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Hay un programa en TV3 que actúa como el aquelarre nocturno y semanal del independentismo. Preguntes Freqüents (FAQS) es a la televisión autonómica catalana lo que La Sexta Noche representa para toda España desde la estrategia del grupo Atresmedia. Una especie de tertulia periodística aderezada de entrevistas de actualidad. Un formato intachable, con unos réditos políticos obvios y que con unos costes reducidos permite unas altas cotas de audiencia.

Hasta aquí todo bien. Otra cosa distinta es lo que destilan algunas de las intervenciones que allí se producen. La de Pilar Rahola, una antigua periodista procedente de la Fundación Acta y metida desde hace muchos años en política, es de las más esperadas porque ella sola es capaz de arremeter contra todo lo que se mueve o protagonizar los más surrealistas momentos, como aquel en el que se conmueve con el preso que compartió celda con uno de los políticos encarcelados por saltarse la ley. Rahola es para los productores de los programas una garantía de audiencia, como cuando en los circos se contrataban mujeres barbudas, enanos saltimbanquis o motoristas audaces.

Este último sábado, en medio de la Semana Santa, Rahola intentó, en el marco de su actuación mediática, el linchamiento de este medio y de una de sus periodistas en el transcurso de FAQS​. Por fortuna, ni ella ni el ejército de intelectuales del independentismo que la acompañan lo han conseguido hasta la fecha. Para su pesar, ni ella ni los jóvenes de Arran que destrozan nuestras instalaciones y cometen actos vandálicos contra Crónica Global desde hace unos meses pueden acallar las voces críticas con el comedero procesista. Ese sustento profesional fue un gran invento por su parte; lástima que ahora los mantiene atrapados sin saber cómo salir de su seno sin perder algunas plumas.

Rahola intentó, sin éxito, el linchamiento de este medio y de una de sus periodistas en el transcurso de un programa de TV3​

Lo de los medios de comunicación secesionistas ya no es sólo una cuestión semántica como decía nuestro colaborador Ignacio Vidal-Folch en un reciente artículo. Va mucho más allá, incluso. Se trata de una repartidora vinculada a unas formas de proceder que, si se conociesen, dejarían fuera del camino a un porcentaje no desdeñable de los actuales votantes independentistas, más honestos que sus líderes. La discreción siempre ha sido uno de sus grandes activos, y a día de hoy sólo se conocen cuatro detalles de quién, cómo y dónde se escondieron las urnas del 1-O que el CNI fue incapaz de localizar.

La intervención de nuestra compañera Laura Fàbregas desplegó todo un rosario de reacciones que se resumían en insultos y amenazas que, según ellos, no son violencia, sino advertencias: o entras en el carril de catalanes alienados o no serás nada en la vida. Laura, por fortuna, no necesita de ninguno de ellos para trabajar honesta y libremente. Pese a su juventud, que es una de sus virtudes (además de las profesionales), tiene la capacidad de llamar a las cosas por su nombre. Es una de esas jóvenes a las que el nacionalismo educativo no convirtió a su causa. Tiene capacidad y criterio propio y eso, estimados lectores, no fue bien visto en las redes sociales que analizaban el programa. Quienes tras su intervención le deseaban la muerte, quienes la reprobaban porque, pese a su acento catalán, no es una patriota independentista saben que su juventud y su indiscutible origen la convierten en una adversaria difícil. Y eso a Rahola y su corte les hace muy difícil mantener vivo el relato del victimismo, porque para hacerlo creíble son necesarias las víctimas. Y Laura no lo es. Si acaso es una periodista joven, rebelde y con enormes potencialidades, dispuesta a mostrar a las claras las mentiras del discurso soberanista. Ella no vive del comedero nacionalista que desde hace años puebla los medios de comunicación catalanes, directa o indirectamente, y eso le da una libertad inimaginable en estos tiempos.

Si TV3 fuera tan amiga de las preguntas frecuentes, quizá un programa debería dedicarlo a comentar cómo la televisión pública regional se ha convertido en el principal inspirador de una corriente de opinión tan absurda, por quimérica e imposible, como peligrosa

Hay que dar las gracias a la dirección de TV3 porque entre medio de tanta milonga indepe sea capaz de introducir algún elemento de disenso. Pero hay que reprobarle, al mismo tiempo, que sea tan responsable del independentismo como los políticos. Los errores de ese movimiento son también los fallos de los medios de comunicación que han amparado, impulsado y definido el procés en los últimos años. Si fueran tan amigos de las preguntas frecuentes, quizá un programa deberían dedicarlo a comentar cómo la televisión pública regional se ha convertido en el principal inspirador de una corriente de opinión tan absurda, por quimérica e imposible, como peligrosa.

Algunos, como los políticos presos, como los que piden la muerte de Laura y de cualquier disidente, como los que realizan actos vandálicos contra este medio, se lo han creído. Ese es el problema: no son preguntas frecuentes, sino disfunciones frecuentes. Y eso sólo la salud mental lo acabará arreglando algún día. Lo que ya no sabemos es si la sanidad pública dará abasto a lo que le puede venir de golpe a sus dispensarios, ambulatorios y hospitales.

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¿Quién es... Xavier Salvador?
Xavier Salvador

Pese a nacer en Barcelona en un ya lejano 1965, he acabado siendo un tipo de pueblo. Hoy dirijo CRÓNICA GLOBAL después de haber dado bandazos periodísticos por ahí durante años (El Observador, Diari de Barcelona, El Periódico, Economía Digital...). He escrito dos libros. El más leído, Pujol KO, junto a varios autores. Del otro (El yugo milenario) es del que me siento más orgulloso, pero fue un divertimento intelectual de otro tiempo y otro lugar. Me gustan las personas auténticas, trabajar en equipo, la familia y el buen vino. Bonhomía y periodismo en estado puro, vamos.

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