¿El machismo catalán es el machismo 'bueno'?

Manuel Trallero
5 min

Ando azorado tras el descubrimiento del vivo interés que despierta el frontispicio femenino como requisito imprescindible para ocupar la Consejería de Enseñanza del Gobierno catalán. Hacía a esa caspa propia de machorros extremeños, tal como discernió en su día Pilar Rahola​, sujetos depravados del PP o de Ciudadanos. Nunca hubiera imaginado que la escuela catalana, esa que solo enseña los valores imperantes en Cataluña, produjera tal tipo de perfectos maleducados. Ni que un militante de ERC, el partido político que mantuvo como miembro y presidente de honor al señor Heribert Barrera, tras afirmar que los negros poseían menos inteligencia que los blancos como bien podía verse en los Estados Unidos, abriera tan solo un simple expediente informativo al segundo de Oriol Junqueras, quien proclama una y otra vez que es todo amor. ¡Lagarto, lagarto!

No menor sobresalto me han producido las encendidas defensas de la supuesta privacidad, por parte de sesudos analistas, cuando en los momentos actuales brilla por su ausencia para los curritos de a pie que nos hemos tornado transparentes. Tiene su punto que sean precisamente los indepes quienes se rasguen las vestiduras y se mesen los cabellos, cuando para su fines espurios --verbigracia el aquelarre del pasado 1 de octubre-- se pasaron la intimidad de los datos de los ciudadanos por sálvese la parte. Aunque el proverbio reza que solo los tontos de fijan en la punta del dedo cuando este apunta la luna. Sean las cloacas del Estado, la KGB o Mortadelo y Filemón, en cualquier país civilizado el señor Salvadó haría hace rato compañía a la fotocopiadora ubicada en el sótano del ministerio en cuestión.

Nunca hubiera imaginado que la escuela catalana, esa que solo enseña los valores imperantes en Cataluña, produjera tal tipo de perfectos maleducados como Salvadó

Un individuo de la catadura moral de Bernat Dedéu ha tenido los santos perendengues de escribir que "lapidar públicamente a Lluís Salvadó por una conversación privada es una salvajada mucho mayor que hacer una bromita racial y machista". Este caballero --es una forma de hablar-- retransmitió vía Twitter una conversación privada de Miriam Tey en la terraza de un bar y reprodujo en su blog otra del editor de La Vanguardia a la salida de un concierto del Palau de la Música. Menos guapos, les dijo de todo.

 A la par estuvo Toni Soler --el payaso oficial del régimen-- quien sentenció que "el día que decidamos que todo lo que decimos en privado debe poder ser grabado y reproducido en público habremos acabado con un derecho fundamental, que es el derecho a la intimidad, que ampara todos, incluso los políticos". ¿Acaso no eran también privadas la conversación de La Camarga o del ministro Jorge Fernández Díaz que tanta gracia hicieron? Incluso fue privada la de Donald Trump que le valió el calificativo de "machista, homófobo y racista" por parte de la entonces portavoz del Gobierno catalán, la señora Neus Munté.  La señora Empar Moliner proclamó, a raíz de la filtración en la radio pública de Cataluña --que, por cierto, ha dejado inaccesible temporalmente la grabación--, que alguien así "no podía ser ni presidente de la escalera" y que "Trump es un panoli y quien se le acerca y se deja tocar el coño también".  Ahora, en cambio, ha defendido que "en privado todo el mundo tiene derecho de hablar en broma tabernariamente". Quizás por ello la señora Pilar Rahola en RAC1 afirmó que "si hubiera sido por tetas, habría tenido que ser yo". Los oyentes, por lo visto, no se merecen nada más. El presidente Roosevelt ya estableció en su día sobre el dictador de Nicaragua que sí, que "tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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