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Enric Juliana, las ¡titas titas! y el Pitoniso Pito

Manuel Trallero
4 min

Esa fatua pretensión viviente, entre un Gaziel de pacotilla y un Josep Pla con ademanes montserratinos, aseguró, alzándose con el dedo índice el puente de la montura de las gafas, que la tropa de Homs seguro que tendría grupo parlamentario propio. Tuve el convencimiento de que lo más cerca que iban a sentarse en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo sería en el límite con la provincia de Guadalajara. Yacen ahora perdidos en el gallinero de las Cortes y sus señorías catalanas responden al grito de ¡titas, titas!

Atesora Juliana como profeta el mismo éxito que yo con Sharon Stone. Vaticinó que el señor Arenas del Partido Popular ganaría las elecciones en Andalucía. Desde entonces, claro está, gobierna la socialista Susana Díaz. En otra ocasión pronosticó el triunfo de Chacón y ganó Rubalcaba la Secretaría General del PSOE. Hay que cambiarle con urgencia la bola de cristal y el caballo del juego de ajedrez y pedirle que abandone la geometría recreativa con círculos que se cierran y líneas paralelas que nunca se tocan. Juliana va para catalán de cámara o vendedor de porteros automáticos de la inolvidable película 'La Escopeta Nacional', con ministros del gobierno en la presentación de sus libros.

Ejerce de gurú de la llamada cuestión catalana por los mentideros del Oso y el Madroño y es lo que ese embajador de mentirijillas de Corea del Norte en Cataluña, pero como de la Cataluña pre-independiente en esa capital del Tíbet, llamada Madrid. Anda siempre mirando de soslayo como los personajes de las novelas de espías de John Le Carré, disfrazado de nomenklatura convencido de que está en Moscú, que Moncloa es el Kremlin, que en Cibeles está el Checkpoint Charlie y que Soraya es el nombre de una chica Bond. España es un jeroglífico indescifrable como la Piedra de Rosetta.

En ese empeño comete unos ladrillos bajo aspecto de crónica que resultan de gran utilidad para la práctica de la halterofilia. Es el coautor del editorial conjunto de la prensa catalana, una cosa como del Pravda soviético, capaz de hacerle decir a Felipe González que Cataluña es una nación, de plagiarle a un servidor el “català emprenyat” y de recordarle a Gregorio Morán que en Sicilia ya no estaría en este valle de lágrimas escribiendo lo que escribe sobre Cataluña de aquella isla.

El Pitoniso Pito era un entrañable y divertido personaje radiofónico, cuya principal misión era predecir el ganador de la Liga de futbol y los equipos que descendían. No se si acertaba poco o mucho pero desde luego tenía mucha más gracia que este zampabollos, nacido el Sabio de Badalona, pura finesse vaticana como buen ex comunista católico. Augura sobre el tablero de juego grandes éxitos al señor Puigdemont. Menos mal que al presidente le queda la guitarra, y el Metro siempre resulta acogedor en invierno.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.