¿Qué piensan los ciudadanos de la política lingüística?

Mercè Vilarrubias
10 min

Somos muchos los ciudadanos en Cataluña que no estamos de acuerdo con la política lingüística (PL) de la Generalitat. Algunos, como yo misma y otros colegas míos, tenemos la oportunidad de expresar este desacuerdo en artículos y ponencias, de argumentar los errores de la PL y cómo estos podrían subsanarse. Sin embargo, hay muchas personas que, de manera anónima, padecen la PL, sienten rechazo hacia ella o son absolutamente críticos pero sus razones son expresadas en privado.

La lengua es el símbolo por excelencia del nacionalismo y como es sabido, cualquier crítica es rechazada como un ataque al catalán

No es fácil significarse públicamente en este tema, el tema tabú, el tema minado. La lengua es el símbolo por excelencia del nacionalismo y como es sabido, cualquier crítica es rechazada como un ataque al catalán. El discurso nacionalista sobre este tema está muy bien trabado: o se está con ellos o se está contra ellos. O amas el catalán y por ello das apoyo a la PL de la Generalitat o lo odias y por ello cuestionas la PL. Hasta ahora, la crítica razonada ha sido imposible, que es exactamente lo que quieren los nacionalistas.

Las élites políticas y mediáticas nacionalistas son conscientes de que muchos ciudadanos no comparten la PL de la Generalitat pero ello no les preocupa mientras no sean muchos los que se manifiesten públicamente. Que a muchos no les gusta la PL, peor para ellos. Que algunos quieren expresarlo públicamente, que lo hagan; ya se encargará su aparato mediático de desacreditar estas críticas. O, como opción alternativa, se ignora la crítica, se la silencia, no existe. Atacar al discrepante o ignorarle, estas son las dos estrategias nacionalistas para mantener su hegemonía.
Si se trata de descalificar al que discrepa de la PL, los argumentos se centran en la persona que hace la crítica en lugar de en los argumentos. Por ejemplo, si el crítico es castellanohablante, su desacuerdo no es más que una muestra de su inadaptación y su españolismo. Si es un residente extranjero, aunque haga 30 años, pongamos por caso, que vive en Cataluña, el argumento para descalificarle es que no se entera, que no lo entiende, que al no ser de aquí, no puede emitir un juicio racional. Finalmente, si el crítico es catalanohablante, entonces es un bicho raro, un traidor, poseído por una enfermedad llamada auto-odio, la cual es conocida solo en los libros de psicopatología nacionalista. O sea que o eres un inadaptado o no te enteras o estás enfermo. La cuestión es neutralizar la crítica y descalificar al que la emite.

Las élites políticas y mediáticas nacionalistas son conscientes de que muchos ciudadanos no comparten la PL de la Generalitat pero ello no les preocupa mientras no sean muchos los que se manifiesten públicamente

Como consecuencia de este pensamiento único lingüístico, hay muchísimos ciudadanos, especialmente catalanohablantes nativos, persuadidos de que la PL de la Generalitat tiene todas las buenas intenciones del mundo. Es la única manera de proteger el catalán, dicen, y muchos lo creen de buena fe. Es lógico; en 30 años jamás han escuchado un discurso alternativo que les explique que otra PL es posible, que hay muchas maneras de promocionar una lengua minoritaria y que la que ha escogido la Generalitat no es ni mucho menos la más adecuada. Estos mismos ciudadanos son ignorantes de los derechos lingüísticos, de los suyos y de los de los demás. Desconocen también la violencia simbólica que se ejerce sobre los hablantes del español cuando se califica esta lengua como impuesta o forastera en Cataluña, tal y como hacen los libros escolares nacionalistas. Una violencia simbólica que se ejerce especialmente sobre los hablantes del español pero también sobre los catalanohablantes nativos que se consideran bilingües y sienten el español como lengua suya.

Estos ciudadanos que creen de buena fe que la PL pretende lo mejor para el catalán y que no supone ninguna exclusión del español no son conscientes del rechazo que esta PL causa en muchas personas. Tampoco son conscientes de que, en muchos casos, la PL nacionalista consigue lo contrario de lo que busca: muchas personas que en sus inicios hicieron todo lo posible para que el catalán dejara de ser una lengua de segunda, se descolgaron del proyecto una vez fueron conscientes de lo que en realidad estaba en juego. Otros, venidos de otras partes de España o del extranjero, se sintieron al principio atraídos por el catalán y con deseos de aprenderlo pero la PL impositiva del gobierno catalán les fue quitando las ganas y nunca pudieron hacer suya esta lengua. Otros han sido capaces de dar el paso y aprender la lengua y utilizarla pero lamentando profundamente su politización y su imposición. Ciudadanos anónimos que hablan con amigos del tema pero que se guardarán mucho de expresarlo públicamente.
Desde mi punto de vista, ha llegado la hora de tomar la palabra y hablar. En estos tiempos tan agitados, donde los independentistas han ido tan lejos y han emprendido un camino sin retorno del que no sabemos cómo saldremos, ha llegado el momento de hablar y de hablar todos. Por ello, quería hacer partícipes de mi nuevo proyecto a los lectores de Crónica Global.

Este proyecto consiste en recoger testimonios de personas que están en desacuerdo, padecen o sienten rechazo ante la PL de la Generalitat. ¿Cuáles son sus razones, cómo se sienten, qué relación tendrían con el catalán si las cosas fueran distintas? ¿Cuál ha sido su historia personal con el catalán? ¿Qué es lo que les duele más de la PL? ¿Es posible llegar a amar una lengua cuando tu lengua materna está siendo tratada peyorativamente? ¿Es posible hacer tuya una lengua politizada? ¿Sienten a veces que hablar en castellano en ciertos sitios será mal visto? ¿Piensan que tendrían más oportunidades si fueran catalanohablantes natos? ¿Se sienten ciudadanos de segunda lingüísticamente hablando? Los catalanohablantes nativos críticos ¿sienten vergüenza e incomodidad frente a la PL? ¿Se sienten traidores si expresan su disgusto? Y para todos, ¿qué PL deberíamos poner en práctica para lograr el respeto a los derechos lingüísticos de todos? ¿Cómo podríamos invitar a los hablantes de otras lenguas a hablar catalán en lugar de obligarles a hacerlo?

Así, me gustaría contactar con personas que quieran hablar sobre este tema desde un punto de vista personal. Mi idea es, en un principio, recoger un buen número de testimonios y más adelante, considerar qué formato dar a todas estas experiencias y opiniones. Puede ser un libro o un blog o alguna otra forma de expresión. Ello va a depender de los testimonios y de considerar una vez reunido el material, el mejor medio para hacerlo públicos.

De la misma manera que ellos exigen respeto a su lengua materna, el catalán, también deben comprender que otros pidan respeto para la suya

Muchas veces he pensado que si hay un cambio en las mayorías políticas en Cataluña y tenemos la suerte de que finalmente haya un gobierno no nacionalista, entonces saldrán a la luz muchos testimonios de personas que han sufrido la PL de la Generalitat. Y que esto sería una gran sorpresa para muchos ciudadanos moderados e independentistas de buena fe, a los que nunca se les ha pasado por la mente que, de la misma manera que ellos exigen respeto a su lengua materna, el catalán, también deben comprender que otros pidan respeto para la suya, sea ésta el español u otra. No sabemos cuándo va a haber este cambio político y nada indica que sea próximo sino más bien todo lo contrario. En consecuencia, creo que no es necesario esperar, que podemos hacerlo ahora aunque nos sigamos encontrando con las barreras de siempre para hacer públicos estos puntos de vista. Sin embargo, si obtenemos datos relevantes, encontraremos la manera de hacernos escuchar. Cada vez lo hacemos mejor y Societat Civil Catalana ha sido un gran impulso hacia sentirnos más libres de expresarnos públicamente.

Así, dejo esta dirección de mail opinionspl@gmail.com para todos aquellos que quieran contactar conmigo para hacer una entrevista sobre la PL de la Generalitat. Muchas gracias a todos los que queráis colaborar.

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¿Quién es... Mercè Vilarrubias?
Mercè Vilarrubias

Catedrática de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas Barcelona-Drassanes y autora del libro 'Sumar y no Restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña' (Editorial Montesinos). Es miembro del colectivo Puerta de Brandemburgo.

Comentar
Iberio 25/08/2015 - 11:22h
Efectivamente, hemos de agradecer que personas como Mercè, se atrevan a oponerse a la maquinaria nacionalista con todos los riesgos que ello conlleva. Es bueno y necesario que cada vez sean más las voces que se alcen contra toda esta locura que a menudo se viste de talento facistoïde, eso sí, con careta democrática, para imponer sus ideales. Gracias de nuevo Mercè.
JoaquinM 25/08/2015 - 11:22h
La lengua es seguramente el mayor puntal del edificio ideológico del nacionalismo catalán. Un nacionalismo inventado a finales del s. XIX tras muchos años de exaltacón romántica deformada de la Historia medieval de Cataluña, un nacionalismo que eclosiona como reacción temerosa ante la llegada de inmigración del resto del país (es decir, algo muy similar al caso vasco). La PL actual es simplemente un instrumento para desnacionalizar a los catalanes de su país "grande" de siempre (España), y nacionalizarlos en esa nueva patria delirante falsaria con la Historia, que los empequeñece y envilece.
Olegario 25/08/2015 - 11:22h
Muy bien por la iniciativa. Esta propuesta nace de la mano de Mercè, ello le da garantía de honestidad, ética y profesional, sus posicionamientos, escritos y trayectoria son más que suficientes. Prometo mi colaboración; 53 años de vida catalana permiten la experiencia suficiente para aportar mi grano de arena. Gracias Mercè, seguiremos.
mokha 25/08/2015 - 11:22h
Desconectar a los niños educados en Cataluña de 500 millones de hablantes en nombre del nacionalismo es un crimen. Y tendrá consecuencias económicas a largo plazo. En fin...
JuanPerez 25/08/2015 - 11:22h
Tan mala conciencia de "asesinos del catalán" han creado en tanta gente, que son numerosos los casos de quienes han "abandonado" su lengua materna para pasarse, con armas y bagajes, a la "cultura superior", creyendo, inocentemente, que, en efecto, el catalán y la cuktura cataana eran acabadito modelo de superioridad respecto de la desconocida, aunque les viniera de madre, lengua y culturas españolas. A su manera, creo que hay que recuperar esa íntima satisfacción de sabernos herederos de una cultura incuestionable, extensa e intensa, por la que resulta irresstible apasionarse -como, por otro lado, les ha pasado y les sigue pasando a muchos catalanes de lengua materna catalana, obviamente. El meollo del asunto es la politización de las leguas. Si logramos llevar a los hablantes a que hagan abstracción de ella, ganaremos mucho. Que hablar una y otra lengua no sea un acto "militante", sino un uso civilizado en aras del bien y de la belleza aliviaría mucho la tensión en que vvimos,
JuanPerez 25/08/2015 - 11:22h
(y2) perdón, en que nos hacen vivir. Los nacionalistas intransigentes no ignoran que el camino elegido, el de la imposición será también, al plazo que sea, lo peor para el catalán. Los castellanoparlantes vivimos con la tranquilidad de la supervivencia y de la expansión de nuestra lengua. NO creo que se haya de hacer una confrontación entre eellas, sino un uso al libre arbitrio de cada cual. Las lenguas somos sus hablantes. Por eso lo que sea de ellas es lo que nosotros hagamos con ellas. Los nacionalistas coercitivos y multones están sentando las bases para su depauperación lingüística. Mirarem de combatre tambié això perquè el català pugui ésser una llengua no només viva, sinó també creadora i vivificant.
jehuro 25/08/2015 - 11:22h
Felicitarte por el articulo y felicitaros por vuestros comentarios, nada más que aportar y me apunto a colaborar.
Pepitox 25/08/2015 - 11:22h
Yo ya te he escrito un mail. Con mucho gusto colaboro con tu excelente propuesta.
leborgne 25/08/2015 - 11:22h
Aunque sea desde lejos de Catalunya (estos dias todavia mas por razones de viaje al extranjero)quiero solidarizarme con la iniciativa y felicitar una vez mas a M Vilarrubias, un notable ejemplo de rigor y conocimiento, de la que hace tiempo soy un declarado fan.
i.g.c 25/08/2015 - 11:22h
Gran sentido común, Mercé Vilarrubias. Eso mismo nos interrogamos muchos, sabiendo que la acción por dureza solo crea reacción adversa ¿Cómo es que han seguido estos métodos tan antipáticos? No creo que entre sus henchidas barbas de intelecto no hayan sido capaces de no darse cuenta de la falta de empatía de sus políticas lingüísticas, lo cual (a mí personalmente) me hace pensar que el tema se puede incluso derivar incluso al racismo puro, dada la insistencia en métodos coercitivos. Parece como si hubiesen deseado una huída voluntaria del no-racial. En la II República las clases eran bilingües y las simpatías no se ganaban estaban en la cotidianidad natural. ¿Eso no lo saben o se han aprovechado de generar lo que han generado de manera consciente? Es una duda.
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