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Vall Companys, un gigante con apetencias monopolísticas

Gonzalo Baratech
6 min

El coloso Vall Companys, opulento imperio de mataderos e industrias cárnicas, logrará este ejercicio unas ventas y beneficios récord en sus 63 años de historia. A semejante hito contribuirá sin duda el fuerte tirón que el precio del porcino ha experimentado en 2019, entre otros motivos por la altísima demanda procedente de una China insaciable.

El grupo, propiedad de la saga Vall, prevé alcanzar a finales del año que ahora corre un giro consolidado de 2.000 millones. El beneficio también subirá con fuerza hasta rebasar con creces los 100 millones contantes y sonantes. El flujo de caja rondará los 200 millones.

Vall Companys nació en Lleida el año 1956. La segunda generación, encarnada en el visionario José Vall Palou, imprimió un impulso tan vigoroso a su expansión, que en los albores del presente milenio, la corporación ya explotaba el mayor matadero en el territorio peninsular.

GRUPO VALL COMPANYS EN CIFRAS (en M€)
Año Ventas Beneficio Recursos propios
2018 1.770 73 675
2017 1.650 107 610
2016 1.500 83 545
2015 1.400 40 470
2014 1.350 72 498
2013 1.300 57 425

El empresario poseía un gran olfato para los negocios. A la vez, gozaba de una vista de águila para otear los problemas venideros. De este modo pudo adelantarse a los acontecimientos y ponerse a resguardo de toda inclemencia que se atisbase en el horizonte.

Así se evidenció en el verano de 2015, cuando José Vall adoptó la decisión cardinal de trasladar a Madrid la sede de su compañía holding, sita desde tiempo atrás en la barcelonesa Travesera de Gràcia. Para esa mudanza se valió de un procedimiento burocrático simple pero expeditivo. Hasta entonces, Vall Palou lucía el dominio absoluto de Inversions Fenec, la sociedad matriz que controla, a su vez, Grupo Vall Companys.

En junio de 2015, el empresario se presentó ante un notario y aportó todas sus acciones de Inversions Fenec a la sociedad Invaes, de Madrid, poseída por él mismo en un 100%. Con esta sencilla operación, tanto Grupo Vall Companys como su cohorte de filiales desperdigadas por toda España se empadronaron en la urbe del oso y el madroño.

Gracias a esa tremprana estampida, Vall Palou figura entre los primeros altos directivos que resolvió marcharse de Cataluña y poner su patrimonio a buen recaudo ante los impetuosos avances del separatismo. Luego, a raíz del golpe político de octubre de 2017, le siguieron en tromba otros muchos potentados catalanes. La inmensa mayoría de ellos ha fijado la sede de sus sociedades patrimoniales y sus fondos privados en la capital del Reino.

Pero Vall Palou hizo más. Una vez ultimado el movimiento societario reseñado, dispuso que Inversions Fenec repartiese un dividendo de 48 millones, que ingresó directamente en las arcas de Invaes. Por desgracia, no pudo disfrutar mucho tiempo de la nueva situación de su emporio, pues en octubre de ese mismo año fallecía a la edad de 66 años.

Su fortuna pasó a tres herederos treintañeros: sus hijos JosepOscar Meritxell Vall Esquerda. Los acaudalados hereus escindieron Invaes en tres partes idénticas y cada uno de ellos aportó el lote a su propia sociedad de cartera. Estas tres entidades, tituladas Noma 2015, Cava Roure y Spirit Capital, son las que ahora rigen los destinos del grupo en última instancia.

Cada una de ellas cuenta con un capital de 150 millones. Este terceto de patrimoniales también está residenciado en Madrid, en la calle Núñez de Balboa.

Los hijos se han dedicado desde entonces a exprimir la gallina de los huevos de oro. En 2016 se autoasignaron un dividendo de ocho millones. El año siguiente, 30 millones. Y en 2018, 15 millones. En cuatro años, pues, el mastodonte cárnico familiar ha dispensado un maná de un centenar de millones.

El conglomerado se dedicó durante muchas décadas a su menester original: la cría y sacrificio de ganado más la producción de piensos. Pero últimamente ha entrado a fondo en la cadena de valor entera.

Con tal finalidad, compró Patel, Frivall y Cinco Villas, los tres principales mataderos del país. Luego penetró en los elaborados cárnicos, mediante la toma del mando de media docena de firmas punteras. Más tarde asaltó la especialidad de los secaderos de jamones y se apropió de Comapa.

El desembarco se coronó con la entrada a lo grande en la lista de proveedores de los supermercados Mercadona, que acaparan una cuota de nada menos que el 25% del mercado nacional.

En resumen, Vall Companys ya está presente, de forma vertical, en toda la estructura manufacturera del sector. Desde el punto de arranque hasta el consumidor final. Además, alcanza posiciones hegemónicas en las principales familias de producto, ya sean carne de cerdo, vacuno, pollo o conejo.

Esta preeminencia le confiere poderes omnímodos. Le permite dictar los precios a su antojo y exprimir sin piedad a los ganaderos, que han quedado sometidos al imperio de Vall Companys y su inmensa capacidad de compra. De tales prácticas al monopolio dista un trecho muy corto. De ahí que de un tiempo a esta parte se hayan encendido las señales de alarma en un ramo que empieza a ver las orejas al lobo.

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¿Quién es... Gonzalo Baratech?
Gonzalo Baratech

Baratech forma parte de una estirpe periodística catalana de larga tradición. Licenciado en Administración de Empresas por la European University y máster en Social Media Branding & Digital Strategy por La Salle-Universidad Ramón Llull, es coautor del libro Mas-Colell, el ‘minessoto’ que fracasó en política, de reciente publicación. Ha colaborado en Economía Digital y con anterioridad en La Vanguardia Digital y el diario Avui.