El PP demoniza ahora a los templarios de Vox

Jordi Mercader
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El PP se ha aprovechado hasta la fecha de los éxitos electorales de Vox para configurar mayorías parlamentarias en las que asentar su poder autonómico en Madrid y Andalucía. De hecho, gracias a estos ejemplos, el candidato popular a la presidencia de la Generalitat, Alejandro Fernández, se presenta como alternativa natural a los gobiernos nacionalistas de Cataluña, que para él han sido todos, incluidos los dos tripartitos de izquierda, pues en su argumentación no atina a diferenciar el catalanismo progresista del nacionalismo. Su planteamiento se queda en nada de llegar el caso de que Ignacio Garriga obtenga más votos que el PP. Y esta es una posibilidad que prácticamente todos los sondeos anuncian.

Ante tal desastre, Fernández cambió de actitud respecto de Vox en el debate de TV3. También lo hizo Carlos Carrizosa, aunque Ciudadanos mantiene viva la esperanza de quedar por delante de la extrema derecha a pesar de la debacle recogida unánimemente por las encuestas. El candidato del PP se esforzó en presentarse como un político riguroso frente a la demagogia de Vox. “Nosotros también queremos ley y orden”, espetó a Garriga cuando este preconizó mano dura para acabar con el supuesto Apocalipsis catalán (islamización, delincuencia, ocupación, imposición lingüística) provocado por la “mafia independentista”, pero “no somos templarios y todo debe hacerse respetando la legalidad”.

El candidato de Vox encajó mal los ataques de don Alejandro. El candidato del PP sumó a las críticas por demagogia las de estar haciendo el juego al independentismo, permitiéndoles a los soberanistas confundir a todo el constitucionalismo con su populismo de brocha gorda, y la de haber vegetado en el PP (como también hiciera Santiago Abascal), partido al que ahora califica de derechita cobarde. Para compensar el bandazo respecto de sus aliados de otros gobiernos, Fernández sostuvo su descripción tradicional de Cataluña: un infierno fiscal y un paraíso de inseguridad jurídica que debería tomar buena nota de lo que Ayuso hace en Madrid.

El PP está asustado por unos sondeos que vaticinan la primera derrota seria del partido de Pablo Casado frente las huestes de Abascal. Ahora, sus socios en  Madrid y Andalucía les parecen unos cruzados despiadados, unos pésimos compañeros de viaje. La contemporización interesada con la extrema derecha se les vuelve en contra y para desmarcarse de ellos apelan a su responsabilidad de estado, atribuyéndose el papel de defensores de la Constitución. Fernández se proclamó representante del “espíritu de la Transición”, advirtiéndole a Salvador Illa que la mesa de negociación con la Generalitat gobernada por independentistas “socava los fundamentos de la Constitución”.

La memoria nos recuerda que apropiarse del título honorifico de defensores de la Constitución no cuadra exactamente con el papel desempeñado por el PP en los trabajos constitucionales y en los años posteriores. Las reticencias del joven Aznar respecto de la Carta Magna por su carácter autonómico son conocidas, así como las diferencias entre él y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los redactores en representación de Alianza Popular, reconvertida por Manuel Fraga y José María Aznar en el actual PP. Miquel Herrero apuntaba a una monarquía compuesta como fórmula de estado, se mostró contrario al recurso de anticonstitucionalidad del PP contra el Estatuto y no hace tanto aún defendía la inclusión en la Constitución de un reconocimiento a la personalidad de Cataluña, actitud que le sitúa más cerca de Illa que de Fernández.

El candidato del PP también evitó alinearse con Carlos Carrizosa, uno de los eventuales grandes perdedores de las elecciones de confirmarse los pronósticos. Ciudadanos son los aliados autonómicos del PP por excelencia fuera de Cataluña; sin embargo, Fernández le dejó solo en la habitual reclamación de un gobierno constitucionalista para la Generalitat, una opción que exigiría la participación de PSC, En Comú Podem y Vox, además de PP y Ciudadanos. Una entelequia porque Illa y Albiach nunca la han considerado pero a la que se agarra Ciudadanos. En el debate de TV3 se registró la deserción del PP. Después de haber denunciado el populismo de Garriga y de afirmar que “la oportunidad de Ciudadanos ya pasó” no le quedaba otra que asumir en solitario la aspiración de presidente alternativo. Un objetivo desproporcionado para quien ya solo pretende quedar por delante de Vox.  

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¿Quién es... Jordi Mercader?
Jordi Mercader

Periodista, analista de la actualidad y escritor.