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No pidan perdón, llámenme Manolo

Manuel Trallero
5 min

Quienes tuvimos la desgracia de vivir nuestra juventud bajo el franquismo hubimos de hacer frente al complejo de ser diferentes, raros, extraños al resto de nuestros vecinos europeos y occidentales. No en vano las mentes pensantes de aquel régimen, permítaseme el oxímoron, se sacaron de la manga el Spain is different como supuesto reclamo turístico. Con la llegada de la democracia, eso que ahora se despacha como el supuesto deshonroso oprobio de "Régimen del 78", recobramos la normalidad. Hago este preámbulo porque hace poco se produjo una rara coincidencia que me ha hecho recuperar la idea de la "excepcionalidad española" y que ha pasado, creo yo, perfectamente desapercibida.

La cosa tiene su miga porque el mismo día que el exvicepresidente del Gobierno español el señor Rodrigo Rato ingresaba en prisión por el uso de las llamadas tarjetas black de Bankia y pedía perdón a la sociedad, el señor Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y CGPJ, asimismo imploraba clemencia como los malos toreros al respetable a raíz del galimatías provocado con la sentencia sobre las hipotecas. Y entre pucheros acertaba a decir que "esto no lo hemos gestionado bien, se ha provocado una desconfianza indebida en el alto tribunal". Todo ello en la antesala de iniciarse el juicio contra los líderes independentistas catalanes y los miembros del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, actualmente encarcelados, en lo que se ha querido convertir en una causa general contra Cataluña, sazonada por las verbenas callejeras que serán de menester. Es decir, que no va a ser ninguna fruslería como aquella otra que le llevó el 14 de abril --¡también es coincidencia la fecha!-- del año 2012 a decir "lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir mas" a Juan Carlos I​ tras haber tenido que ser operado de rotura de cadera, cuando tuvo la mala fortuna de tropezar con un escalón, mientras acudía al baño en una visita nocturna, durante una estancia en Botsuana, adonde había ido a cazar elefantes en compañía de su amante, la señora Corinna, y que le costó el trono a su Majestad.

Aquí siempre tenemos el perdón a punto, no en vano somos tierra de Contrarreforma. Uno pasa por el confesionario y queda libre de los pecados con tres padrenuestros y un avemaría. Entre la multitud de visitas que han recibido los presos del proceso catalán no han faltado distinguidos clérigos como el abad de Montserrat y han abundado los oficios religiosos y las rogativas por su excarcelación y por la salvación (de sus guardianes, of course). En ese mismo sentido se ha pronunciado Miquel Iceta, el primer secretario de los socialistas catalanes, que por decirlo fino posee un sentido utilitario de la política, fue capaz de crear el indulto avant la lettre, cuando el supuesto delito apenas acababa de cometerse y estaba caliente, caliente. Era lo que bien podría denominarse como indulto preventivo.

Y si no, siempre queda leerse el Código Penal. En semejante trance se encontró, según declaró el risueño, rumboso y sandunguero primer secretario de los socialistas catalanes a Catalunya Ràdio, la voz de su amo de los independentistas. Tras semejante trabajo titánico de las meninges, y establecer, eso sí, que él no era jurista, sentenció que no hay ni "rebelión" ni "sedición" ni ocho cuartos. ¿Para qué perder el tiempo? Al juez Charles Lynch, allá en Estados Unidos, le ocurría lo mismo. Tenía prisa, mucha.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.