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El Sánchez exultante ha vuelto

Jordi Mercader
6 min

Pedro Sánchez vuelve a hablar por los codos en su estilo más exultante. El presidente del gobierno está en campaña para evitar que la Comunidad de Madrid se convierta en el paraíso del populismo, en el fortín de la resistencia a las políticas de estado, en la expresión moderna del Viva Cartagena. Sánchez ha recuperado su discurso más optimista, ve próxima la llegada del dinero europeo para financiar su estrategia de reformas estructurales y confía en sus propios vaticinios de un nivel de vacunación suficiente para salvar el verano, primer paso de la reactivación del país. Un éxito clamoroso del PP en Madrid supondría un obstáculo serio.

La victoria electoral de Ayuso la dan por segura todos los sondeos, pero hay victorias y victorias. Una mayoría absoluta del PP convertiría a la presidenta de la Comunidad de Madrid en un ejemplo que seguir por aquellos presidentes autonómicos del partido que se pasan el día pendientes de Vox. La “fórmula Ayuso” es tremendamente sencilla: persigue la fusión del espacio de las tres derechas en uno solo, a base de un lenguaje descarado, desacomplejado, utilizando viejos eslóganes y conceptos trasnochados, proclamando la deslealtad institucional como forma de entender la gobernación y alimentando al nacionalista de su terruño emocional que mucha gente esconde en su interior aunque viva en la capital del reino.

De obtener Ayuso su objetivo, a Pedro Sánchez y a Pablo Casado les viene encima una tormenta populista de las que hacen época. Casado no tiene más remedio que aguardar acontecimientos; sin embargo el presidente del gobierno todavía puede maniobrar a partir de la esperanza del principio del fin de la fase más cruel de la pandemia. Vacunas y dinero para intentar que el escenario madrileño se mantenga abierto a la hipótesis de un gobierno por la izquierda o, como mínimo, que haga inevitable un gobierno del PP con Vox, manteniendo a Casado prisionero de la ultraderecha y comprometiendo sus expectativas electorales en solitario.   

Mientras Madrid esté en campaña, Pedro Sánchez permanecerá instalado en las perspectivas positivas que la Unión Europea le proporcionan al gobierno de España y que este comparte con todas las autonomías merced a la colaboración institucional. La versión actual del todos juntos de marzo-abril del pasado año. No tiene otra que hablar de proyectos millonarios y récords diarios en la inmunización colectiva. En este sentido, incluso el horizonte de un nuevo estado de alarma le resulta inapropiado, su aprobación sería tanto como reconocer que la ilusión que pretende infundir al país no está del todo fundada. Y eso no se lo puede permitir un líder, al margen de la dificultad de negociar apoyos parlamentarios en plena disputa electoral.

En plena batalla madrileña, ni hablar de los indultos a independentistas en trámite ni de las modificaciones del Código Penal en estudio desde hace meses, si puede evitarlo, ni mentar siquiera la mesa de diálogo ni forzar votaciones parlamentarias que ofrezcan protagonismo a sus socios soberanistas. La parálisis de la política catalana propiciada por las disputas internas de ERC-JxCat-CUP le viene estupendamente a Pedro Sánchez en esta circunstancia.

El retraso inexplicable en la formación del nuevo gobierno catalán perjudica gravemente a Cataluña y a sus instituciones, sin embargo, le ofrece un balón de oxígeno muy conveniente al gobierno del estado al que los independentistas quisieran ver en crisis permanente sino directamente destruido. Paradojas de la singular concepción de la política por parte de los dirigentes independentistas, atrapados por su incompetencia, incapaces de destejer su monumental embrollo de promesas y horizontes improbables. 

Después del 4 de mayo, con Madrid convertido en Numancia o gobernado por la izquierda, unos y otros protagonistas de la política española se resituaran como puedan. Para entonces, a falta de unas semanas para vencer el plazo de una convocatoria automática de nuevas elecciones en Cataluña, reaparecerán ERC y JxCat intentando cerrar un acuerdo de forma apresurada, subiendo el volumen de sus discursos y el listón de sus exigencias al gobierno del estado. Sánchez, recompuesto como perdedor de la batalla de Madrid o exultante por haber dado la vuelta a los sondeos, podrá volver a encarar con realismo la crisis de la pandemia y el conflicto con los independentistas. 

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¿Quién es... Jordi Mercader?
Jordi Mercader

Periodista, analista de la actualidad y escritor.