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¿Por qué es imposible un pucherazo electoral el 21D?

Los expertos señalan que los niveles de seguridad de los datos de las votaciones impiden injerencias extranjeras o alteración de resultados, como han sugerido algunas formaciones políticas

07.12.2017 00:00 h.
5 min
pucherazo elecciones

Sergi Sabrià, el responsable de la campaña electoral de ERC, abrió el fuego de la sospecha en la precampaña electoral. Su formación política iba a movilizar a 14.000 apoderados (6.000 más que de costumbre) para velar por la limpieza del proceso de votación del 21 de diciembre y evitar un hipotético “pucherazo”. Las declaraciones del líder republicano, más allá de sembrar la semilla del miedo sobre la transparencia electoral, reabrieron un debate que Podemos puso sobre la mesa en las elecciones generales de 2016 al perder un millón de votos con respecto a las anteriores.

¿Es posible alterar hoy el resultado de unas elecciones por vías informáticas? La respuesta es un contundente “no” por parte de los expertos en seguridad informática. Para llevar a cabo los escrutinios oficiales, la tramitación de resultados y los recuentos oficiales, la Administración de la Generalitat ha escogido a la empresa especializada Indra, que se ocupará de esas tareas. Otra cosa diferente, explican, es alterar el estado de opinión con noticias falsas u otras estratagemas digitales, pero que nada tienen que ver con el escrutinio, que jamás ha podido ser alterado por vía informática. “Ni nacional, ni extranjera”, añaden.

Proceso todavía manual

Entre otras razones que ofrecen los expertos en seguridad destaca que el propio proceso de escrutinio es imposible de hackear, ni tan siquiera retrasar, habida cuenta de que se trata de una tarea manual y física. La empresa seleccionada para dar soporte tecnológico, captura, transmisión y difusión de resultados provisionales e informativos no realiza el recuento, que se hace por las personas de cada mesa de votación en los colegios electorales. Además, los resultados que podamos conocer, por ejemplo la noche del 21D, no serán definitivos para la proclamación de electos hasta que la Junta Electoral Central reciba todas las actas originales de cada mesa físicamente y proceda a los recuentos necesarios.

En los colegios electorales, cuando finaliza la jornada de votación a las ocho de la tarde, y tras votar los ciudadanos que hayan quedado dentro del centro y los propios miembros de la mesa, se inicia el recuento, que lo hacen los propios miembros de mesa, bajo la supervisión de los interventores de los partidos políticos, coaliciones o agrupaciones que concurren a la elección.

Traslado a los juzgados de las actas

Los interventores de los partidos y los miembros de mesa garantizan la transparencia de la elección, ya que participan tanto en el recuento de los votos en la mesa, como en la elaboración y transporte de las actas hasta los juzgados encargados de su recepción.

En cada mesa electoral, una vez realizado el conteo, el presidente anuncia el resultado en voz alta y traslada los datos al acta de escrutinio, que es firmada por el presidente, los dos vocales y los interventores de las candidaturas de los partidos políticos. Cada uno de ellos se queda con una copia, se coloca otra en la entrada del local electoral y se proporciona otra al representante de la Administración.

Es este último el encargado de transmitir telefónicamente esos datos al Centro de Recogida de la Información (CRI) de la Generalitat. El procesamiento de esos datos corre a cargo de Indra, la empresa seleccionada, que los publica en tiempo casi real en la página web que informa de la evolución del escrutinio. Entre otras funciones aplica por demarcaciones la llamada Ley d'Hont, según la cual a cada nivel de votos le corresponde un número determinado de representantes, en este caso diputados en el Parlamento catalán.

El BOE lleva el resultado definitivo

Garantía de la inexistencia de pucherazo lo constituye también la doble vía, física y telemática, que supone la recogida y el tratamiento de datos. De hecho, aunque la noche del 21D alguien se vaya a dormir con un determinado resultado en su cabeza, no es hasta que los datos se publican en el BOE y el Diario Oficial de la Generalitat cuando puede considerarse oficial el escrutinio. Su autoría corresponde a las juntas electorales provinciales a partir de las actas físicas que los presidentes de mesa han entregado y se han vuelto a contar.

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