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Cataluña, de motor a rémora de Europa

María Jesús Cañizares
5 min

Europa, tan lejos, tan cerca. Lejos cuando el independentismo ha fracasado en su intento de implicar a los países europeos en su desafío al Estado español. Desatado en su eurofobia, Carles Puigdemont transfirió sus simpatías a Rusia para hacer la puñeta a la UE. Dejamos a la imaginación de unos y las investigaciones de otros aquella supuesta trama rusa destapada por la operación Voloh.

Cerca cuando hay que gestionar fondos europeos. O más bien cogobernar las ayudas que otros países con dirigentes xenófobos como Hungría y Polonia, pretendían torpedear, aunque al parecer, todo ha quedado en un farol. El Govern pide paso en la administración de ese dinero destinado a proyectos para la reconstrucción postCovid, al que no tendría acceso en una Cataluña independiente fuera de la eurozona.

Europa queda lejos cuando la Generalitat, máximo representante del Estado en la comunidad catalana, asiste con pasividad a la pérdida de la candidatura de Barcelona como sede de la Agencia Europea del Medicamento, primero, y a la del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, ayer.

La derrota ante Amsterdam vino precedida de los momentos más convulsos del procés. Ahora parece que Bonn se ha beneficiado de la marca Alemania, la más potente de la UE, aunque Barcelona logró imponerse a Francia en la primera ronda, donde sacó una excelente calificación en capacidades técnicas. Ayuntamiento y Gobierno lucharon hasta el final, sin poder evitar los trapicheos habituales que se suelen producir en este tipo de competiciones.

En cuanto al Govern, parece que ni siente ni padece. Que le da igual perder 250 empleos y 100 millones anuales de presupuesto. Como también le ha dado igual cumplir o no con las recomendaciones europeas en materia de inversión en sanidad, educación o I+D. Sabemos, porque economistas, dirigentes europeos y expertos nos lo dicen, que la UE da prioridad los proyectos relacionados con la innovación, las nuevas tecnologías, la digitalización o la eficiencia energética. Pero en Cataluña, nuestro gobierno ha sido incapaz de revertir diez años de estancamiento en inversión destinada precisamente a I+D. Lo advierten los expertos que durante estas semana han pasado por el Parlament para explicar el fondo Next Generation EU.

También han advertido de la necesaria colaboración entre las administraciones y de las sinergias público-privadas. Pero el independentismo sigue jugando a la contención del gasto y a la pelea identitaria. Desconocemos el motivo por el que el Govern, con Pere Aragonès al frente en calidad de presidente en funciones, escatima inversiones a pesar de la flexibilidad en el objetivo del déficit marcado por el Gobierno y el superávit presupuestario existente. Ignoramos, asimismo, por qué ERC promete un día lealtad y diálogo, y al día siguiente se une con sus enemigos de Junts per Catalunya (JxCat) --sí, los que bendicen la reunión de su diputado Josep Costa con partidos ultras y xenófobos para intentar arañar un voto-- para exigir amnistía y autodeterminación.

De Puigdemont y su núcleo duro nada podemos esperar, pues hace tiempo que descubrieron el chollo que supone gobernar sin programa económico y social, pues eso es cosa de los “autonomistas”. Los de Waterloo solo moverán un dedo cuando Cataluña sea independiente. Mientras tanto, la culpa es del enemigo exterior. Populismo de manual, ese que tanto alarma a las instituciones europeas, pues no en vano, este continente sufrió los estragos del nacionalismo y ahora intenta neutralizar los brotes de la ultraderecha. Europa, en definitiva, tan cerca de una Cataluña que fue motor, tan lejos ahora que es una rémora.

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¿Quién es... María Jesús Cañizares?
María Jesús Cañizares

Periodista. Es subdirectora de Política de Crónica Global. Es licenciada en Ciencias de la Información por la UAB y ha cursado estudios de Derecho. A lo largo de su carrera se ha especializado en información política y del ámbito judicial.