Por qué no entiendo a los separatistas

Roberto Giménez

por Roberto Giménez

18.02.2016
7 min

El debate entre separatas y no es inexistente. Para que exista, además de hablar, hay que escuchar. Y con este tema el diálogo es de sordos. Tiene su explicación: como lo que hay en juego son sentimientos, lo sensato es aparcar el corazón y activar la razón. Esto es: razonar con la frialdad de un experimentado taxidermista inmune a hacer una nueva incisión a un cadáver descuartizado por Jack el destripador. Es la única forma de escuchar y, tal vez, entenderse. No conozco otra.

Dejemos el instinto primario, que todos tenemos, y rijámonos por la cabeza, el seny

Así que dejemos a un lado los sentimientos. Lo que está en juego es mucho más importante que un partido de fútbol Barça-Madrid en el que el amor a los colores de tu club son tan irracionales casi como los de la política. Dejemos el instinto primario, que todos tenemos, y rijámonos por la cabeza, el seny.

Lo psicólogos aconsejan que lo mejor que podemos hacer es acostarnos en un diván neutral alejado de nuestro entorno afectivo. Fuera de Cataluña y de España, 'Vente a Alemania, Pepe', para ver que lo que sucede en el país teutón es exportable al nuestro. La distancia geográfica nos dará esa neutralidad que buscamos para que el diálogo sea recíproco. No dos monólogos, que eso es un diálogo de sordos.

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El país germano es el principal pagano de la UE, y los países meridionales hemos sido los grandes beneficiados de su generosidad. Empero, Alemania no lo ha hecho por solidaridad o fraternidad, como sí lo hizo con la Alemania comunista cuando en 1989 cayó el muro berlinés. Alemania es el primer 'accionista' de Europa porque, especialmente entre países, los intereses económicos son la norma de las relaciones transaccionales.

Alemania es el primer 'accionista' de Europa porque, especialmente entre países, los intereses económicos son la norma de las relaciones transaccionales

No es algo nuevo. En el siglo XIX Lord Parmeson, embajador británico de los torys, dijo una verdad tan antigua como el Paternón griego: "Inglaterra no tiene amigos permanentes, ni enemigos permanentes; Inglaterra tiene intereses permanentes".

Sí, el Estado alemán aporta más que ningún otro europeo, pero es la industria alemana la principal beneficiaria de esas inversiones hacia los países menos desarrollados de Europa porque, es un ejemplo, con los fondos de la UE invertidos para construir autovías en España se facilita la exportación de su producción. Verbigracia: la red del AVE firmada por González y ampliada por Aznar no se entiende, entre otros, sin el contrato con Siemens.

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Ahora volvamos a nuestro país con la misma neutralidad: cuando el Estado decide construir un Hospital de la Seguridad Social, por ejemplo, en Sevilla, el beneficiario social de esa infraestructura son los sevillanos, pero los principales beneficiarios económicos no son los andaluces sino las comunidades más ricas al norte de Despeñaperros. Los industriales o intermediarios catalanes, sin ir más lejos, aunque sólo sea vendiendo el rodamiento de las camillas fabricadas, cómo no, made in Germany. Es un ejemplo real.

Por esta razón ningún Estado descentralizado del mundo (salvo el nuestro) calcula el déficit fiscal autonómico, porque está sobradamente compensado por otro input económico que es el que en realidad genera la riqueza: la balanza comercial.

Ningún Estado descentralizado del mundo (salvo el nuestro) calcula el déficit fiscal autonómico, porque está sobradamente compensado por otro input económico que es el que en realidad genera la riqueza: la balanza comercial

En el 2010 la Cámara de Comercio de Barcelona dio una conferencia en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en busca de empresarios madrileños que invirtieran en Cataluña. El argumento principal era que la industria instalada en Cataluña era la que más vendía al resto de España. En el ejercicio 2009 había facturado 55.000 millones de euros, y sólo había tenido que comprar 28.000 millones. El superávit comercial había sido de 27.000 millones. El informe es de la Cámara de Comercio de Barcelona.

Los datos económicos de 2015, dados a conocer la última semana de enero, indican que el pasado año la economía catalana facturó, en números redondos, 206.000 millones de euros, de los cuales el 40% fue vendido y consumido en Cataluña, y el otro 60%, a partes iguales, entre el extranjero y el resto de España.

La cifra es de 62.000 millones dentro de nuestras fronteras, y los otros 62.000 fuera. Para tener una idea global basta saber que a la vecina Aragón (que tiene 1.325.000 habitantes), se facturó igual que a toda Francia (66 millones); a Cantabria (600.000) más que a toda China. Cataluña ya no es como en el siglo XIX la fábrica de España, pero el mercado nacional sigue siendo esencial.

Para tener una idea global basta saber que a la vecina Aragón (que tiene 1.325.000 habitantes), se facturó igual que a toda Francia (66 millones); a Cantabria (600.000) más que a toda China

¿Es tan difícil de entender que los primeros interesados en no romper con España somos los catalanes? Repito: he aparcado los sentimientos.

Lo que más me sorprende de los promotores del procés es que obvien esta realidad objetiva y que en su subjetividad idílica crean, con la fe del carbonero, que una ruptura de esta naturaleza no va a afectar a la economía. Que los aragoneses o los cantabros citados continuarán con las mismas relaciones (comprando nuestros productos), tras el divorcio...

Entiendo que haya economistas fetiche subvencionados como Xavier Sala-i-Martin, porque vive en Estados Unidos, tiene la nacionalidad norteamericana, trabaja y paga sus impuestos al otro lado del charco, pero no a los separatas que viven, trabajan y pagan sus impuestos en un país tan privilegiado como el nuestro. No lo entiendo.

PD: No lo entiendo desde el punto de vista objetivo, otra cosa es el subjetivo, y lo contaré en la próxima carta, que será un ensayo de diván y psicoanálisis. Freud se haría de oro en esta Cataluña.

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