'Progres' contra el progreso

José Antonio Bueno
6 min

Quién nos iba a decir que en la actualidad los más reaccionarios son algunos de los que se autodenominan progresistas. La especie humana se ha caracterizado a lo largo de la historia por avanzar, por ser cada vez más eficiente. De la edad de piedra se pasó a la del hierro, del nomadismo a la agricultura, del esfuerzo muscular a la revolución industrial, de la brujería a la medicina. Pues ahora algunos que se autocatalogan progresistas apuestan por el inmovilismo cuando no por el retroceso y el decrecimiento.

Nadie se cree que la oposición de algunos partidos a la ampliación del aeropuerto del Prat sea por mantener el hábitat de unos patos. Ese paraje natural es el resultado de diversas desviaciones y canalizaciones del Llobregat, algo que se puede seguir haciendo. Los humedales son zonas en general insalubres transformadas por el hombre. Ciudad de México, Canary Wharf en Londres o una gran parte de la superficie de Holanda son terrenos ganados por el hombre a la naturaleza. Es verdad que los que quedan ahora se protegen, sobre todo para que las aves tengan lugares donde cobijarse en sus migraciones, pero seamos serios, la Ricarda no es ni Doñana ni el delta del Ebro. Pero es que tampoco se puede comparar con los humedales del Empordà ni siquiera con el “nuevo delta” del río Tordera. Cualquier afectación en esta zona se puede resolver fácilmente con la técnica y los medios de hoy y no hay que olvidar que toda actuación en una zona protegida requiere de la preceptiva aprobación de la Unión Europea. Es inviable hacer una barbaridad ecológica aunque se quiera, que no se quiere. Definitivamente lo de los patos no cuela.

Curiosamente de lo que no se habla es de lo realmente diferencial de la Ricarda, una casa particular diseñada por el arquitecto Antoni Bonet, uno de los primeros proyectos de una nueva arquitectura en España en los momentos más oscuros del franquismo. Es una casa de indudable interés arquitectónico y también cultural, porque allí se reunieron intelectuales como Tàpies, Miró o Brossa, algunos de los cuales integraron el proyecto Club-49 que aspiraba a reencarnar la vanguardia que propició la II República. No hay duda que esta propiedad particular sí es un bien cultural muy interesante, pero también se puede acomodar a la realidad de un aeropuerto ampliado. Claro que en esta sociedad cada vez menos leída la arquitectura y la historia reciente no importa, solo la de la Edad Media porque esa es muy fácil de manipular.

La oposición no es por ecología ni por la historia de la arquitectura, es porque hay opciones políticas que no desean el progreso, sea porque visualizan una sociedad igualitaria, enrasando por lo bajo, sea porque entienden que cuanto peor mejor. Ambas corrientes encuentran en los patos los mejores aliados para su inmovilismo.

El sainete de la mesa de diálogo protagonizado por Junts y con la CUP de claca en la calle, no es sino otra versión de lo mismo. Mal puede ser Barcelona la capital del neoimperio catalán si está en caída libre. Ya está mucho más cerca de ser una capital de provincias del montón que de liderar nada. La Generalitat está para gobernar y quien quiera hacer la revolución, con sonrisas o sin ellas, que renuncie a responsabilidades de gobierno y convenza a los ciudadanos de las bondades de una Cataluña independiente pero cada vez más pobre.

La sensatez que demuestran la mayoría de los dirigentes de ERC es un soplo de esperanza, tal vez el único que nos queda. Nadie puede negar los sentimientos nacionalistas de una buena parte de la sociedad vasca que les llevó a la locura de una sociedad dividida con asesinatos, secuestros y extorsión por un lado y fallecidos y detenidos por otro. Pero la Euskadi sin futuro, con pérdida de riqueza y personas y empresas huyendo, tocó fondo y ahora todo es distinto. Los partidos nacionalistas, que siguen ganando muchas elecciones, han entendido que lo primero es el bienestar de sus ciudadanos y que las ensoñaciones románticas no pueden ser causa de desgracia. Seguro que si en estos lares seguimos con la cerrazón de la ampliación del Prat ese dinero se irá a mejorar los aeropuertos de Bilbao, Vitoria y San Sebastián. Nadie como los vascos para lograr transferencias y ayudas.

Seamos progresistas de verdad, pensemos en progresar y en lo mejor para todos los ciudadanos. Si perdemos las oportunidades actuales nos quedan por delante años de decadencia porque aunque parezca mentira, siempre lo podremos hacer peor.

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¿Quién es... José Antonio Bueno?
José Antonio Bueno

José Antonio Bueno es ingeniero de formación y consultor de profesión, conocedor de la realidad empresarial catalana, española y europea. Ha realizado proyectos en dos sectores fundamentalmente, automoción y servicios financieros, si bien su especialidad en la gestión de procesos de adquisición y compra de empresas le ha hecho conocer otras realidades empresariales. En verano de 2017 inició un nuevo proyecto empresarial con varios socios nacionales e internacionales, tratando de aunar su bagaje como consultor con el análisis avanzado de datos, dándole un nuevo enfoque a sus servicios coherente con la realidad digital que nos rodea.