¿Hay que cerrar TV3?

Alejandro Tercero
6 min

La entrevista-masaje que el director de TV3, Vicent Sanchis, realizó este domingo al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha generado duras críticas desde el ámbito constitucionalista y ha reabierto el debate sobre si tiene sentido seguir manteniendo la cadena con fondos públicos.

El desacomplejado uso partidista, sectario y propagandista de la televisión autonómica en favor de la secesión y como altavoz de los argumentos del prófugo líder nacionalista ha colmado la paciencia de algunos.

En realidad, no es ninguna novedad, pues nada ha cambiado en TV3 con la aplicación del artículo 155 de la Constitución. De hecho, eso es precisamente lo que algunos denuncian. Entre ellos, el líder de Cs, Albert Rivera, que ha planteado que el Senado --responsable de la activación del 155-- ejerza un control sobre la cadena pública.

Nada ha cambiado en TV3 con la aplicación del artículo 155​ de la Constitución

Algunos, como Joan López y Nacho Martín, anunciaron su “adiós al circo del odio” en octubre pasado, asegurando que no volverían a participar como tertulianos en unos debates claramente desequilibrados. Yo, en cambio, he seguido acudiendo cuando me han invitado --y me ha sido posible compatibilizarlo con mi actividad profesional-- porque considero que, aun en minoría y con el riesgo de ser utilizado como coartada para vender una falsa pluralidad, el constitucionalismo no debe abandonar ningún foro en Cataluña.

Otros apuestan directamente por cerrarla. En los últimos tiempos se han lanzado diversas campañas de recogida de firmas en internet en esa dirección. Y el presidente de Tabarnia, el dramaturgo Albert Boadella, ha insistido en que el problema del nacionalismo catalán se arreglaría “cerrando dos meses” la televisión “golpista” que se ha convertido en “catecismo” del independentismo.

También se mostraba partidario de esta opción Pedro J. Ramírez --director de El Español, nuestro medio asociado-- hace unos meses. Argumentaba que se trata de una “máquina de manipulación separatista” que se dedica a “adoctrinar a niños y mayores en el odio a España”. Y proponía dedicar a sanidad, educación y solidaridad la ingente cantidad que engulle el ente autonómico.

En concreto, la CCMA (que engloba a TV3, Catalunya Ràdio y 324.cat) nos costará este año alrededor de 230 millones de euros de los presupuestos autonómicos. Una aportación anual que se aproxima a los 240 millones que la Generalitat puso en 2007, pero que luego ascendió progresivamente (271 millones en 2008; 320 en 2009; 329 en 2010) hasta los 329 millones en 2011, para luego volver a reducirse hasta la cantidad actual. Además, entre 2007 y 2008 el Gobierno autonómico asumió una deuda acumulada de 1.046,7 millones de euros que arrastraba la CCMA. Es decir, que en la última década TV3 y los medios satélites nos han costado a los catalanes más de 4.000 millones de euros.

Algunos periodistas consideran que TV3 es una “máquina de manipulación separatista” que se dedica a “adoctrinar a niños y mayores en el odio a España”

En paralelo, algunas productoras que suministran contenidos a TV3 --la mayoría controladas por conocidos activistas nacionalistas, como Jaume Roures, Toni Soler, Francesc Escribano, Antoni Bassas, Oriol Soler y Albert Om-- se han forrado.

Pero lo más dramático de TV3 es su falta de neutralidad y pluralidad. Así, es posible ver cómo en un magazine informativo se presenta a un exmiembro de la banda terrorista Terra Lliure condenado por asesinato como “preso político” y “gran reserva del independentismo”; constatar cómo en una tertulia de actualidad política se leen acríticamente mensajes de los espectadores en los que se tilda de “fascistas” a PP y Cs; quemar la Constitución española impunemente; mofarse de los invitados --cuando ya no están en el plató-- por no abrazar el credo nacionalista; insultar abiertamente a los partidos y entidades no nacionalistas ante la pasividad del presentador de turno; promover desacomplejadamente el independentismo en programas dedicados a los niños; difundir vídeos promocionales de la secesión en especiales informativos; bromear con disparar al Rey y a un columnista crítico con el independentismo, y plantear a los espectadores preguntas intencionadamente sesgadas a favor de la independencia, entre otros muchos ejemplos.

La última situación inaudita la sufrió el exdiputado de Cs Jordi Cañas el sábado pasado cuando, durante su intervención en el programa Preguntes Freqüents, fue insultado por una persona del público. La presentadora se limitó a pedirle perdón a Cañas e instar a la espectadora que no lo hiciera más, en vez de ponerla de patitas en la calle.

Dudo mucho que una televisión pública así permaneciese abierta mucho tiempo en alguna democracia de nuestro entorno.

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¿Quién es... Alejandro Tercero?
Alejandro Tercero

Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona (UB) y Agente de la Propiedad Inmobiliaria (API). Ha realizado estudios de Periodismo Digital en la UOC. Ha desarrollado su labor profesional en el ámbito del periodismo político y de la comunicación empresarial. Dirigió el digital La Voz de Barcelona -diario del que fue cofundador en 2008- hasta su fusión con Crónica Global, en 2013. Ha presentado y dirigido el programa 'Voces', en Radio Intereconomía Cataluña. Ha participado o participa en tertulias sobre actualidad política en TV3, Catalunya Ràdio, RNE-Radio 4, TVE-Cataluña, RAC1, BTV, Televisió Badalona, Radio Intereconomía Cataluña, Canal Català TV y Cuatro. Es coautor del libro 'Cataluña. El mito de la secesión'.

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