Jornadas de reflexión

Gerard Mateo
4 min

Después de muchos meses, incluso años, Cataluña vive unos días de aparente tranquilidad. El coronavirus retrocede --a la espera de ver qué ocurre con las nuevas cepas--, Messi vuelve a ser noticia por el aspecto meramente deportivo y los políticos están en (casi) silencio. Solo los energúmenos que se dedican a romper y quemar cosas con la excusa de la cárcel de Pablo Hasél han agitado el panorama (los más astutos han desviado la atención sobre la violencia y la han puesto sobre el foam).

Si no fuera por el drama que la pandemia deja tras de sí, podríamos celebrar esta semana de paz que nos han brindado los diputados catalanes y sus entornos. Se agradece, de verdad. La jornada de reflexión previa al 14F (unos comicios impecables, aunque algunos insistieron en meternos miedo hasta el último segundo y no les ha ido mal) deja paso a las jornadas de reflexión de los representantes del pueblo. Es la hora de los pactos.

En general, todos los partidos se muestran a la expectativa, incluidos el PSC y ERC, los más votados. Ya veremos lo que ocurre cuando se pongan a negociar en serio (por ahora se mandan mensajes subliminales o venden su alma por un acuerdo, caso de Junts con la CUP), porque seguro que nos dan buenos titulares, pero, por lo pronto, y muy importante, tenemos hasta a dos candidatos dispuestos a presidir la Generalitat, con ganas de construir y de que Cataluña empiece a caminar de nuevo tras una década de empobrecimiento y división. ¡Quién lo diría hace unas semanas! Las urnas han dictado sentencia: la gente, más allá de bloques, ha elegido pragmatismo y gestión sobre radicalismo. Nada de DUI. Buen inicio.

Ahora solo se les puede exigir una cosa: que hablen, que se dejen de vetos y postureo, y que el Govern resultante, ya sea con Salvador Illa al frente o con Pere Aragonès (en minoría), comience a gestionar. Hay mucho trabajo por hacer. Y que pacten pronto, porque no hay tiempo que perder; una repetición electoral sería imperdonable: solo favorecería a los extremismos de Junts y Vox. Ya nos enseñó George Lucas que el odio lleva al sufrimiento, y este, al lado oscuro. Un lado oscuro que deriva en, por ejemplo, quema de contenedores, pillaje y negocios destrozados porque sí.

Hablando de odios y sufrimientos, hoy es 19 de febrero, Día Internacional contra la Homofobia en el Deporte. ¿Por qué esta fecha? Porque ese día, en 1961, nació Justin Fashanu, el primer futbolista que habló abiertamente --con ciertas presiones-- de su homosexualidad. No era el momento, porque la sociedad no estaba preparada. Apuntaba maneras, pero el foco sobre su vida le hizo perder el rumbo. Se suicidó con 37 años después de que un joven le acusara de abusos sexuales. Nunca se probó, pero fue condenado por la opinión pública y se quitó de en medio.

Sirva este caso como ejemplo de todo en la vida, también en la política catalana. Hay que evolucionar, hablar, educar y marcar unos límites. No todo vale, aunque todos han de ceder. Ni todo es negociable con el cuento de la estabilidad política, social, económica o de cualquier tipo. Pan para hoy, hambre para mañana. Pero, mientras tanto, agradezcamos, de nuevo, la aparente calma que ha llegado a Cataluña.

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¿Quién es... Gerard Mateo?
Gerard Mateo

Barcelona, 1990. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Comenzó su camino profesional como colaborador en las publicaciones deportivas digitales Madrid-Barcelona y Defensacentral, antes de dar el salto al Diario Gol. Con posterioridad, y tras casi cinco años, aterrizó en Crónica Global, donde hoy por hoy ejerce de redactor jefe de actualidad y edición. Buscando explicación a todo.