El regreso de la puta y la Ramoneta o el independentismo bisexual

Manuel Trallero
5 min

La escena del sofá en Moncloa, ratafía encima de la mesa por aquello de que la comarca nos visita, y rumor de acuerdos por debajo de ella entre los encarcelados y la fiscalía. Venga a pasar pantalla, una detrás de otra, y de tanto pasar estamos ya de vuelta a la casilla de salida, mareados de tanto dar vueltas de la declaración unilateral de independencia al referéndum acordado​ y viceversa. Ahora estamos en plena luna de miel con sus arrumacos y su "más que ayer, pero menos que mañana". Esto es la letanía de Quico el progre, el happy flower, España ONG, “o jogo bonito”, Zapatero-Bambi, "haz el amor y no la guerra", y el buenismo en vena.

Para este viaje no hacía falta haber montado el 1-O, el Piolín,  el "a por ellos" y tanto auto sacramental con los guardias de la porra. La épica se escurre entre los calores veraniegos y la convocatoria de la comisión bilateral entre el Estado y la Generalitat --una cosa de cuando había dinosaurios retozando en el delta del Llobregat--. ¡Si hasta Pedro Sánchez habla catalán... en Twitter, eso sí! Vuelve la realpolitik y a los hiperventilados del calvario en las playas y los lacitos amarillos les ha cogido el pasmo, como un lumbago provocado por el aire acondicionado, y se han quedado tiesos de espanto, en modo estupendo de la muerte. Es el deshielo.

Las próximas ediciones de la Gay Parade, con ministros de España a juego, van a incluir a los independentistas catalanes en la procesión porque van a vela y a vapor, que tanto comen carne como pescado, e igual chutan con la derecha aunque mejor con la izquierda. En la acera de enfrente, a Iceta le ha dado un subidón y ya tiene ganas de cenar --quién sabe si incluso bailar, que es lo suyo-- con Torra mientras que Torra anda de querellas con Alfonso Guerra y el consuegro del cantante Raphael, exministro de la Guerra, por aquello de "fascista" el último. Y que siga la fiesta.

Pujol ya decretó que se había acabado hacer la puta y la Ramoneta, igual que hizo la confesión de su herencia extra y ahora ha vuelto el pescado al cesto. Se ha acabado el futuro con la declaración de independencia más ridícula de la historia y con sus protagonistas yéndose de fin de semana, y ha empezado el presente con la otrora Generalitat rebelde teniendo a buen recaudo entre rejas a los supuestos patriotas. ¿Cabe mayor humillación? ¿De verdad no saben que va a decir la Historia? Tampoco cuesta tanto imaginárselo cuando vas de farol y acabas escondiéndote debajo de la cama en Bruselas o Berlín y los otros pringando en el talego. Debe hacer una gracia de despiporre cuando uno está en el hotel ese con rejas y recibe postales del extranjero.   

Siempre queda la rentrée del 11-S y llenar la Diagonal con los autobuses venidos de la Cataluña-catalana, como Franco llenaba la Plaza de Oriente con los miembros de la vieja guardia, bocadillo y viaje pagado, para celebrar así la enésima jornada histórica y begin the beguine. Hay que celebrar el 1-O para que Roures, que es como la madre Teresa de Calcuta de la independencia de Cataluña, pueda hacer la segunda parte de su peliculón Ni está pasando, ni lo están viendo o cómo vivir del cuento de los supuestos mil heridos.

A eso en mi casa se le llama perder por goleada y solo queda el derecho a la pataleta, a tratar de armarla otra vez parda, a que les vuelvan a engañar de nuevo porque les debe dar mucho gustirrinín, porque si no, no se entiende. Van a quedar para volver a quedar, para poder hablar de todo y escuchar por enésima vez la conocida canción del verano No, es no, y así hasta la próxima ocasión en que Torra aparecerá en Moncloa con la consabida ristra de butifarras para seguir hablando de "qué hay de lo mío".

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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