Manuel Valls o el exorcista de Cataluña

Manuel Trallero
5 min

El anuncio de las malévolas intenciones del pérfido franchute ese de presentarse a las elecciones municipales por Barcelona, Dios mediante, ha sido como la aparición de un mutante entre el hijo prodigo de la parábola evangélica y aquello de "que viene el lobo, que viene el lobo". Ha provocado un auténtico tsunami en las siempre empantanadas y fétidas aguas del oasis catalán, tal que si fuera un bidé --que junto con la guillotina y la crema de leche son las grandes aportaciones de Francia a la civilización-- repleto de pirañas. Más que miedo escénico, ha cundido el pánico entre la enclenque y raquítica clase política catalana, que se ha escagarruciado al unísono por la pata abajo. Solo les ha faltado rememorar al Tamborilero del Bruc y resucitar la Girona Inmortal frente al invasor napoleónico. 

Valls ha logrado sacar a pasear a nuestros demonios familiares. Cataluña, una sociedad abierta y liberal. Naranjas de la China. Sin ir más lejos, El Nacional le recrimina a Manuel Valls que "acaba de separarse de su mujer. En el unionismo hay una epidemia de divorcios. La paradoja es que están en contra de que Cataluña se separe mientras ellos se divorcian uno detrás de otro". ¡Un divorciado! José Antich ejerce de cardenal Rouco Varela y dice cosa que ya ni les dice el actual pontífice. El ínclito Xavier Trias, un triunfador nato, añade por su parte que "Manuel Valls es un facha. Tiene unos tics autoritarios que me ponen la piel de gallina". A mí me la pusieron cuando el entonces jefe de la oposición municipal se colocó delante de los fotógrafos de prensa para impedir que estos hiciesen su trabajo porque consideró que no debía efectuarse una determinada instantánea. Claro está que la libertad de expresión todavía no era de color amarillo. Barcelona ciudad cosmopolita, los catalanes siempre mirando a Europa. Suena bien, ¿no? Ya lo decía Espriu en sus versos: “Cómo me gustaría alejarme / hacia el norte / en donde dicen que la gente es limpia / y noble, culta, rica, libre / despierta y feliz". Para la señora Ada Colau, "sorprende que se vaya a buscar al extranjero un candidato". Al extranjero solo se va a buscar, por lo visto, refugiados naufragados en el Mediterráneo como animal de compañía.

Valls tiene mucho ganado, lleva ventaja, tiene asegurado el desprecio de sus posibles futuros rivales

El candidato socialista, el señor Collboni, ha destacado que Barcelona no puede ser "el premio de consolación de carreras políticas fracasadas". Y para la señora Neus Munté, del PDeCAT, "es una persona que no la ha querido como candidato su propio partido, el PSF, ni tampoco los ciudadanos porque perdieron las elecciones". La alcaldesa de Barcelona sentenciaba: "Valls ha fracasado en Francia". No creo yo que ni Winston Churchill ni Adolfo Suárez lo tuvieran mucho mejor cuando fueron nombrados primeros ministros de sus respectivos gobiernos. 

Los políticos catalanes son víctimas del llamado "efecto Roma", gracias al cual se discutía si era mejor para el Barça enfrentarse al Real Madrid en partido doble de semifinales o a un solo partido en la final de la Champions, antes de disputarse el encuentro con el equipo italiano de tan grata memoria para el señor Lluís Foix. Valls tiene mucho ganado, lleva ventaja, tiene asegurado el desprecio de sus posibles futuros rivales. Y además seguro que ha leído a Montaigne mientras que Puigdemont tenía a Gerard Piqué como su pensador de cabecera.

Todo el afer Valls me trae a la memoria el estribillo de una de las más bellas canciones en catalán compuesta y cantada por Jaume Sisa. Traducida lleva por título Cualquier noche puede salir el sol y dice: "¡Oh, bienvenidos!, pasad, pasad / las tristezas convertiremos en humo / Mi casa es vuestra casa / si es que hay casas de alguien". Quizás sería bueno no olvidarlo.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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