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¿Qué es eso de Pimec?

Xavier Salvador
4 min

Los actuales dirigentes de Pimec se han empecinado en hacer política. Durante un tiempo largo, años y años, tanto Josep González como sus acompañantes eran empresarios de verdad, de los que sufren con la morosidad, tienen problemas con el IVA devengado y el realmente cobrado, con el absentismo, las subcontratas, la escasez de mano de obra cualificada, las cotizaciones sociales, los concursos públicos, etcétera. Eran admirables.

No sé exactamente qué pasó --como dice el libro 'no sé cuándo se jodió lo nuestro'--, pero la pequeña patronal se ha convertido en un instrumento más al servicio del soberanismo político. Ni tan siquiera tiene un futuro prometedor, porque la idea de país que promueven con el servicio a la pyme como coartada está en retroceso y no se le augura grandes resultados en el corto plazo.

Pimec, González, Antoni Cañete (su secretario general) y el resto del comité ejecutivo tienen el foco desviado desde hace mucho tiempo con el asunto político. ¿A qué viene ponerse en su noche de gala a sermonear sobre cuál es la razón por la que empresas catalanas abandonan el territorio? ¿Les gusta hacer política con un presidente de la Generalitat convergente delante? Resultará quizá que las empresas ya votan... Recuerdo que la primera persona en Cataluña que me habló de fuga de empresas fue González, cuando detectó la cantidad de sociedades que se domiciliaban en Aragón por razones fiscales, de infraestructuras, ayudas públicas y demás. Gobernaba el tripartito de izquierdas, eso sí. Es la única diferencia.

Sucedió algo similar cuando se inventaron una pseudoencuesta de nulo perfil científico sobre el sentimiento indepe de las pymes catalanas. Era para mear y no echar ni gota que además lo defendieran con razonamientos hipotéticamente empíricos.

González era de los que hablaba del coste de la energía, de las importaciones, de las ventas al exterior, de los problemas de infraestructuras en algunos polígonos decadentes, de las cuestiones laborales, de la falta de preparación de los directivos... Ahora se le oye bastante menos esos conceptos en sus discursos. Prefiere marcar su territorio ante Foment y seguir con la pleitesía nacionalista ante Carles Puigdemont y sus consejeros, presentes en el acto como un único hombre.

Es cierto que en otras patronales ha existido corrupción o malas prácticas (UPM y Confederació del Comerç, ambas asociadas a Foment y CEOE), pero todos los buenos comerciales jamás critican el producto del competidor, sino que ensalzan el propio. De ahí que sorprenda que González y Cañete saquen pecho de una transparencia que se les supone innata para desmarcarse de una hipotética competencia. ¿Acaso en la historia de Pimec no hay ningún episodio del que se arrepientan sus actuales responsables? ¿Todo vale para situarse por encima del bien y del mal? ¿Hacemos memoria de tiempos pasados?

A Pimec le toca ya hacer un reflexión interna profunda sobre los errores de los últimos tiempos. Que alguien ponga este artículo sobre la próxima reunión de su órgano de gobierno y, si tienen valentía, que hablen a calzón quitado entre ellos sobre la cuestión. Que repitan lo mismo que dicen en voz baja y mirando de reojo. De proseguir así corren el riesgo de dejar de ser una patronal de pymes que llegó a inquietar a Foment para convertirse en una pequeña asociación empresarial aldeana y soberanista, que es como la llamaré a partir de ahora y hasta que no modifiquen de una vez su actuación como lobby.

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¿Quién es... Xavier Salvador?
Xavier Salvador

Pese a nacer en Barcelona en un ya lejano 1965, he acabado siendo un tipo de pueblo. Hoy ejerzo como consejero delegado de CRÓNICA GLOBAL después de haber dado bandazos periodísticos por ahí durante años (El Observador, Diari de Barcelona, El Periódico, Economía Digital...). He escrito dos libros. El más leído, Pujol KO, junto a varios autores. Del otro (El yugo milenario) es del que me siento más orgulloso, pero fue un divertimento intelectual de otro tiempo y otro lugar. Me gustan las personas auténticas, trabajar en equipo, la familia y el buen vino. Bonhomía, digitalización y periodismo en estado puro, vamos.