El día que Madrid robó la nieve de Colau

Xavier Salvador
9 min

Por fortuna para los barceloneses, la tormenta con nombre de abuela está pasando casi de largo por la capital catalana. Barcelona no tiene ese color blanco que el manto de nieve ha depositado por media España y buena parte de Cataluña. No, sigue gris, con algunos detalles en amarillo lazi. Es el color de la ciudad de los prodigios desde que Ada Colau se puso al frente. La alcaldesa de sensibles lacrimales se ha empeñado en encoger una urbe construida con diálogo, consensos y pactos. Dicho sea de paso, es audaz: se atreve con solo el 14% del apoyo del censo electoral.

Madrid se ha quedado la nieve, incluso con sus problemas de movilidad y previsión asociados. Démosle gracias, estimada alcaldesa. Si lo sucedido en la capital de España con la meteorología hubiera acontecido en sus dominios, la imprevisión sería mayor, la capacidad de gestión menor y las consecuencias de su urbanismo supuestamente táctico, de su fracaso con la vivienda social o de sus fijaciones sobre la movilidad habrían dado para un libro superventas.

No se moleste porque algunos medios seamos críticos con su gestión y, en especial, con las incoherencias que destila. La principal fake news es usted. No su persona, aunque algunos lo sostengan, sino la actitud guerracivilista con la que tomó el bastón de mando de la ciudad. Igual creyó que en vez de una vara le había sido otorgado el báculo papal y eso obligaba a todos los barceloneses a compartir su fe. Nosotros sí respetamos su libertad de expresión (sin límites como usted pretende) y soportamos que nos tilde de fachas por explicar en público que emprende una cruzada con el automóvil en la ciudad, pero no se apea del coche oficial, aunque fue su compromiso electoral. Es más, renueva el parque de vehículos. No insista, no hacemos títulos falsos, otra cosa es que le molesten. Puede poner a todos los servicios jurídicos municipales a desperdiciar el dinero público contra nosotros inundándonos de burofaxes que solicitan rectificaciones. Está en su derecho. Este medio cumplirá la ley de manera escrupulosa y exigiremos que usted haga lo propio con sus funciones.

Estimada alcaldesa, no todos los que critican sus incoherentes modos de gobernar son la putrefacta extrema derecha. Eso también es una gran mentira que no convence ni a los 156.157 votantes que la apoyaron en unas elecciones en las que podían votar algo más de 1,1 millones de ciudadanos. Lo único que es extremo en Barcelona hoy es el sectarismo con el que decidió mandar (diferente a gobernar) mientras se enfundaba una bufanda de supuesto, y solo aparente, progresismo.

Es una lástima que gente razonable de su entorno como Joan Subirats no le hayan explicado aún que gobernar desde la izquierda también es hacerlo con mano izquierda. Ah, y que es complejo, no un papel secundario de teatro. Que la arrogancia política partidista, clientelar y nepótica que rezuma es propia de alguien tan inseguro como revanchista, por más que insista en presentarse como víctima de las fuerzas del mal. La prensa, apreciada señora, fiscalizará su actuación. Y eso será así le guste o le disguste; nos podrá ayudar a realizar nuestro trabajo u obstaculizarlo, pero poco más. Los periodistas que hemos renunciado al pesebre municipal intentaremos dar respuesta y explicación a las inquietudes, dudas, temores y malestar que toda la plural sociedad civil barcelonesa mantiene desde que usted y su equipo gobiernan. La ciudad es tan nuestra como suya. Barcelona es incluso mejor que usted, que nosotros.

No tiene sentido recordarle que en estos tiempos en los que uno de los templos de la democracia puede ser asaltado conviene protegerse del populismo. Debe resultar difícil para quien boicoteaba actos sobre vivienda de Iniciativa per Catalunya (sus mayores en la política, ¿recuerda?) ataviada de abeja Maya. Con los riesgos de totalitarismos que nos acechan, evitar las actitudes populistas es también una recomendación para reflexionar. Abandone la cantinela de que la burguesía o las elites no la quieren: da risa conociendo la cobardía de esos ámbitos. Ya está bien de atribuir a su condición de mujer la crítica que soporta. Hay alcaldesas en poblaciones vecinas, del área metropolitana, que no necesitan apelar con reiteración a su género para gestionar con eficacia el día a día de sus municipios y defender su valía profesional. Descienda un peldaño de petulancia política y compare esos casos con el suyo.

Le quedan dos años de alcaldesa y parece que su interés por silenciar las voces críticas (hasta ahora lo hacía de forma indirecta: ignorándolas o marginándolas de su generosa regadera de dinero público) va en aumento. Es un reto para la prensa libre combatir esa inclinación, que aparte es impropia de alguien que se define progresista. Créanos, no desfalleceremos en nuestras obligaciones democráticas por más que persevere en estimular a sus huestes en las redes sociales contra nosotros.

Ni en Crónica Global, ni los compañeros de Metrópoli Abierta, ambos medios influyentes y con posiciones de liderazgo informativo y de audiencias en la ciudad, renunciaremos jamás a enarbolar la bandera de la Gran Barcelona que sus antecesores impulsaron durante décadas y de la que tan orgullosos nos sentimos. Por más que se empecine en menguar la ciudad de todos con sus actuaciones unilaterales y en gobernar sin consensos reales, estaremos atentos y vigilantes para impedir que triunfe su Pequeñísima Barcelona.

Quizá algún día sus aliados del PSC se percaten de que ejercer como estatuas de hielo municipales tiene escasa utilidad colectiva, que corren riesgo de fundirse antes del verano y sin haber construido perfil; quizá convendría que la dejaran estrellarse en solitario en la recta final de su mandato y arrebatarle la gobernación del Área Metropolitana de Barcelona para que al menos algunos servicios supramunicipales quedaran a cobijo de sus invenciones. Quizá estaría bien que toda la oposición (Manuel Valls incluido) empezara a realizar su trabajo en vez de ejercer de discretos palmeros presupuestarios o cómplices por omisión de lo que está sucediendo en nuestra ciudad.

Apreciada alcaldesa es una lástima que hasta la nieve le dé esquinazo. Con la propensión habitual que demuestra a ser el bebé en el bautizo o el finado en el funeral, quedarse sin el manto blanco y la foto pijoprogre al estilo de sus belenes navideños ha debido ser un duro golpe. Ya sabe, si aún le puede el afán de protagonismo puede pedirle a algún medio amigo que le grabe unas imágenes acusando con su indeterminación soberanista a Madrid de habernos robado la tormenta. Así hasta puede entrenarse por si algún día su socio Pablo tiene la oportunidad de nombrarla ministra cerrando el círculo del Principio de Peter.

Artículos anteriores
¿Quién es... Xavier Salvador?
Xavier Salvador

Pese a nacer en Barcelona en un ya lejano 1965, he acabado siendo un tipo de pueblo. Hoy ejerzo como consejero delegado de CRÓNICA GLOBAL después de haber dado bandazos periodísticos por ahí durante años (El Observador, Diari de Barcelona, El Periódico, Economía Digital...). He escrito dos libros. El más leído, Pujol KO, junto a varios autores. Del otro (El yugo milenario) es del que me siento más orgulloso, pero fue un divertimento intelectual de otro tiempo y otro lugar. Me gustan las personas auténticas, trabajar en equipo, la familia y el buen vino. Bonhomía, digitalización y periodismo en estado puro, vamos.