Variante zombi

José Antonio Bueno
5 min

No creo en las teorías conspiranoicas, pero sí en la torpeza y el afán de manipulación de los gobiernos y de la excesiva relevancia que se le da a la OMS, un organismo lleno de burocracia que no está preparado para coordinar una crisis como la actual.

Cuando los contagios suben en el occidente vacunado y nadie se para a pensar en las causas surge, milagrosamente, una variante que amenaza con parar de nuevo al mundo, qué casualidad. Vuelve el miedo y con él las ansias de poder absoluto de unos gobernantes que demuestran en todo el mundo su escaso apego a las libertades individuales. Gobernar mediante el miedo es indigno de países democráticos, pero es lo que está pasando en medio mundo. Miedo y escaso respeto a las leyes.

En un país con un 24% de vacunados y con enormes bolsas de pobreza y hacinamiento se descubre una nueva variante no por secuenciación genómica, sino por su reacción a distintas pruebas químicas. Se supone que contagia más y, tal vez, evade mejor los anticuerpos por lo que es candidata a la reinfección, pero, por otro lado, y con la boca pequeña, nos dicen que parece ser menos letal. Pero esta variante sirve para los propósitos de los gobernantes, incrementar las restricciones y presionar para vacunarse a los rezagados, y de la OMS, meter miedo a los países ricos para que inunden de vacunas a los países pobres. El 42% de la población mundial inoculada les parece poco porque África está poco vacunada, como si ese fuese el mayor de sus problemas.

Tenemos que ser necesariamente escépticos ante la variante bautizada con la decimoquinta letra del alfabeto griego. Desde la cuarta, delta, no ha habido otra variante tan popular. Se ha desarrollado una alarma general sin saber si hay motivo para ello, pero, eso sí, en un momento perfecto para que cunda el pánico, no sea que pensemos que lo peor ha pasado.

Hace tiempo que la incidencia debió dejar de ser el principal parámetro de la medición de la evolución de la pandemia. En Reino Unido llevan desde verano con una incidencia alrededor de 800 casos por 100.000 habitantes en 15 días, pero el número de hospitalizados y, sobre todo, fallecidos, no es desmesurado. La letalidad en España ahora es del 0,3% y bajando. Hacemos montañas de lo que no lo merece. En España, según datos oficiales, fallecen cada día entre 10 y 20 personas con Covid, sin duda una tragedia, pero es que fallecen entre 1.300 y 1.400 al día por otras causas. No podemos medir ahora como hace año y medio y menos tomar decisiones con este ratio.

En África hay muchísimas enfermedades a las que no hacemos caso y, lo que es más triste, varias tienen cura o se pueden prevenir. En África la gente se muere de diarrea, de malaria, de hambruna, de tuberculosis, de tifus, de sida... y no hacemos nada. Solo nos preocupa el ébola porque es muy espectacular y ahora el Covid, porque aquí también tenemos de eso. Eso sí, miramos lo que queremos porque a nadie le sorprende que en Nigeria, con 213 millones de habitantes, con menos del 2% de vacunados y una capital, Lagos, en cuya área metropolitana se hacinan más de 21 millones de personas, la mayoría en condiciones deleznables, el ratio de fallecidos por Covid por cada millón de habitantes sea de los más bajos del mundo, 14, en línea con el Congo o Tanzania, cuando en Francia o España nos acercamos a los 1.900 y en Reino Unido e Italia ya andan por los 2.200. ¿Vamos a perimetrar África? ¿O vamos a enviarles vacunas del Covid, pero no de la tuberculosis o retrovirales contra el sida?

Sudáfrica es la puerta a los países más ricos de Europa, especialmente Países Bajos y Reino Unido, sus dos referentes coloniales, por eso preocupa más. Pero también es el país del mundo con más personas con sida, un 20% de su población entre 15 y 49 años. El 11% fallece por causas no naturales, la mayoría por accidentes de tráfico o “simplemente” violencia. Su esperanza de vida es de 64 años, 10 más que en Nigeria, pero 20 menos que en España. ¿De verdad tiene sentido lo que estamos haciendo?

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¿Quién es... José Antonio Bueno?
José Antonio Bueno

José Antonio Bueno es ingeniero de formación y consultor de profesión, conocedor de la realidad empresarial catalana, española y europea. Ha realizado proyectos en dos sectores fundamentalmente, automoción y servicios financieros, si bien su especialidad en la gestión de procesos de adquisición y compra de empresas le ha hecho conocer otras realidades empresariales. En verano de 2017 inició un nuevo proyecto empresarial con varios socios nacionales e internacionales, tratando de aunar su bagaje como consultor con el análisis avanzado de datos, dándole un nuevo enfoque a sus servicios coherente con la realidad digital que nos rodea.