En el quicio del precipicio

Roberto Giménez
4 min

El histriónico poeta, escritor y ensayista José Bergamín, de la generación poética de la República, escribió este verso: "Estoy con los comunistas hasta la muerte, pero ni un paso más".

Nació a finales del XIX en Madrid. No comulgo con él porque murió en Hondarribia en los años de plomo (1983) siendo abertzale. Tiene frases maravillosas que no vienen al caso.

El lunes un locutor de la mañana de la Ser, no recuerdo su nombre, citó al poeta madrileño batasuno, a la vejez viruela, diciendo equivocadamente: "Por el precipicio hasta la muerte, pero ni un paso más". Digo equivocadamente porque esta frase está adaptada a la coyuntura política inmediata.

Bergamín es la reencarnación más culta de Pablo Iglesias.

Puigdemont es un abertzale estelado de fondo azul, de derechas. Probablemente, no ha leído al español que abjuró de serlo. Igual que él ha abjurado. Pero adaptando su verso a la realidad doliente de España y Cataluña: "Hasta el precipicio, y un paso más".

Con esta declaración pasmosa que, probablemente, le va a llevar a Alcalá Meco y que abrirá la caja de Pandora que nos deparará el futuro inmediato.

"Franco no ha muerto sino que estaba de parranda", como cantó la cohorte de apaniaguados de TV3 en el programa vitriólico de Polònia de la banda de Toni Soler.

Puigdemont es un abertzale estelado de fondo azul, de derechas. Adaptando el verso a la realidad doliente de España y Cataluña: "Hasta el precipicio, y un paso más"

Carles Puigdemont no ha leído el cuento de Peter Pan, el niño que no quería crecer, escrito por James Matthew Barrie. O simplemente es un asiduo consultor de Wikipèdia para tener una capa cultural de barniz, porque en una lectura íntegra del cuento del británico descubres que el niño Peter es un Pan que ya ha muerto. Una metáfora que no entienden los niños ni los adolescentes, la edad mental que tiene el hijo de la pastelería de Amer.

Nunca le voy a perdonar que nos haya quebrado la convivencia en Cataluña. Pase lo que tenga que pasar, la herida en las relaciones personales dejará una cicatriz que durará una generación completa.

La semana pasada Sergi Pàmies, creo que en La Sexta, confesó con una forzada sonrisa esta verdad: con mis amigos aparentemente nos comportamos igual, pero interiormente estoy quebrado.

No le pasa sólo al hijo de la líder anarcosindicalista.

Me muerdo la lengua para no hablar de política con familiares, amigos incluso saludados. Conozco empresas de buen rollo personal en que el director, para preservar la armonía laboral, ha pedido a sus empleados que no se hable de este asunto espinoso.

Es muy fuerte lo que está pasando. Sólo los ciegos no lo ven. No me sale ni la ironía.

PD: Este artículo lo acabé de escribir el martes media hora antes de las seis. La hora prevista para dar "un paso más" en el quicio del precipicio.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.

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m.a. 12/10/2017 - 11:55h
Desde hace más de 30 años, una importante y conocida Cía aseguradora española celebra anualmente, en una diferente población española cada año , unas jornadas de trabajo y hermandad a la que asisten el Presidente y Directores de la Cía y junto con un acompañante los agentes que han obtenido mejores resultados durante el ejercicio anterior. Ese grupo de profesionales cuenta siempre con una nutrida participación catalana. Y es durante estos días en que se están llevando a cabo las del año en curso. Estoy hablando de unas quinientas personas conviviendo durante tres cuatro días, en los que además de comilonas y visitas culturales, se realiza como mínimo una jornada de trabajo con preguntas y respuestas sobre asuntos internos y externos de la Cía. ¿Qué pasará?
m.a. 12/10/2017 - 11:56h
La voladura de la convivencia entre catalanes, y entre secesionistas y el conjunto de españoles es terrorífica, es más, es terrorismo. Y la criminal osadía de cargarse la economía de una C A y un país también lo es.Ni negociación ni medias tintas, pretenden sojuzgarnos y eso es fascismo. Y reducidos los autores del golpe del Estado, habrá que cambiar las reglas de juego. Las escuelas no pueden seguir siendo madrasas independentistas, y el español deberá volverá participar de la vida pública catalana.
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