Cataluña: independentismo acosador

Alejandro Tercero
4 min

Las estremecedoras imágenes de la turba independentista enloquecida que el pasado domingo 25 de marzo trató de tomar por la fuerza la Subdelegación del Gobierno en Lleida son un riguroso resumen de aquello en lo que se ha convertido el procés.

La violencia con la que cientos de pacíficos manifestantes --suponemos que en nombre de Gandhi, Mandela o Rosa Parks-- atacaron a los Mossos d’Esquadra obligó a estos a responder con contundencia, llegando incluso a disparar al aire.

Tras la ilusión inicial --basada en las mentiras y en el engaño-- y el posterior choque con la realidad, no hay duda de que el proceso independentista --aquel en cuyas manifestaciones no se rompía ni una papelera-- está empezando a dejar atrás también la fase de la frustración y comienza a adentrarse profundamente en la de la violencia.

Ningún observador neutral puede negar esta realidad si hace un análisis honesto de lo que está pasando, por más que los voceros más mediáticos del nacionalismo catalán traten de desviar la atención con excusas de mal pagador.

Ahora la cuestión es saber si los dirigentes independentistas --únicos responsables de esta violencia inédita en una democracia occidental de primer nivel-- van a ayudar a eliminarla o van a seguir avivándola.

El procés se les ha ido de las manos a sus promotores y ni saben ni quieren reconducirlo

De la posición que los líderes del procés adopten probablemente dependerá que la violencia independentista se quede en la nivel actual --asedio a comitivas judiciales; centenares de policías y guardias civiles heridos al intentar evitar por orden judicial un referéndum ilegal; huelgas políticas vandálicas con el beneplácito del Gobierno autonómico; escraches salvajes a partidos políticos; ataques a medios de comunicación; asaltos a las delegaciones del Gobierno; acoso, amenazas e intimidación a fiscales y jueces, y a sus familiares; cortes de carreteras; levantamiento de barreras de peajes a la fuerza, etc.-- o aumente su intensidad.

De momento, desde el PDeCAT, ERC e incluso los comunes --es inaudita la postura de la alcaldesa Colau-- siguen aplaudiendo la labor de los comités de defensa de la república (CDR), la kale borroka catalana o la carrer borroka, como ya se la empieza a conocer.

Pero son inaceptables --y muy peligrosas-- algunas justificaciones como las que aseguran que se trata de casos puntuales de violencia --¿a partir de cuántos incidentes se puede considerar que una situación es generalizada?-- o que, como mucho, son situaciones de acoso, pero no de violencia.

¿Acaso esperan que les creamos? Y, si eso fuera así --siendo generosos--, ¿deberíamos además darles las gracias porque nuestros chicos de la gasolina solo son unos acosadores? Demencial. El procés se les ha ido de las manos a sus promotores y ni saben ni quieren reconducirlo. Así están las cosas.

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¿Quién es... Alejandro Tercero?
Alejandro Tercero

Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona (UB) y Agente de la Propiedad Inmobiliaria (API). Ha realizado estudios de Periodismo Digital en la UOC. Ha desarrollado su labor profesional en el ámbito del periodismo político y de la comunicación empresarial. Dirigió el digital La Voz de Barcelona -diario del que fue cofundador en 2008- hasta su fusión con Crónica Global, en 2013. Ha presentado y dirigido el programa 'Voces', en Radio Intereconomía Cataluña. Ha participado o participa en tertulias sobre actualidad política en TV3, Catalunya Ràdio, RNE-Radio 4, TVE-Cataluña, RAC1, BTV, Televisió Badalona, Radio Intereconomía Cataluña, Canal Català TV y Cuatro. Es coautor del libro 'Cataluña. El mito de la secesión'.

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