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Las gracietas de TV3

Alejandro Tercero
4 min

Uno de los pilares fundamentales sobre los que el nacionalismo catalán ha construido su discurso de odio y supremacismo es el de los medios de comunicación públicos y concertados. Y, de forma destacada, TV3.

Gracias a la información de proximidad y al uso de la lengua vernácula, la televisión autonómica se ha afianzado como referencia en una parte sustancial de la sociedad catalana. Y, poco a poco (sin prisa pero sin pausa), ha llevado a cabo una exitosa labor de zapa para inocular el virus del nacionalismo en esa capa de la población.

Los métodos utilizados, evidentemente, son sutiles (con algunas excepciones histriónicas, como el caso de Pilar Rahola). El España caca y sus derivados --España nos roba, España nos mata o similares-- se deslizan desde cualquier tipo de espacio y en cualquier circunstancia, muchas veces de forma subliminal.

Así, lo mismo aparece una diana con las siglas de un partido constitucionalista en el centro en una serie de televisión formando parte del paisaje, como se tilda de “preso político” y “gran reserva del independentismo” a un exterrorista de Terra Lliure condenado por asesinato.

Tan pronto la presentadora del programa estrella del fin de semana luce una camiseta con la cara del expresident fugado Puigdemont, como el locutor que retransmite la final de la Euroliga de baloncesto aprovecha para rajar contra “el 155 que nos está masacrando”.

En TV3, igualmente se puede ver a la conductora de una sección fija del magazine matinal prender fuego en directo un ejemplar de la Constitución española con toda parsimonia, como se leen acríticamente comentarios de los televidentes en los que se califica de “fascistas” a los partidos catalanes no nacionalistas.

Tampoco es extraño encontrarse que un informativo cierra con un publirreportaje que ensalza el procés independentista, ni tragarse una pieza supuestamente neutral en la que se blanquea el terrorismo secesionista.

Por no hablar de los programas de humor, en los que tan pronto se bromea con “meter cuatro tiros” al Rey, como se presenta a los dirigentes nacionalistas como tontos o ineptos, mientras los constitucionalistas son fachas, esto es, fascistas o franquistas.

Una de las fórmulas habituales para desprestigiar a todo lo que huela a español son los chascarrillos o gracietas que utilizan presentadores y colaboradores en espacios aparentemente serios.

"Es una novedad que los militares velen a los muertos y no los provoquen, que es lo que hacen habitualmente", soltó este lunes el copresentador de Planta baixa Maiol Roger para mofarse del homenaje de la ministra de Defensa, Margarita Robles, a los miembros de las Fuerzas Armadas que trabajaron en la morgue de campaña instalada en el Palacio de Hielo de Madrid.

El mismo periodista se burló de José Montilla hace dos años aprovechando que el expresident acudió a un programa de TV3 en el que aquel colaboraba. A lo que el invitado contestó: “Usted intenta hacer una caricatura de las cosas que está muy lejos de la realidad, pero desgraciadamente hay mucha gente en el país que se deja influir por esas caricaturas. Y así nos va”.

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¿Quién es... Alejandro Tercero?
Alejandro Tercero

Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona (UB) y Agente de la Propiedad Inmobiliaria (API). Ha realizado estudios de Periodismo Digital en la UOC. Ha desarrollado su labor profesional en el ámbito del periodismo político y de la comunicación empresarial. Dirigió el digital La Voz de Barcelona -diario del que fue cofundador en 2008- hasta su fusión con Crónica Global, en 2013. Ha presentado y dirigido el programa 'Voces', en Radio Intereconomía Cataluña. Ha participado o participa en tertulias sobre actualidad política en TV3, Catalunya Ràdio, RNE-Radio 4, TVE-Cataluña, RAC1, BTV, Televisió Badalona, Radio Intereconomía Cataluña, Canal Català TV y Cuatro. Es coautor del libro 'Cataluña. El mito de la secesión'.