Menú Buscar
Pásate al modo ahorro

Borràs, presidenta de la Generalitat en la sombra

Joaquín Romero
4 min

Acabe como acabe la negociación entre ERC y JxCat para formar un nuevo Govern, cada día está más claro que pintará más o menos lo mismo que el que presidía Quim Torra. O sea, muy poco. Y será así debido a las peleas entre los socios, no a las limitaciones impuestas desde Madrid o desde el Tribunal Constitucional.

La confusión de la última legislatura con un presidente legítimo y otro vicario, además de unos consejeros desbordados por su escasa competencia ante los problemas del país, va a continuar. No vamos a notar diferencia alguna, como tampoco lo notamos en estos momentos con un Govern en funciones que apenas toma otras decisiones más allá de resolver el día a día y manifestar su radicalidad y republicanismo dejando plantados, por ejemplo, a los dueños de las multinacionales que aún quedan en Cataluña.

Encima, el entramado institucional que encarna la Generalitat se verá colapsado por su extraña bicefalia. Una cabeza en Palau, retraída y temerosa del mundo de Waterloo, y otra en la Ciutadella, intempestiva, lanzada y desacomplejada.

Laura Borràs quiere mandar más que el presidente de la Generalitat, lo que ya está dejando claro en manifestaciones públicas continuas en las que da rienda suelta a su incontinencia. Con la misma naturalidad con que en su día instruyó a un amigo sobre cómo fraccionar las facturas contra la Institució de les Lletres Catalanes para eludir presuntamente la normativa anticorrupción, interviene en el cese de Jaume Alonso Cuevillas como miembro de la Mesa del Parlament.

La señora presidenta de Cámara no se atiene a su papel institucional e interviene en las negociaciones entre grupos parlamentarios. No lo hace como representante de JxCat, donde ocupa la secretaría de derechos y libertades, el noveno puesto en el escalafón orgánico, sino en su calidad de presidenta del Parlament recién elegida, un cargo sin atribuciones en ese ámbito.

Tampoco las tiene para inmiscuirse en las otras negociaciones en curso, las de la formación del nuevo Consell Executiu. Ayer declaró en Catalunya Ràdio que los de Puigdemont están más cerca de no formar parte del nuevo Gobierno que de estar en él. Repetía así el mensaje lanzado por Jordi Sànchez, el verdadero secretario general de JxCat, desde La Vanguardia el sábado pasado, en el que amenazaba a los republicanos con entregarles la presidencia de la Generalitat para que gobiernen con la CUP y pasar después a la oposición.

Un órdago al que nadie puede dar crédito porque si algo es el partido de los neoconvergentes es precisamente una organización incrustrada desde hace 40 años en las instituciones autonómicas, de las que se alimenta y con las que sostiene su aparato. Que un activista encerrado en Lledoners lance un farol de este tamaño puede tener sentido, pero no que lo haga una señora instalada en la presidencia del Parlament y flamante funcionaria del Estado represor.

JxCat tiene un problema con este personaje tan espontáneo. Va a ser la verdadera oposición de ERC, pero el país entero va a tragar saliva cada vez que la señora Borràs tenga una ocurrencia en esa carrera hacia una inhabilitación que pueda tapar su procesamiento por cuatro presuntos delitos --falsedad documental, fraude, prevaricación y malversación de recursos públicos-- en el Tribunal Supremo.

Artículos anteriores
¿Quién es... Joaquín Romero?
Joaquín Romero

Periodista desde 1975. Fue redactor de Tele/eXprés y El Correo Catalán, entre otras publicaciones. Ha sido redactor jefe de El Periódico de Catalunya entre 1994 y 2014. También ha sido director de Crónica Global.