¡Que viene el lo-Vox!

Gerard Mateo
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Llevamos ya años escuchando de boca de ciertos políticos que la extrema derecha estaba subiendo en Europa, y que su llegada a España era cuestión de tiempo si no se tomaban medidas. Y, hasta la irrupción de Vox, dejaban caer que, si no había un partido de este perfil en el país, es que, tal vez, la ultraderecha se encontraba ya en las instituciones camuflada bajo otras siglas. Siempre me causaron sorpresa esas afirmaciones, era como si esperaran que ocurriera. Pues bien, Santiago Abascal, ahora sí, ha entrado con su caballo en el Congreso por la puerta grande y su escudero Ignacio Garriga lo hará en el Parlament, del mismo modo que esta formación con nombre de diccionario tiene representación en otros lugares. 

Ni el efecto Illa, ni ERC, ni Junts. Todas las encuestas indican que Vox será, no por esperada, la gran sorpresa del 14F. Ignacio Garriga, con un discurso que mezcla cosas razonables contra el procés --por aquí le vendrán muchos apoyos-- con otras absolutamente populistas y despreciables, típicas de la extrema derecha más rancia, casposa y peligrosa, podría incluso llegar a las dos cifras en la cámara autonómica. Ante tal previsión, sus rivales políticos optan, unos, por distanciarse de estos postulados; otros, por ignorarlos; y otros, por calificarlos de fascistas. Pero aquí tienen un problema: algunos llevan tantos años tildando de fachas a los contrarios a la independencia que esos adjetivos han perdido toda la fuerza cuando los arrojan contra Vox.

Nótese que los más combativos con la extrema derecha de Vox son los que llevan años apoyándose en Arnaldo Otegi; los que callan ante los ataques y atentados a los partidos constitucionalistas y a determinados medios de comunicación (como bien sabemos en Crónica Global); y los que imponen los símbolos partidistas y señalan a los contrarios a la independencia. A los ultras les inquieta la llegada de ultras de otras ideologías. También sucede con los hooligans en el fútbol, y ya conocemos lo que ocurre cuando se encuentran dos grupos de esta calaña. Es adonde nos ha llevado la fragmentación y la polarización. Con todo, los anti-Vox dejan con su actitud el futuro de Cataluña en manos de Garriga.

La última jugarreta del independentismo pasa por el veto a Illa. Es cierto que el efecto Illa se ha deshinchado un poco, pero también lo es que ha puesto de los nervios al secesionismo. Hasta el punto de que Primàries, Junts, CUP, PDECat y ERC han firmado que no pactarán con el PSC sean cuales sean los resultados de las urnas. Bien, todo muy en la línea de su democracia. ¿Tiene alguna opción el exministro de Sanidad? Sí, siempre que el bloque contrario a la independencia obtenga un escaño más --complicado--, aunque ello implicaría sumar los votos de Vox. Aunque el apoyo de Garriga fuera a cambio de nada, los separatistas lo aprovecharían para emborronar la “nueva página” de Cataluña.

Por lo tanto, el veto a Illa supone, en la práctica, unos años más de procés y decadencia, porque parece complicado que los no independentistas obtengan más escaños. El manifiesto se carga, también, la posibilidad de un “tripartito de izquierdas”, y deja a los comuns en fuera de juego, ya que aspiraban a sumar con ERC y el PSC. No obstante, el candidato republicano, Pere Aragonès, siempre puede defender que él no ha firmado --lo ha hecho Sergi Sabrià en su lugar-- y que puede pactar con Illa y Albiach. De hecho, él mismo ha defendido que repetir el Govern con JxCat no llevaría a ninguna parte; que es partidario de buscar alternativas; y que el más votado debería poder gobernar. ¿Se ha pegado un tiro en el pie? Sea como sea, parece que habrá un triple empate el 14F. Es tan sencillo como que dos de estas tres formaciones se pongan de acuerdo. Y no parecen dispuestas a ello --la inestabilidad sirve de alimento a la extrema derecha--. Pero resulta que el problema es la irrupción de Vox. La ineptitud es lo que tiene, que busca siempre excusas y enemigos.

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¿Quién es... Gerard Mateo?
Gerard Mateo

Barcelona, 1990. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Comenzó su camino profesional como colaborador en las publicaciones deportivas digitales Madrid-Barcelona y Defensacentral, antes de dar el salto al Diario Gol. Con posterioridad, y tras casi cinco años, aterrizó en Crónica Global, donde hoy por hoy ejerce de redactor jefe de actualidad y edición. Buscando explicación a todo.