La culpa es de España... y si no, también

Manuel Trallero
5 min

En Cataluña no hay desgracia ni catástrofe ni episodio que cause molestias al ciudadano —léase, por ejemplo, la huelga de los empleados de seguridad del aeropuerto de El Prat— que no tenga de antemano ya su deus ex machina, su culpable asignado, que indefectiblemente es España. Siempre toca, si no es un pito es una pelota. Ni una sola vez falla, y aunque tan solo fuera por simple cálculo de probabilidades, ni siempre sale el rojo impar ni la moneda cae siempre del mismo lado. Ni por esas. Vivimos en un infantilismo de que el profesor me tiene manía para explicar las malas notas que sacaba uno en el colegio. Y en cuanto cogen a España en un requiebro, auténtico, falso o posverdad, lo primero que hacen es el chivato: “¡Mire mundo mundial lo que hace España!”. Por acusar, incluso Puigdemont acusó a Rajoy de no acudir cuando fallecieron en un accidente en la autopista unos estudiantes italianos.

No es que los indepes hayan descubierto la pólvora. Tener un culpable a mano es un recurso que suele dar muy buenos resultados. No en vano los griegos ya denominaron bárbaros a los que no hablaban griego. Son los otros. La culpa siempre era de los judíos, de los comunistas, de los masones, de los americanos, de los inmigrantes (los refugiados son otra cosa) o de los turistas. No falla nunca, aunque se base en charlatanerías, como la llamada operación Cataluñaque se ha convertido para el independentismo en algo así como Los protocolos de los sabios de Sion para los antisemitas. A mí ya me sabrán perdonar, pero metidos hasta las cachas en las cloacas de un estado que ha sido capaz de derrotar a ETA y no haber sufrido ninguna atentando más del terrorismo islámico desde el 11M —¡toquemos madera! —, no me cuadra con esos maderos que parecen salidos del Mortadelo y Filemón.

Tiene cierta gracia que una lengua y una cultura que fueron capaces de sobrevivir a la dictadura de Franco se encuentran ahora en peligro de extinción en una democracia consolidada como es la española

La idea de la conspiración contra Cataluña está muy arraigada, incluso un individuo como Mas-Colell, profesor en Harvard, es capaz de escribir que dicen que le han dicho que la vicepresi Soraya ha dicho que el próximo 1 de octubre el Gobierno español ganará por 10-0. O el presidente de ANC, Jordi Sànchez, que la referida huelga de El Prat es fruto de una “maquinación conspirativa” para desprestigiar a Cataluña. Existe el convencimiento de que en Madrid hay una oficina siniestra cuya única finalidad es acabar con Cataluña. Ese es el marco mental. Lo cual tiene cierta gracia porque una lengua y una cultura que fueron capaces de sobrevivir a la dictadura de Franco se encuentran ahora en peligro de extinción en una democracia consolidada como es la española. Como dicen los gallegos, ¡manda carallo! Aunque, claro está, siempre les queda el agravio comparativo de las infraestructuras como un as escondido en la manga. Ardo en deseos de ver realizado el tan anhelado corredor del mediterráneo, tan repleto como el aeropuerto de Lleida.

Estoy absolutamente convencido de que si Cataluña algún día alcanza su independencia la culpa de todo ya no la tendrá, claro está, Madrid... sino Bruselas. Nunca jamás de los jamases los propios catalanes. Ya dice Ferran Mascarell, en su último libro, que quiere casi tanto a los españoles como a sus compatriotas catalanes. Por algo será.

Artículos anteriores
¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

¿Quiere hacer un comentario?