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Ganas de ayudar

Ignacio Vidal-Folch
8 min

Los señores Roures y Benet, multimillonarios progresistas, son personas con muchas 'ganas de ayudar'. Sí, lo característico de los magnates de Mediapro, además de su compulsiva tendencia a llevar ante los tribunales a los periodistas desafectos, con una diligencia solo comparable a la de los Abogados Cristianos, son… las 'ayudas'.

Se desviven por 'ayudar'… y por ser ayudados. En ciertos estratos de la economía y la política, las cosas van así, ayuda va, ayuda viene. Es una cosa muy 'bonica'. No me resisto a recordar aquí la conversación entre Benet y David Madí (influyente “conseguidor” convergente que tuvo que dejar la primera fila de la política por un asuntillo de encuestas amañadas pero que luego, desde posiciones más discretas en los despachos del Ibex en Barcelona, ha seguido procurando 'ayudar' en lo posible a… la buena gente.)

Esa conversación la grabó la policía en el curso de unas investigaciones judiciales sobre hechos delictivos que están en conocimiento de todo el mundo.

Por si el lector no recuerda el contexto: en otoño pasado el magnate de Mediapro había rodado, sin que nadie se lo encargase y seguramente sin ánimo de lucro sino más bien por 'ayudar' a la causa, unos documentales patrióticos sobre el 1-O y la represión policial que le habían costado cerca de un millón de euros. Se obstinaba en emitirlos por TV3%, pero el director, el señor Sanchis, tenía problemillas de liquidez y no se estaba mostrando todo lo aquiescente que convenía.

--Me ha comentado el Sergi tus problemas –dice Madí.

--Sí… le dije a Sanchis: por el pago no te preocupes, ya me pagarás en dos años, pero lo importante es que esto se emita ahora, porque vienen las elecciones. Ahora, en septiembre-octubre…

Dada la oportunidad política de emitir esos documentales en vísperas de las elecciones, Benet no se resignó al “no”, según él mismo cuenta:

--He hablado con Núria Llorach (presidenta de la Corporación) para intentar eludir a Sanchis. He hablado con el [Albert] Castellanos de Economía… para que le pongan a Sanchis 800.000 euros más (en el presupuesto). Tiene muchas 'ganas de ayudar'. Me ha dicho que a lo mejor podemos 'meterlos' a través de una dotación que han hecho ahora de ayuda a la producción… Yo le dije: pues ya me dirás, porque si conviene, llamo al Torra.

--La Ponsa es una tía que 'ayuda' seguro –responde Madí, ofreciéndose a hacer una llamadita a la “consellera” de Cultura.   

Ya que parece que, desde el Presidente abajo, todo el “govern” puede y debe movilizarse para 'ayudar' a que Benet recupere esos ochocientos mil euros por los documentales que nadie le ha encargado.

--Hemos de esperar a ver qué dice el Castellanos. Me ha parecido con muchas ganas de hacerlo y de buscar una solución.

--Vale. Yo voy a mirar por el otro lado.

Luego ya hablan de si el uno merendó con la Rahola… Pues bien, parece que estas gestiones, que solo a algún malpensado le parecerán un caso clamoroso de tráfico de influencias y corrupción hedionda, y con o sin la ayudita desinteresada de Madí, que si se terciaba a intervenir era sin ningún interés personal, solo por ganas de ayudar, dieron al fin sus apetecidos frutos y que esos documentales, tan necesarios, ya se están emitiendo.

Tampoco me hallo en disposición de decir si el dinero ha salido de cultura, de Economía, de la Corporación o del fondo de reptiles, ni si se los hemos pagado al señor Benet ya, a tocateja, o se los iremos pagando en cómodos plazos durante dos años. El caso es 'ayudarle'.

'Ayuda, y serás ayudado'. Así vemos como Mediapro, que, como tantas empresas en tiempos de Covid, se halla en dificultades económicas, ha pedido, y le ha sido concedida, una ayuda del ICO (Instituto de Crédito Oficial), en condiciones muy ventajosas, de los recursos del Estado para ayudar a las empresas en la época Covid. Se trata de 'ayudar', con el dinero de los contribuyentes, a que Mediapro prosiga su triunfal andadura en los negocios futboleros.

Ahora, según algunas informaciones periodísticas, Roures y Benet planean además pedir un rescate al fondo de Solvencia de Empresas Estratégicas de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales). Si se lo conceden, entenderemos que por “Empresas estratégicas” el Estado español no entiende tanto la investigación científica, o la acción cultural, o la medicina, o los laboratorios de investigación biológica y farmacéutica, ni las alternativas energéticas limpias o agricultura ecológica… industrias, todas ellas, que parecen de vital interés para afrontar los desafíos del futuro inmediato pero de las que pueden encargarse los países serios de siempre...

…sino que hay que 'ayudar' a Benet y Roures a que sigan comprando y vendiendo derechos de imagen de los partidos de fútbol en América y Europa, y de las carreras de camellos en el norte de África, y rodando vídeos del procés, a emitir --con una pequeña ayuda de Madí y otros buenos amigos del “Govern”-- en fechas políticamente oportunas.

Se confirma que el Estado español es uno de los más tontos del mundo, pues en vez de procurar desactivar a sus enemigos y buscarles la ruina, los riega de dinero barato……Dinero barato que --esta sí que es buena-- permite a Roures 'ayudar', avalándole por treinta millones de euros, a otro conspicuo enemigo del Estado y sujeto muy poco de fiar: “Jan” Laporta, para que se haga con la presidencia del Barcelona F.C.

Es formidable que Europa 'ayude' a España, España 'ayude' Roures, y Roures se meta en el Barça, como el cuchillo en la mantequilla, 'ayudando' a Laporta a enredar el lío político-futbolero.

Cabe esperar que si el ICO y la SEPI son ciegos, por lo menos a los demás equipos de la Liga española les huela a cuerno quemado tanta 'ayuda' y empiecen a replantearse la conveniencia, por su propio bien, de las relaciones contractuales que los ligan a Mediapro.

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¿Quién es... Ignacio Vidal-Folch?
Ignacio Vidal-Folch

Por desgracia nací huérfano, ya que mis padres fueron aplastados por un aerolito un par de años antes de que yo naciese. Esta tragedia me obligó a formarme como autodidacta. De joven lavé platos en el Soho, fuí maquinista en un ballenero, croupier en un casino, músico callejero en la estación Sebastopol del metro de París, y dí tres veces la vuelta al mundo como inspector de hoteles para la cadena Savoy. Enriquecido por tantas experiencias volví a Barcelona, donde he publicado varias novelas y libros de relatos y colaboro con el diario El País y las revistas Tiempo, Jot Down y otras.