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La ultraderecha de Costa y los colonos de Canadell

María Jesús Cañizares
6 min

Con el paso del tiempo --lento de cara a las elecciones del 14F, pero rápido y malgastado si se tiene en cuenta que llevamos ya ocho años de procesismo--, cabe preguntarse qué es más importante, que nuestros políticos prometan la Constitución al tomar posesión del cargo o hagan un juramento hipocrático.

El planteamiento puede resultar frívolo, si se da más o menos importancia a los símbolos --aquí es delito quemar una bandera, pero en un país tan patriótico como Estados Unidos no--, pero lo cierto es que cada vez se hace más necesario crear un código deontólogico que obligue a los representantes públicos a cumplir con sus responsabilidades. Y, sobre todo, con una ética de la que determinados dirigentes independentistas han carecido en materia de cumplimiento de leyes, resoluciones del Parlament y separación de poderes. Nunca antes el partidismo se había apoderado tanto del Govern.

Ayer lo recordaron los grupos de la oposición en la última sesión de control de esta legislatura celebrada en la Cámara catalana. Este mandato, que comenzó tras las elecciones de 2017, nos ha dejado fractura social, desigualdad y recesión económica. La pandemia ha venido a agudizar esa situación, que arranca del desafío secesionista unilateral y que, si las urnas no lo remedian, va a seguir agravándose.

Lamentablemente, Pere Aragonès hizo mutis por el foro respecto a las astracanadas políticas de sus socios de Govern, Junts per Catalunya (JxCat). PSC, Catalunya en Comú-Podem, Ciudadanos y PP le pusieron en bandeja la ocasión de desmarcarse de personajes como Josep Costa, nada menos que un vicepresidente del Parlament que no esconde su odio hacia una mitad del hemiciclo y que se reúne con lo más granado de la ultraderecha independentista. O Joan Canadell, que formará tándem con Laura Borràs y que, a este paso, podría ser presidente de la Generalitat, ya que la cabeza de lista de JxCat tiene serios problemas con la Justicia por su afición a fragmentar contratos y adjudicarlos a dedo.

Canadell, que financia con 200 euracos al mes al Institut Nova HIstòria para abonar la teoría de que Colón, Cervantes, Leonardo da Vinci o Santa Teresa de Jesús eran catalanes, considera "colonos" no solo a quienes no tienen ocho apellidos catalanes, sino a trabajadores poco cualificados. “La mayoría de puestos de trabajo en los que somos deficitarios en Cataluña son de nivel competencial alto o muy alto… no sufras, los colonos no tienen este perfil”, escribió Canadell. Si esto es la nueva izquierda que predica Puigdemont, que baje ERC y lo vea. Y lo denuncie, por Dios. O si estos son los poderes fácticos del empresariado independentista, que baje también el convergente de toda la vida y decida qué hacer con su vida. Fascinante que Canadell reivindique la catalanidad del gran colono por antonomasia, Cristóbal Colón, al tiempo que humilla a los catalanes con orígenes foráneos.

Al flamante fichaje de JxCat, que no quiere ser diputado raso y pretende compatibilizar el Parlament con un cargo en la Cámara de Comercio de Barcelona, no le gusta que le recuerden esos tuits tan bizarros. ¿Se avergüenza? ¿Se arrepiente? El mundo del independentismo unilateral es muy inquietante. Si estos son los políticos que deben conducir a Cataluña a una república, JxCat tiene realmente un problema.

Quienes procedemos de familia no nacida en Cataluña hemos pasado de ser charnegos a colonos sin apenas solución de continuidad. Eso sí, penetrar en el área metropolitana bien valía ese experimento llamado Súmate, liderado primero por Eduardo Reyes y por Gabriel Rufián después, consistente en presentar dirigentes castellanohablantes para ensanchar la base republicana. Para rizar el rizo, el exdiputado de la CUP, Antonio Baños, que se hizo portavoz de Súmate, justifica ahora el asedio a una pizzera por expresarse en español y la pintada Habla catalán o emigra. Asegura que el tono de los acosadores “no es supremacismo, es oficialismo”.

Curioso que un antisistema se haya vuelto tan formal. Aunque el concepto de legalidad que tiene el independentismo siempre ha sido muy relativo.

Dicho de otra manera, la transición del procés a una deseable nueva etapa de reconstrucción postCovid está siendo eclipsada por personajes convertidos en caricatura de sí mismos. Hay tiempo para rectificar.

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¿Quién es... María Jesús Cañizares?
María Jesús Cañizares

Periodista. Es subdirectora de Política de Crónica Global. Es licenciada en Ciencias de la Información por la UAB y ha cursado estudios de Derecho. A lo largo de su carrera se ha especializado en información política y del ámbito judicial.