Del oasis a la jungla catalana

María Jesús Cañizares
4 min

Dos entrenadoras, una de natación sincronizada y otra de baloncesto, forman parte del grupo parlamentario de Junts per Catalunya. ¿Extravagante? En la legislatura anterior, era el cantante Lluís Llach quien se sentaba en las filas independentistas. Porque la construcción de la "república" ya no va de partidos, dicen, sino de la sociedad catalana. Esta es la nueva política que practican los convergentes, la de incorporar independientes a sus listas electorales. Nada que decir al respecto, pues estos fichajes de cierto relumbrón pueden aportar una visión enriquecedora de la cosa pública. Sin embargo, no parece que el espíritu deportivo de esas dos diputadas, Anna Tarrés y Anna Caula, haya hecho mella en sus compañeros secesionistas.

La falta de respeto hacia el adversario se ha impuesto en la Cámara catalana. Cero fair play. Hay diputados independentistas que niegan el saludo a miembros del llamado bloque del 155. Por no hablar de la costumbre de cambiar las reglas a mitad del juego. Astucia, lo llaman.

El grado de deterioro de las relaciones entre partidos ha alcanzado un punto de difícil retorno en el que ya resulta impensable votar iniciativas transversales.

¿Deportividad? La falta de respeto se ha impuesto en la Cámara catalana. Cero fair play. Hay independentistas que niegan el saludo al 'bloque del 155'. Por no hablar de la costumbre de cambiar las reglas a mitad del juego

De aquel oasis catalán en el que los partidos se tapaban las vergüenzas se ha pasado a una jungla política en la que se airean viejas y nuevas rencillas. Así, mientras el diputado de ERC Ernest Maragall ajustaba cuentas con sus antiguos compañeros de filas en un tenso cara a cara con el socialista Miquel Iceta, nuevas promesas neoconvergentes como Elsa Artadi afilaban la voz y la palabra para denunciar la existencia de “presos políticos” por culpa del “Estado opresor”. Demofóbico, según la CUP.

Y es que nunca una representante de la derecha catalana había tenido tanto en común con un diputado antisistema. Si Jordi Pujol levantara la cabeza (políticamente hablando) se sorprendería de la afición de sus herederos a incitar movilizaciones callejeras y practicar el pancartismo. Que rima con macartismo y es muy tentador comparar aquella caza de brujas con el actual acoso a los “traidores a la patria catalana”.

Los secesionistas están instalados en la política de bloques, Ciudadanos lo sabe y entra en el cuerpo a cuerpo, lo que poco o nada contribuye a la reconciliación. Catalunya en Comú y PSC prefieren la defensa en zona, pero corren el peligro de quedarse fuera de juego. El gobierno de concentración propuesto por los socialistas y aplaudido por los comunes es una excelente idea, pero impracticable, pues Junts per Catalunya se niega a investir a un presidente que no salga de sus propias filas.

A día de hoy resulta imposible saber cómo acabará esta partida. Pero la sensación mayoritaria es que hay juego para rato. Los nuevos independentistas, lo explicábamos hace unos días en Crónica Global, ya calientan en la banda. Pero apuntan maneras y no parece que vayan a suavizar el bronco juego.

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¿Quién es... María Jesús Cañizares?
María Jesús Cañizares

Periodista. Es subdirectora de Política de Crónica Global. Ha cursado estudios de Derecho y a lo largo de su carrera se ha especializado en información política y del ámbito judicial.

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