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La remontada es posible

José Antonio Bueno
7 min

Celebrar el último Gran Premio de un contrato sin tener cerrada la renovación para un nuevo periodo no es buena señal, máxime cuando suenan con fuerza alternativas a Montmeló para celebrar el Gran Premio de España en otro circuito (Jerez) o incluso cambiar éste por un hipotético Gran Premio de Holanda aprovechando el tirón de Max Verstappen. Pero no puede ni debe darse la partida por perdida.

Se dice que la Fórmula 1 es deficitaria, pero depende para quién y sobre todo cómo se mire. Es complicado hacer rentable una carrera donde quien organiza y quienes le rodean se llevan todos los ingresos y más, pero es lo que hay, es el precio de participar en un mundo muy especial. Y esa pertenencia se traduce también en mucho dinero. El Circuit no gana dinero, pero sí los hoteles, restaurantes, compañías de catering, taxistas, etc. Se han realizado cálculos de todo tipo y el impacto supera los 350 millones de euros, dando ocupación, temporal por supuesto, a más de 3.000 personas.

Para un circuito la Formula 1 lo es todo, significa jugar en la Champions o en regional. Las carreras de F1 dan un valor al circuito más allá de lo que se gane, o pierda, en la carrera. Gracias a la F1 es posible atraer otros eventos, desde sesiones de entrenamientos a competiciones de todo tipo. Sobrevivir sin F1 es complicadísimo y el riesgo de caer en la decadencia es alto. Si no que se lo digan al Jarama o incluso a Jerez.

Nuestra primera carencia es la falta de grandes empresas que ayuden al patrocinio. Todo el mundo mira a Heineken en relación con el posible Gran Premio de Holanda, pero en España no sabemos a quién mirar. Santander estuvo invirtiendo en Fernando Alonso, tanto en Ferrari como en McLaren, pero ahora ninguna gran empresa española acaba de ver en la F1 un lugar donde rentabilizar sus inversiones. Se trata de una inversión global, por lo que solo las empresas multinacionales pueden planteárselo y de las pocas que tenemos la gran mayoría cuentan sobre todo con peso en Latinoamerica, área del mundo donde la Fórmula 1 tira menos que en Europa o Asia. Tampoco hay incentivos fiscales como en otros países. No es sencillo, pero desde luego el patrocinio privado no ayuda con la fuerza que lo hace en otros países.

El aporte de las administraciones al presupuesto del Circuit no debería ser una barrera insalvable, pues hablamos de unos pocos millones en presupuestos de miles o decenas de miles de millones, es solo cuestión de prioridades. La Fórmula 1 suena a espectáculo elitista y antiecológico, y eso solo se puede decir desde la desinformación. La gran mayoría de espectadores son gente normalísima que aprovecha este evento para pasar unos días en Barcelona. Es verdad que unos pocos van al circuito en helicóptero, la mayoría sufragado por empresas y generando un dineral al entorno, pero muchísimos más son los que llegan por sus medios o incluso acampan y pasan cuatro días en su roulotte. En Montmeló hay más neveras con hielo y sillas de camping que botellas de Moët & Chandon, más bocatas que caviar.

Y aunque fuese al revés, ¿de qué vivimos? Del turismo, ¿no? ¿Qué es Paseo de Gracia, sino un centro comercial sobre todo para la gente que nos visita? ¿No nos sorprende que en las tiendas de nuestra mejor calle se hable ruso, chino, árabe o inglés mucho más que catalán? ¿Cuántos locales pueden comprarse un bolso, un reloj o unos zapatos a los precios de las tiendas de lujo? ¿Y por eso dejamos de estar orgullosos de una de las mejores calles de Europa?

Respecto a la utilidad de la Fórmula 1, sería bueno preguntarse dónde nació el retrovisor, el cinturón de seguridad o el coche híbrido por no hablar del turbo o de los cambios secuenciales, invenciones que optimizan el consumo y, por tanto, reducen la contaminación de los coches de calle.

Finalmente, no podemos olvidar la proyección internacional que da la F1 a Barcelona y a Cataluña. ¿No llama la atención que el único Gran Premio en el que se escucha un himno y ondea una bandera que no es la del estado anfitrión sea el celebrado en Montmeló? ¿No tiene valor esa difusión internacional de los símbolos de Cataluña? ¿No es el Circuit, de alguna manera, “estructura de Estado”?

Me pregunto qué escenarios tienen previstos quienes parece que tanto les cuesta paliar el déficit del Circuit y cerrar una negociación que está en tiempo de descuento ¿Qué será de los hoteles del entorno del circuito? ¿Y de los restaurantes? ¿Y de los jóvenes que sacaban un dinerillo haciendo mil y una cosas en esta semana? ¿Qué ocurrirá con el catering? ¿Y con los taxistas? Será que ellos también son parte de la élite imaginaria que rodea la fórmula 1.

Estamos en tiempo de descuento, pero aún se puede remontar. No podemos perder la singularidad de celebrar en un mismo fin de semana un Salón Internacional del Automóvil y un GP de Fórmula 1 y hasta en alguna ocasión una prueba del campeonato mundial de rallys. Cuando nos falte nos daremos cuenta de lo que tenemos y entonces ya será tarde.

Querer es poder. Si no, que se lo pregunten al Liverpool y al Tottenham...

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¿Quién es... José Antonio Bueno?
José Antonio Bueno

José Antonio Bueno es ingeniero de formación y consultor de profesión, conocedor de la realidad empresarial catalana, española y europea. Ha realizado proyectos en dos sectores fundamentalmente, automoción y servicios financieros, si bien su especialidad en la gestión de procesos de adquisición y compra de empresas le ha hecho conocer otras realidades empresariales. En verano de 2017 inició un nuevo proyecto empresarial con varios socios nacionales e internacionales, tratando de aunar su bagaje como consultor con el análisis avanzado de datos, dándole un nuevo enfoque a sus servicios coherente con la realidad digital que nos rodea.