Semana decisiva en Cataluña (a pesar de Comín)

Xavier Salvador
5 min

En unos días sabremos si la CUP le aprueba los presupuestos de 2017 a Carles Puigdemont y a Oriol Junqueras. Ese momento, que culmina el 28 de enero, será decisivo para el futuro político catalán. Si la formación anticapitalista declina apoyar las cuentas públicas del Gobierno de la Generalitat para este año, habrá elecciones anticipadas en Cataluña. Por supuesto, serán antes del verano.

Los convergentes y los republicanos de ERC, ahora coyunturalmente unidos en Junts pel Sí, están tan expectantes como atemorizados. Algunos, porque estarían encantados de que Anna Gabriel y los suyos forzaran una convocatoria a las urnas. No tanto por facilitar la ruptura de Junts pel Sí y que cada quien aguante su vela, más bien la razón radica en la necesidad de quebrar la situación de bloqueo en la que vive la política catalana y más particularmente la hoja de ruta del Gobierno empecinado en un referéndum que ni se celebrará ni podrán llevar a cabo pese a sus promesas.

Si la CUP, por el contrario, aprueba los presupuestos de convergentes y republicanos, la situación de crisis institucional en la que entrará Cataluña puede ser mayestática y de imprevisibles consecuencias.

 

Comín, el fustigador

Va el consejero de Salud de la Generalitat, Antoni Comín, a explicar sus presupuestos al Parlamento catalán y dice, en esa sede, que el libro editado por Crónica Global (Comín, el enterrador solitario de la sanidad catalana. CG, 2016) es una auténtica campaña de difamación contra su persona. Añade que con la lectura del libro ha aprendido cosas sobre su persona que desconocía. Y, en parte, tiene razón. Él debía desconocer que su petulancia, arrogancia intelectual, incapacidad de gestión y errores continuos y manifiestos en la organización de la sanidad pública catalana están al borde de lo soportable. Es difícil que llegue por sí solo a esa conclusión. Quizá tampoco sepa que si por Junqueras fuera haría mucho tiempo que habría quedado fuera del Ejecutivo catalán, que si el suyo fuera un Gobierno normal y se produjera una remodelación de carteras sería el primero en acabar despedido y que, como corolario, no le queda ningún apoyo político entre sus compañeros. Se dedica mucho a su promoción personal y poco al trabajo colectivo.

Se enfrentó con los convergentes, con los sindicatos sanitarios, con los colectivos médicos, con el sector sanitario privado y con cualquiera que se atreva a enumerar sus incapacidades para el cargo. Claro, también arremete ahora contra Crónica Global y el periodista autor del libro, Ignasi Jorro. Lo hace apelando a que las medidas aplicadas por él y que van en la línea de cargarse el modelo de colaboración público-privado le han comportado una campaña mediática en su contra. Es tan progre, tan moderno, tan cosmopolita y tan transgresor que se ha encontrado enfrente con el único medio de comunicación catalán que no obedece a ninguna servidumbre vinculada con los fondos públicos a la hora de evaluar y analizar su bárbara gestión. Un medio que no le critica por ser de izquierdas, sino por ser el consejero de la Generalitat más desastroso de los últimos tiempos en una materia tan sensible y tan nuclear del estado del bienestar como la salud.

Nos encantan sus anuncios gratuitos (en otros medios pagan, y no poco), pero a la sanidad pública catalana le iría mejor que Comín se dedicara a resolver el colapso de las urgencias, el modelo hospitalario, las listas de espera de atención a los pacientes y la escasez de recursos con las que trabajan los profesionales del sector. Los ciudadanos se lo agradeceríamos. Es más, la memoria de sus nobles antepasados, también.

Artículos anteriores
¿Quién es... Xavier Salvador?
Xavier Salvador

Pese a nacer en Barcelona en un ya lejano 1965, he acabado siendo un tipo de pueblo. Hoy ejerzo como consejero delegado de CRÓNICA GLOBAL después de haber dado bandazos periodísticos por ahí durante años (El Observador, Diari de Barcelona, El Periódico, Economía Digital...). He escrito dos libros. El más leído, Pujol KO, junto a varios autores. Del otro (El yugo milenario) es del que me siento más orgulloso, pero fue un divertimento intelectual de otro tiempo y otro lugar. Me gustan las personas auténticas, trabajar en equipo, la familia y el buen vino. Bonhomía, digitalización y periodismo en estado puro, vamos.

¿Quiere hacer un comentario?
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información