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Lazos amarillos, amapolas y muertos... en Flandes

Manuel Trallero
5 min

El independentismo ha conseguido emponzoñar el lenguaje con los eufemismos. De esta forma, cuando decían consulta querían decir referéndum; cuando decían derecho a decidir, querían decir independencia; y cuando declaran la independencia reconocen que jugaban al póker y que iban de farol. Ahora, perdido el significado de las palabras, los independentistas han entrado a saco en el terreno de los símbolos.

El lazo amarillo que lucen damas y caballeros en su vestuario, y que pretende supuestamente recordar a los políticos independentistas encarcelados, es un certificado de buena conducta patriótica, sobre dos piernas; proclama la idoneidad nacional de quien lo luce. Marca con su ausencia, por el contrario, a quienes no lo llevamos como excluidos por no ser catalanes como es debido. Lucimos, pues, una invisible estrella de David como la lucirán las empresas que no sean homologadas, susceptibles de ser boicoteadas​ como sucedía en la Alemania de los años 30 con algunos establecimientos, si no cumplen con los requisitos implantados por unas fantasmales organizaciones de masas como la ANC u Òmnium Cultural, con sus propias tropas de asalto, los CDR y sus intelectuales orgánicos como Enric Vila o Bernat Dedéu que se refieren a la guerra, día sí, día también, en El Nacional de Pepe Antich​.

El lazo amarillo es un revival de la tradicional amapola roja que los británicos lucen en la vestimenta en el Día del Recuerdo por los caídos en la Primera Guerra Mundial --y en las que la siguieron-- y tiene un verdadero carácter funerario y a la vez bélico. Toman la referida flor del poema del médico canadiense John McCrae que participó en la contienda y presenció las matanzas:

"En los campos de Flandes se agitan las amapolas / entre las cruces, hilera sobre hilera / que marcan nuestra morada. / Somos los muertos; hace pocos días / vivíamos, cantábamos, / amábamos y éramos amados, / ¡y ahora yacemos / en los campos de Flandes!".

Las exequias, los rezos y los tedeum por los políticos separatistas encarcelados --mejor si son ecuménicos porqué así quedan más multiculturales-- forman parte de esa misma liturgia y de la expresa necesidad que tienen todos los poderes omnímodos de contar con su propia iglesia nacional, con su fiestas de guardar como el 1 de octubre, mientras que la jerarquía católica les iba bendiciendo concordato tras concordato.

La colocación del lazo amarillo es una delimitación del territorio nacional, y su profusión a la entrada de las localidades junto con la estelada da cumplida cuenta, como lo hacía el símbolo de La Falange con las flechas y el yugo que aquel estaba liberado. No en vano, el actual ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, el mismo que pretende censar a los gitanos que no pueda expulsar de su país, apareció fotografiado en más de una ocasión con la enseña separatista.

La aparición de las cruces pintadas de amarillo en las playas​ es la ocupación del espacio público por antonomasia, aquí no existen playas privadas, sino también un cementerio efímero. La cruz es elemento de tortura para los romanos, recordatorio de los muertos para los cristianos y que quizás --¿quién sabe?-- también nosotros seamos los siguientes. Porque, como bien dicen los muertos que hablan en el poema:

"Contra el enemigo continuad nuestra lucha / tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos agotadas. Mantenerla en alto. / Si faltáis a la fe de nosotros muertos / jamás descansaremos / aunque florezcan / en los campos de Flandes / las amapolas".

No hay que olvidar que también existen amapolas amarillas.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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