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Pedro Sánchez e Iñigo Urkullu el pasado día 25 en la Moncloa / EFE

Como el que oye llover

En Galicia, Euskadi y Madrid solo se habla de las elecciones del 14F si es para erosionar al Gobierno central y empujarle a que tome las medidas más impopulares

4 min

Pese al interés de los partidos independentistas por comparar el 14F con las elecciones autonómicas vascas y gallegas de julio pasado, al final de la segunda ola de la pandemia y después de un aplazamiento, en las dos comunidades el eco de los comicios catalanes es más bien nulo, como el que oye llover.

Iñigo Urkullu, desorientado sobre quién es ahora su aliado fraternal en Cataluña ante la dispersión de los herederos del pujolismo, va a la suya, fiel el rumbo trazado por el PNV en la administración de Euskadi.

Las vacunas, también en Euskadi

Además de dar por amortizado el desbarajuste de la distribución de las vacunas en su territorio reiterando su confianza a la consejera de salud, Gotzone Sagardui, que reconoció y asumió el descontrol, el lehendakari sigue con su programa a largo plazo. Pedro Sánchez ha aceptado sentarse a negociar con Vitoria el futuro de las selecciones nacionales vascas de fútbol después de que el Gobierno autonómico tramitara el mes pasado ante la FIFA y la UEFA sus solicitudes, y después del apoyo del PNV al proyecto de ley de tramitación de las ayudas de la Unión Europea. El mismo texto ante el que Gabriel Rufián lució su nuevo look capilar mientras presumía de voto negativo.

Urkullu anda muy liado con su agenda como para entretenerse con las elecciones catalanas. Prefiere reunirse por videoconferencia con el primer ministro de Gales, Mark Drakeford, para subrayar que mantienen la cooperación en “tiempos de pandemia”, lo que equivale a cultivar el “espíritu de entendimiento y colaboración”.

El pulso gallego

En Galicia también están a la suya, que no pasa por Cataluña, sino por mantener el pulso con el Gobierno central a propósito de la lucha contra el Covid, con un sustrato de rechazo a la cogobernanza, que es como define Madrid dejar que las autonomías ejerzan sus competencias sanitarias.

Alberto Núñez Feijóo, el presidente de la Xunta, coincide ahí con su homóloga y correligionaria madrileña Isabel Díaz Ayuso y desafía a Pedro Sánchez para que tome las medidas que considere necesarias para detener la pandemia. El gallego se refiere a la cita del 14F solo para acusar al presidente español de no ir más allá en las medidas de protección para no comprometer las elecciones catalanas. Igual que la presidenta madrileña, que reta a la Moncloa a dar el cerrojazo definitivo a la restauración de la capital para que ella tenga aún más fácil ejercer de oposición en lugar de gobernante.

Malos precedentes

Puede que las elecciones catalanas tengan algún efecto colateral en la política nacional española, cosa harto dudosa, pero tanto en el País Vasco como en Galicia la influencia será nula. En julio pasado, con una abstención del 41,12%, Feijóo mejoró su mayoría para gobernar, mientras que Podemos, Ciudadanos y Vox se quedaban fuera del Parlamento, muy malas noticias para las dos primeras formaciones.

En Euskadi, con una abstención del 49,22%, el PNV y el PSE ratificaron su gobierno de coalición, mientras que EH Bildu dio un nuevo paso hacia su posición como alternativa real. En paralelo, Podemos, el PP y Cs se dieron un trompazo. Veremos.