Tabarnia y Albert Boadella o chorradas las mínimas

Manuel Trallero
5 min

Ustedes ya me sabrán perdonar pero, por más vueltas que le doy, no consigo entender esa perogrullada de que un clavo saca a otro clavo o que una ocurrencia refleja, aumentado y corregido, el despropósito del independentismo catalán o que una chorrada sea el antídoto de otra. Hijo como soy de la Ilustración y del positivismo, estoy convencido de que tenemos dos clavos, y dos ocurrencias disparatadas, nada más. Entiendo perfectamente que haya quien se lo esté pasando chachi piruli con el invento ese de Tabarnia, que es más viejo que el TBO. Nada menos que en el año 1916 el capuchino Miquel d'Esplugues, simpatizante ultra de la Lliga y vinculado a Cambó, escribió Nostra Senyora de La Mercè. Estudi de psicologia étnico-religiosa de Catalunya, en el que ya contraponía la Cataluña del litoral, bajo la patrona de Barcelona, a la del interior, bajo la advocación de la Virgen de Montserrat, todo para ir, eso sí, contra la pérfida y taimada España.

Lo que ya me cuesta más de entender es que ese divertimento de unos cuantos con un éxito asombroso recogido --"¡el mundo también nos mira!"-- incluso por la prensa extranjera sirva para alguna cosa de provecho como no sea pasar el rato y echar unas risas. El humor​, tan grato a nuestra televisión patriótica catalana, sirve para banalizar, trivializar y en definitiva narcotizar a la opinión pública, no sirve de catarsis ni ocho cuartos. En la actual mascarada de ese luto oficial de lazos amarillos, bufandas y jerséis, hasta mantitas para las mascotas domésticas de ese mismo color, contraprogramar otra payasada protagonizada por el bufón oficial del reino, el señor Albert Boadella, me parece lamentable.

 

Los separatistas no son unos enfermos mentales que precisen de un tratamiento para su curación, lo que necesitamos y con urgencia es gente capaz de tener una idea de cómo demonios salir de esta maldita situación

 

A este insigne dramaturgo las musas no le han visitado en ningún momento para inspirarle el más mínimo comentario sobre la trama Gürtel y la corrupción del Partido Popular. Curioso silencio del exiliado, como dice estarlo en Madrid el presidente de Tabarnia, a quien ninguna comunidad de vecinos con dos dedos de frente elegiría como presidente de su escalera, capaz de concluir su intervención en plasma con una hemorragia de talento en forma de butifarra al respetable, que me parece una redición de aquel grito de "¡muera la inteligencia!". Para carnavales yo prefiero los de verdad, como los de Cádiz y sus impagables chirigotas, o los de Santa Cruz de Tenerife, absolutamente inocuos por ser eso, carnavales.

No creo que los separatistas sean unos enfermos mentales que precisen de un tratamiento para su curación, tal como el psiquiatra Vallejo-Nájera consideraba de los republicanos que combatieron contra Franco. Lo que necesitamos y con urgencia es gente capaz de devanarse las neuronas, hincar los codos sobre la mesa y tener una idea, una simple idea, tampoco hace falta que sea muy buena, pero al menos que sea una idea y no una simple parida, de cómo demonios salir de esta maldita situación. Por favor, se lo ruego encarecidamente: déjense de plantear ideas de bombero y que la señora Soraya Sáenz de Santamaría​ permanezca --si no es pedir demasiado-- con la boca cerrada y lo más lejos posible de Cataluña. La colección de vedetes y vicetiples ya lo tenemos completa y algunos incluso repes. Durante el franquismo y para luchar contra aquella dictadura siniestra valía todo, servía todo, incluso aquello que no valía nada. Lo hemos pagado muy caro, carísimo en Cataluña.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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