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14 de febrero

Cristina Farrés
4 min

Carnaval, san Valentín… y elecciones. El presidente del Parlament, Roger Torrent, ha fijado el 14 de febrero como la fecha más que probable para celebrar otros comicios en Cataluña. El anuncio del republicano fue de lo menos épico que uno puede imaginar. Después de un corolario de jornadas históricas que han continuado este fin de semana, el nuevo llamamiento a las urnas tuvo lugar sin pena ni gloria en una entrevista a primera hora de la mañana.

Existe la posibilidad de que incluso se vaya antes a las urnas. Pero para ello se necesitaría o bien a algún candidato con sed de minutos de protagonismo en la Cámara catalana (hay muchos) que se lance a una sesión de investidura fallida (de este tipo hay menos) o que los socios del Govern pacten un nombre para terminar la legislatura.

La segunda parte se descarta. Pesos pesados de JxCat como Laura Borràs o Meritxell Budó se quejaron de forma muy pública de que ERC ni siquiera les había avisado del anuncio de la convocatoria electoral. O bien los republicanos pasaron de los de Puigdemont o estos no han desaprovechado otra ocasión para desgastarlos. Otro ejemplo de colaboración entre socios de Ejecutivo que dice mucho de cómo será la carrera electoral en los próximos cuatro meses.

Torrent ha puesto la directa y ha iniciado la ronda de consultas. El resultado, si nos fiamos de las encuestas publicadas, cambiará poco el mapa actual. O hay partidos valientes que se atrevan a romper la mal llamada política de bloques y se expongan a críticas para gestionar, o seguiremos instaurados en más de lo mismo. Esperemos que, en ese caso, no acabemos con otro presidente inhabilitado por hacer ver que desobedece como Quim Torra. Porque, recordemos, al final apeó la famosa pancarta de la fachada del Palau de la Generalitat. Si lo hubiera hecho en tiempo y forma, nos ahorraríamos estos meses de bloqueo.

Que el Gobierno catalán quede paralizado por esta opereta debería pasar factura en las urnas, pero no ocurrirá porque la política se ha convertido en un credo para algunos. A los catalanes nos viene mal que el Ejecutivo se quede sin margen de maniobra en plena pandemia y cuando empiezan los juegos del hambre del reparto de los fondos europeos para la reactivación económica. En Cataluña esta distribución nos pilla en otra carrera electoral basada en la gesticulación y con un independentismo en liza para ver quién hace el mayor desplante al Estado.

Ya es mala suerte, porque las pérdidas que esta actitud conlleva son muy profundas y estamos entregados en demostrar que sí, se puede ir a más. Veremos si en febrero se aprende finalmente la lección de que lo que más necesita ahora Cataluña es un Gobierno cuya prioridad principal sea la de gestionar. ¿Abrimos las apuestas?

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¿Quién es... Cristina Farrés?
Cristina Farrés

Periodista. Especialista en economía. Directora de Crónica Global desde el 1 de enero de 2020.