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Josep Lluís Alay (i), jefe de la oficina de Carles Puigdemont, en un acto con el 'expresident' fugado / EFE

Alay, sobre sus contactos en Rusia: "Hablamos de asuntos que interesan a un Estado independiente"

El jefe de Oficina del fugado Puigdemont admitió hace medio año en TV3 haber visitado Moscú "una vez" y se preguntaba: "¿cómo podemos criticar a Rusia viviendo en un Estado como el que vivimos?"

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Josep Lluís Alay, jefe de Oficina del expresidente de la Generalitat fugado Carles Puigdemont (JxCat), reconoció hace apenas medio año que sus contactos en Rusia durante el procés --en 2019 y 2020-- tenían entre sus objetivos planear la creación de un futuro Estado catalán separado del resto de España.

Así lo explicó Alay en una entrevista al programa Més 324 de TV3 el pasado 3 de septiembre de 2021, donde afirmaba que "como Oficina del expresidente Puigdemont sólo he ido una vez a Moscú". Una visita que hizo, según dijo, acompañado por Alexander Dmitrenko, un empresario ruso con negocios en Cataluña, y a quien se identifica como posible espía del Kremlin --si bien desde la embajada de Rusia niegan que lo sea--. "Con el señor Dmitrenko, y con otra gente que hubiera podido hablar allí, obviamente no vamos a hablar ni de caviar, ni de la ópera rusa, ni de vodka... Vamos a hablar de asuntos que interesan en la creación de un Estado independiente en el futuro. Y yo creo que esto no es ningún delito", manifestó Alay en la televisión pública de la Generalitat.

Y es que, según afirmaba entonces, "podemos hablar de lo que queramos". ¿Y qué cuestiones se planteaban? Sus afirmaciones daban algunas pistas: "Nosotros podemos hablar de qué necesidades energéticas puede tener Cataluña en un futuro". "Seguro que hemos hablado de estas cosas, es lo más normal del mundo para alquien que quiere una Cataluña independiente", añadía.

Según informaba el New York Times en esas fechas, el entorno de Puigdemont viajaba a Rusia para buscar, presuntamente, asistencia técnica y financiera y poder crear sectores energéticos, bancarios y de telecomunicaciones al margen del Estado.

Alay, por otra parte, apuntó que entre sus gestiones más importantes figuraba la gestión de entrevistas con medios de comunicación rusos, una estrategia que contaba, según él, con el beneplácito de Puigdemont.

"¿Cómo podemos criticar a Rusia?"

En ese mismo programa, y a modo de autojustificación, Alay se atrevía incluso a comparar al régimen ruso con la democracia española: "¿Cómo podemos criticar a Rusia viviendo en un Estado como el que estamos viviendo nosotros ahora mismo, qué es esta hipocresía?", se preguntaba. Una reflexión que, lejos de rectificar --tras recordarle el presentador que "deben haber algunas notables diferencias"--, reafirmó acto seguido esgrimiendo como argumento el encarcelamiento de los políticos presos y fugados por el procés secesionista catalán. "Sí, hay notables diferencias, pero hasta hace cuatro días yo tenía presos políticos en este país. Y Rusia también tiene, seguramente. Pero yo no puedo ir dando lecciones a Rusia por sus presos políticos si yo los mantengo en mi propio Estado", decía, mencionando de forma explícita al jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

La vehemencia de Alay de hace medio año contrasta, sin embargo, con sus explicaciones actuales, ahora que tras invadir Ucrania el régimen del presidente ruso Vladímir Putin se ha granjeado una condena prácticamente unánime de la ONU y duras sanciones internacionales. Así, este miércoles, por ejemplo, el jefe de Oficina del fugado Puigdemont daba una versión algo distinta en una entrevista a RAC1, donde dijo que "no buscamos el apoyo a la independencia, y nadie del entorno del señor Puigdemont, que yo sepa", sostiene ahora. "A Rusia, Cataluña le queda muy lejos", añade en la actualidad.