Un viaje atrás hasta llegar al hombre de las cavernas

Roberto Giménez

por Roberto Giménez

28.02.2016
7 min

Este artículo es la continuación del anterior, 'La conferencia que hace 35 años no pude pronunciar'. Tiene el mismo objetivo, pero puesto al revés. Una moviola de la Historia en terminología audiovisual.

Cuando escribo busco el respeto del enemigo, dicho con la dialéctica de guerra, aunque sería más exacto del que no piensa parecido (nadie piensa igual). Por eso no falto a nadie, aunque alguien se ha mosqueado porque hable de separatas. La explicación del empleo de ese nombre lo conté hace medio año ('Ni Dios ni Mas nos lo va a quitar').

Políticamente pensamos lo contrario, pero eso no es óbice para conservar una amistad acrisolada con los años, porque tenemos el mismo instinto y amor (casi devoción) al periodismo

Tengo bastantes amigos que no tienen mi perspectiva de la vida. Voy a hablar de uno de ellos al que le expliqué, en mis 'Memorias de Director', parte de lo que van a leer. Mi amigo Josep es un fotoperiodista de raza, que estuvo a mis órdenes durante más de diez años, y hoy es el editor fotográfico del primer diario en lectores de Barcelona y el segundo en ventas.

Siempre nos hemos respetado profesionalmente, y en lo personal lo tengo como un amigo que de vez en cuando viene a visitarme. Cosa que a nadie pido, pero a los que lo hacen agradezco de corazón. Para eso están los amigos.

Políticamente pensamos lo contrario, pero eso no es óbice para conservar una amistad acrisolada con los años, porque tenemos el mismo instinto y amor (casi devoción) al periodismo. Él, como yo, se hizo a sí mismo. Nadie le regaló nada. Ni habría dado un pimiento por él cuando abandonó los estudios con dieciséis años. Pero es un buscavidas al que le vida le ha guiñado el ojo, por eso siempre sonríe. Tiene don de gentes. Es un conquistador.

Al 'Tigre del Vallés' --es el sobrenombre con que se le conoce en el diario barcelonés-- le quise explicar a través de la Historia cuán equivocado estaba, y este fue mi argumento. La moviola de la Historia puesta marcha atrás.

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La diferencia ideológica fundamental entre nos es que teniendo un padre (Tomás) del Maestrazgo y una madre (Teresa) cántabra, diga lo que le enseñó su abuela: "Mi tierra es donde comen mis hijos". Y yo añado: y donde comieron nuestros antepasados.

Su abuela le enseñó que "mi tierra es donde comen mis hijos". Y yo añado: y donde comieron nuestros antepasados

Y más cuando unas tierras y las otras vivieron sometidas a los mismos avatares de la Historia, porque sus antepasados y los míos podrían hablar de todo lo que han compartido: de la crueldad de una guerra y la hambruna de la posguerra; del miedo a ser llamado a filas para morir en la playa de Alhucemas; de las luchas del carlista Ramón Cabrera, el tigre del Maestrazgo, contra los liberales de Espartero; los seis años de guerrillas contra las tropas imperiales de Napoleón y la victoria final del pretendiente Fernando, en mala hora para todos (cántabros o aragoneses del sur, el Maestrazgo, o del norte), llamado El Deseado; lo de emigrar a las Indias Occidentales porque en la pell de brau no había habichuelas para todos sus hijos, chaparros y morenos; Borbones contra Austrias luchando por una Corona que había dejado vacía el rey Carlos, un impotente hechizado; los moros venidos del otro lado del Mare Nostrum contra los cristianos hijos de quienes con ese nombre latino habían bautizado ese mar; hispano-romanos acojonados por la llegada de las sucesivas hordas bárbaras: suevos, vándalos, alanos y visigodos, hasta que llegó un rey con nombre de cava (Recaredo) para proclamar que este reino tenía que ser cristiano; los íberos luchando contra las legiones de todos los Escipiones, hijos de Rómulo y Remo. ¡Las pinturas rupestres de Altamira no desmerecen las que se han conservado en el estilo levantino de la comarca de Morella!

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Sí, Garci, tu tierra es donde comen tus hijos, pero también donde descansan los gusanos que devoraron a tus antepasados. Los tuyos y los míos, los de todos, han visto y han vivido lo mismo (y también sufrido esta Historia tan nuestra), hablando distinto acento, sin tener que salir de su pueblo...

Espero que un día abras los ojos y veas esa cadena invisible de la historia. Y ese día, que se lo cuentes en quien te sucederá: Josep, el Tete, tu hijo. Él es el gran amor de tu vida, y te adora. Si tú se lo dices, te creerá. Yo no he inventado la historia. Ellos, nuestros hijos, son el futuro, pero también la vanguardia de todo ese pasado común.

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COROLARIO: Los ancestros que tenemos, salvo los que llegaron de Francia, tengamos uno, ninguno u ocho apellidos catalanes, que en este país no los tiene ni la Ferrusola (quien los tenga es un espécimen único que conviene conservar con el mimo del lince ibérico). Digo, que todos nuestros ancestros, del norte o el sur del este o el oeste, ricos o pobres, cultos o analfabetos, de pueblo o de ciudad, todos, lo han vivido, compartido y, las más de las veces, sufrido. Porque España no es de nadie. Es de todos, también de los que niegan serlo...

P.D.: Este final me lleva a tener que hablar el próximo jueves de una aparente contradicción. Pese a que García sea el cognombre común de todas las provincias, explicaré por qué, contrariamente a lo que se cree, los matrimonios lingüísticamente mixtos son minoría. El próximo jueves...

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