Y Messi habló en catalán

Gerard Mateo
6 min

Se acabó la historia de Messi en el Barça, el mejor futbolista de la historia del club y, tal vez, de todos cuanto se han dedicado a esto. Y lo hizo de forma abrupta e inesperada. Las lágrimas sin consuelo del excapitán en su despedida contrastaban con la sobriedad, la serenidad y el aplomo que demostró Joan Laporta dos días antes. Un presidente que no parecía muy disgustado con el incumplimiento de su gran promesa electoral (retener al 10 a cualquier precio) y a quien la Pulga ni siquiera miró en su adiós.

Siempre que se produce una noticia de impacto empiezan las teorías de todo tipo que cuestionan la versión oficial. En este caso, todos coinciden en que una de las tres patas (Laporta, Messi y La Liga) de este asunto no está contando toda la verdad. Y, a tenor de las reacciones de los protagonistas, las miradas se fijan en el palco del Camp Nou. ¿Hizo todo lo posible La Liga para resolver la situación? Parece que sí, o eso pretendía con el acuerdo con el fondo CVC. ¿Hizo todo lo posible Messi por quedarse? Esas lágrimas no engañan: “Me rebajé la ficha un 50% y no me pidieron más”. ¿Hizo todo lo posible el Barça? Parecía que Leo se estaba mordiendo la lengua. “Averigüen en el club”, soltó su padre, Jorge

Laporta tiró de victimismo y le echó las culpas a Bartomeu y a su “calamitosa gestión”. Pero, la verdad, es que el bueno de Jan no ha hecho nada para arreglar el desaguisado. Solo se preocupó de pedir avales a última hora para aferrarse a una poltrona de la que echaron a patadas y de mala manera a Barto con la ayuda del famoso entorno, de medios afines y de la policía. Y no ha hecho nada porque no ha sabido, no ha querido o ambas (¿por qué no firmaron el nuevo contrato antes del 30 de junio?). Y aquí entra en juego otra variable relacionada de forma clara con este desenlace traumático: CVC. La Liga anunció el acuerdo con este fondo, parece ser que tenía el visto bueno del presidente culé, y solo un día después saltó el notición, cuando todos daban por hecha la renovación del 10.

Todo es raro. Hay quien desliza que el rechazo del Barça al acuerdo con CVC tiene que ver con el proyecto de la Superliga ideada por Florentino Pérez (uno de los que habrían convencido a Laporta de desprenderse del futbolista), aunque habría que leer la letra pequeña del pacto entre La Liga y el fondo para hallar indicios de ello, de si esta entrada de capital dinamita la nueva competición. De lo que no cabe duda es de que esa operación sí rompió para siempre las relaciones entre Laporta y Messi. Ojo, que Messi también ha contribuido a ese ahogamiento del club, controlando la entidad, con una renovación/mejora casi por año (táctica seguida por otras vacas sagradas), y no siempre pedida con buenas palabras, aunque ello no trascendiera a la opinión pública. 

Nada parecía importar hasta ahora. Los Messi estaban por encima del bien y del mal y se lo merecían todo. Leo era, es y será una imagen sagrada en el templo azulgrana. Se ha dicho de él, incluso, que cuando se marchara del Barça sería para jugar fuera de Europa, porque su amor por el club que se lo ha dado todo le impediría enfrentarse a él. Pues se va al PSG, y con ganas de levantar la Champions con su nuevo equipo, aunque para ello tenga que aplastar, y con gusto, a su querido Barcelona. Un equipo, el francés, que, aparte, tiene en nómina a Mbappé, Neymar, Sergio Ramos, etcétera, con salarios estratosféricos, a pesar de que sus ingresos son inferiores a los del FCB. ¿Nadie mete mano ahí?

En la misma línea, a Leo se le ha perdonado y permitido todo: desde sus líos con Hacienda hasta que no hablase ni una palabra en catalán, o que preparase su marcha del Barça en caso de independencia, cuestiones que el nacionalismo catalán usaría para señalar a cualquier hijo de vecino. No con él. Incluso le hicieron una encerrona cuando le entregaron la Creu de Sant Jordi “por los servicios prestados a Cataluña”, en un auditorio que comenzó a corear “Libertad presos políticos”. La Pulga ni se inmutó, pero se la jugaron. Sin embargo, en su despedida, tuvo el detalle de comenzar con un “Bon dia”, y se refirió a sus tres hijos como “catalano-argentinos”. Y, en ese momento, el calificativo de D10S cobró el significado completo para muchos aficionados. Aunque fuera en su despedida. AD10S.

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¿Quién es... Gerard Mateo?
Gerard Mateo

Barcelona, 1990. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Comenzó su camino profesional como colaborador en las publicaciones deportivas digitales Madrid-Barcelona y Defensacentral, antes de dar el salto al Diario Gol. Con posterioridad, y tras casi cinco años, aterrizó en Crónica Global, donde hoy por hoy ejerce de redactor jefe de actualidad y edición. Buscando explicación a todo.