Esta ola tampoco la vieron venir…

Gerard Mateo
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Dice el conseller de Salud, Josep Maria Argimon, que esta quinta ola, la más virulenta de todas, les ha cogido casi por sorpresa, en una situación que no esperaban. Vamos, que tampoco la vieron venir, como las anteriores. Y eso que no hacía falta ser un lince para ver la que se iba a armar con la extraña relajación de diversas medidas tras el fin de curso.

Las cifras de hospitalizaciones nunca habían estado tan bajas como tras el fin del primer estado de alarma, ahora hace un año, pero las restricciones son muchas menos que entonces. La Generalitat, que siempre ha presumido de prudencia en este asunto, ha dado un paso en falso. No lo veía venir.

Al mismo tiempo, la vacunación avanza, pero la mayoría de jóvenes --colectivo que más sufre la quinta ola-- aún no están inmunizados. Tampoco tienen la pauta completa muchos integrantes de los grupos de 40 a 49 años y de 60 a 69 años. Pero los gobernantes no lo veían venir cuando abrieron la mano a la relajación de medidas.

El fin del segundo estado de alarma, el pasado mayo, y con él la extinción del toque de queda derivó en imágenes de botellones en distintos puntos de Cataluña. Mal indicador. Los hospitales aguantaban, pero se sabía que la variante india (delta), más virulenta, avanzaba sin freno por Europa. Tampoco así lo vieron venir.

El cóctel perfecto: termina el curso, los jóvenes se mueren de ganas de relacionarse… y se abre el ocio nocturno justo antes de Sant Joan, tras 15 meses de inactividad. Nada que reprochar, y no debería haber problema si todo el mundo cumple las precauciones. Pero, tres semanas después, vuelve el cerrojazo al sector porque no somos capaces de controlar a 200 personas en una discoteca, aunque permitimos festivales de 25.000. ¡Sorpresa!

En paralelo, también en ese puente de Sant Joan, el Gobierno tuvo la brillante idea de retirar la obligación de usar la mascarilla al aire libre, en un claro movimiento para tapar el ruido de los indultos. Desde entonces, los contagios se han multiplicado hasta alcanzar cifras récord en la pandemia. Pero, claro, quién se lo iba a imaginar.

Añade Argimon que el 40% de los positivos y contactos estrechos no respetan la cuarentena en Cataluña. Pero, en las últimas fechas, se han dejado de hacer tests a esos posibles virus andantes por la saturación del sistema ante la “explosión” de casos. Realmente, con tanto irresponsable suelto, no es de extrañar que sorprendiera que todo el país respetara el confinamiento del 2020. Lo raro es que no previeran esta ola.

Por alguna razón que alguien debería explicar, no está en el horizonte la vuelta a la obligatoriedad de usar mascarilla en exteriores, aunque los datos son para preocupar. Tampoco se espera otro estado de alarma, ni nada por el estilo. En Cataluña, mientras, las nuevas medidas “quirúrgicas” pasan por cerrarlo todo a las 00.30. Es todo lo que se les ocurre. Tarde y mal… otra vez. Aunque ninguna restricción sería necesaria si todo el mundo actuara con cuidado.

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¿Quién es... Gerard Mateo?
Gerard Mateo

Barcelona, 1990. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Comenzó su camino profesional como colaborador en las publicaciones deportivas digitales Madrid-Barcelona y Defensacentral, antes de dar el salto al Diario Gol. Con posterioridad, y tras casi cinco años, aterrizó en Crónica Global, donde hoy por hoy ejerce de redactor jefe de actualidad y edición. Buscando explicación a todo.