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Oriol Junqueras, el Jesucristo catalán

Manuel Trallero
7 min

Hace unas semanas, la compañera de Crónica Global María Jesús Cañizares entrevistó a Gabriel Colomé, quien le dijo que "el movimiento independentista es una iglesia, es una religión, es fe y son creyentes. [...] A un creyente no se le convence, porque la base de la religión es la fe, o tienes o no tienes". Una idea sin duda alguna sugerente.

Pocos días antes, el 2 de noviembre a las 18.23 horas, es decir, poco antes de entrar en la prisión, Oriol Junqueras enviaba el siguiente tuit --traducido al español--: "Haced cada día todo aquello que esté a vuestro alcance para que el bien derrote al mal en las urnas el 21D. En pie, con determinación y hasta la victoria". Es bien fácil encontrar la similitud entre la primera frase y el "no te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien", de la Carta de Pablo a los Romanos, 12.21, del Nuevo Testamento. En la segunda parte puede encontrar la resonancia del famoso eslogan de La Pasionaria cuando proclamaba que "más vale morir de pie, que vivir de rodillas", mientras que finalmente "hasta la victoria" es una réplica de las últimas palabras de la famosa carta de despedida del Che Guevara a Fidel Castro en que aquel se despedía de este: "¡Hasta la victoria siempre! ¡Patria o muerte!".

Es francamente curioso que los dos grandes metan relatos que han fracasado a lo largo del siglo XX. Que la antigua preeminencia de lo sagrado frente al laicismo de la sociedad actual y la derrota del comunismo del que ahora se cumplen precisamente cien años de su primera implantación en la Rusia zarista, fuesen reunidos por el exvicepresidente del Gobierno catalán en un momento de tanta trascendencia tanto personal como para las fuerzas independentistas catalanas.  No obstante, el cineasta Tristán Bauer ya tituló su documental Che, un hombre nuevo, que bien podía ser una referencia sincrética a la fusión del Hijo de Dios con el revolucionario sudamericano para dar lugar a una nueva imagen icónica.

La difusión y ampliación de los comentarios efectuados por unos policías ante el traslado de Junqueras a la cárcel de Estremera a modo de mofa guardan un paralelismo con lo que sufrió Jesucristo tras ser azotado y antes de ser crucificado

La encarnación de sus dirigentes en líderes religiosos fue claramente enfatizada cuando Artur Mas apareció en el cartel que protagonizaba como candidato a las elecciones del 2012 --tras el portazo a Rajoy en la Moncloa y la manifestación multitudinaria de aquel 11 de septiembre bajo el lema de "Cataluña, nuevo Estado de Europa"-- abriendo los brazos como un Moisés de tecnicolor quien tras recibir las tablas de la ley conducía al pueblo elegido --el catalán-- a la tierra de promisión. Hay que resaltar que Artur Mas es creyente y fue amigo --le prologó un libro-- de Joan Alemany, el rector de la parroquia de Sant Ildefons. La misma que fue escenario de la famosa frase de Galinsoga, director de La Vanguardia Española, quien tras escuchar un sermón en catalán afirmó, por lo visto, que todos "los catalanes son una mierda". Una facción muy importante del clero catalán con motivo del Concilio Vaticano II abrazó una corriente del catolicismo holandés, muy cercano a los postulados del protestantismo. Alemany fue uno de sus más ardientes partidarios frente a la actitud más retrógrada de Pujol, que se alineó con los de Pablo VI, que trataba de evitar los excesos de las interpretaciones del concilio que trajeron entre otras la llamada teología de la liberación, cuyos estragos se dejaron sentir en América Latina.

Sin embargo, quien ha llevado más lejos su política teológica ha sido el líder de Esquerra: Oriol Junqueras creyente, amigo de cardenales y vaticanólogo. La difusión y ampliación de los comentarios efectuados por unos miembros de la Policía Nacional ante su traslado desde la Audiencia Nacional hasta la cárcel de Estremera a modo de mofa --"al osito ya verás cómo le van a poner", o "hasta que le pongan a cuatro patas"-- guardan un paralelismo con lo que sufrió Jesucristo tras ser azotado y antes de ser crucificado. El evangelio de Mateo en el capítulo 27 narra lo acaecido: "Los soldados romanos llevaron a Jesús al patio del palacio y reunieron a toda la tropa en torno a él. Le quitaron sus vestidos y le pusieron una capa de soldado de color rojo. Después le colocaron en la cabeza una corona que habían trenzado con espinos y en la mano derecha le puso una caña. Doblaban la rodilla ante Jesús y se burlaban de él, diciendo: ¡Viva el rey de los judíos!". Atrás quedaban los tiempos en que Pasqual Maragall y Carod-Rovira se colocaban coronas de espinas entre las risas propias y del séquito durante un viaje oficial a Israel.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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