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Aitor Blanc, el 'cupaire' que rompe la foto del Rey y alardea de que es delito

El exconcejal de Santa Coloma de Gramenet ya fue condenado por el ataque a Rosa Díez en la UAB en 2010

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Aitor Blanc lo tiene claro: admite ser el autor de la ruptura de una foto del Rey durante la manifestación independentista alternativa de la Diada de este lunes pese a ser plenamente consciente de que es un delito. Así lo ha reconocido a Crónica Global momentos después de protagonizar una de las escenas más disonantes de la jornada.

Según Blanc, su acción responde al eslogan de "no tenemos miedo". "Es una denuncia de la monarquía y del régimen del 78, al que estamos combatiendo desde hace muchos años, y que ahora tenemos una oportunidad de romper", ha señalado.

Preguntado sobre si es conocedor de que su acción es delito, Blanc ha señalado: "Es un delito en la legislación española, en la Constitución. El año pasado quemamos fotografías del Rey, cinco personas fuimos encausadas y no llegó una citación de la Audiencia Nacional, a la que no respondimos, y nos detuvieron y nos llevaron a la Audiencia Nacional. Es por eso que hoy, denunciando este acto represivo, hemos vuelto a romper, en este caso, una fotografía del Rey", ha explicado.

Blanc ha sido concejal de SOM Gramenet --formación vinculada a la CUP-- hasta hace dos meses en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).

Ataque a Rosa Díez

Además de su procesamiento de hace unos meses por la quema de fotos del Rey, Blanc fue condenado hace unos años a pagar una multa de 1.050 euros por el brutal escrache que sufrió Rosa Díez en su visita a la Universidad Autonónoma de Barcelona en marzo de 2010 cuando se disponía a pronunciar una conferencia.

Díez tuvo que refugiarse en una sala protegida y, posteriormente, ser evacuada de la universidad mientras decenas de radicales independentistas la perseguían y le lanzaban todo tipo de objetos al grito de "fascista".

Blanc fue uno de los cuatro jóvenes condenados por el ataque. En concreto se le atribuyó el delito de desórdenes públicos, aunque fue absuleto de los delitos de coacciones, contra la integridad moral, provocación al odio y a la violencia contra grupos y asociaciones por motivos referentes a la ideología, y del delito de impedir el ejercicio de libertades de reunión o manifestación o perturbar gravemente el orden de las mismas, como reclamaba la acusación popular.

En el momento del escrache a Díez, Blanc ya era concejal en Santa Coloma.