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¿Dónde está Puigdemont, matarile, matarile?

Manuel Trallero
5 min

No es que yo crea que los políticos --como el resto de los mortales-- no tengan derecho al merecido descaso vacacional. Pero el señor presidente del Gobierno de Cataluña, Carles Puigdemont, ha hecho mutis por el foro, se ha esfumado, ha hecho una espantada como cuando los toreros abandonan el ruedo en el preciso instante en que miles de sus conciudadanos caían en la trampa del aeropuerto de El Prat --hasta que ha llegado la Guardia Civil--, en plena campaña de turismofobia --cuando Cataluña, si es alguna cosa, es un país de camareros-- y la CUP pedía la cabeza del consejero Santi Vila para ponerla encima de la chimenea, que siempre queda bonito.

No ha dicho esta boca es mía, ni en plasma ni en Twitter. Tenemos un presidente missing, perdido por el espacio sideral y levantando todo tipo de conjeturas. Habida cuenta de la transparencia del proceso, se hacen cábalas sobre si no estará cometiendo de nuevo otra paella en la casa de la señora Pilar Rahola, que debe de ser un encuentro top secret tras el éxito alcanzado en anterior edición, una cumbre de alto nivel. Un servidor anda preocupado no fuera o fuese que a nuestro máximo dirigente en vísperas de la Revolución de Octubre Catalana le hubiera afectado el llamado síndrome del estudiante, uno de cuyos síntomas más molestos es la rapidez y fluidez en el tránsito intestinal y un temblequeo en las extremidades inferiores popularmente conocido como canguelo. A base de dar tanto miedo al Estado y venga a darle miedo, al final uno puede acabar creyéndose un fantasma y le entra el pánico escénico.

No es el único estruendoso silencio que nos acompaña estos días. Tampoco se oye al señor Mas, quizás por aquello de que en boca cerrada no entran moscas, después de que la CUP lo quiera barrer, ni se oye al siempre parlanchín y jacarandoso exdiputado Francesc Homs. Ni una sola ocurrencia en pleno ferragosto cuando se cumple un año del pronóstico del señor Turull, una eminencia con la bola de cristal, quien anunció que las Fiestas de Gràcia de este año serían ya en una Cataluña independiente. Junqueras permanece en posición de Buda silente a punto de alcanzar el nirvana. Los chinos dicen que se precisan dos años para aprender a hablar y toda una vida para saber callar.

De repente, hemos entrado en un tiempo muerto, el proceso está en stand by. Se han acabado las prisas y todo va al ralentí, como en cámara lenta. No hagas hoy lo que puedas hacer mañana

Aquí los únicos que rajan por los descosidos son los de la CUP. A sus chicas les resoplarán los alerones pero tienen cogido al Gobierno de la Generalitat por la entrepierna y "¿verdad, doctor, que no nos haremos daño?". Los ciudadanos tenemos la clara percepción de que son ellos los que mandan, y los otros van como de comparsa, de palmeros, haciendo el du duá. De repente, hemos entrado en un tiempo muerto, el proceso está en stand by. Se han acabado las prisas y todo va al ralentí, como en cámara lenta. No hagas hoy lo que puedas hacer mañana.

Dejarlo todo para septiembre resta credibilidad al relato. Lo incluye en la normalidad, en la vuelta de los niños al colegio, hacer yoga, las dietas para adelgazar, aprender inglés, apuntarse al gimnasio... Es como un efecto postvacacional. Casi tanto como la ANC  ensayando la enésima mani del 11 de septiembre, como quien ensaya las fiestas de final de curso, las procesiones de Semana Santa, los desfiles de las majorets... pero una manifestación política que se ensaya es como hacer el amor vestido.  

Por lo visto la independencia puede esperar a que refresque. Matarile, chim, pon.

P.S.: El artículo se escribió y remitió a Crónica Global horas antes de los atentados de Barcelona y Cambrils. He creído mejor dejarlo tal como estaba para que el lector extraiga sus propias conclusiones.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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