5 min

No se atribulen ustedes demasiado haciendo cábalas sobre las causas que han llevado a Cataluña al punto en que nos encontramos. La principal motivación --lo cual no quiere decir que sea ni mucho menos la única-- de todo cuanto acontece es la enunciada más arriba. Ello no excluye, claro está que no existan a partir de esta principal otras, llamémosle, metas volantes como bien puede ser la independencia de Cataluña, pero en cualquier caso se trata de un objetivo secundario y hasta cierto punto menor. Cataluña, la lengua catalana, la nación milenaria y toda la restante parafernalia les importan absolutamente una higa y se la trae al fresco con tal de reducir a España y a los españoles a la simple condición de boñigas. La sentencia de Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, incluso la poco más que simbólica recogida de firmas del PP contra el mismo, las balanzas fiscales, el déficit en infraestructuras es solo munición para el día el día. Lo otro, la independencia y los cuentos de María Sarmiento, ya llegarán o no, pero de momento nadie les quita lo bailado.

Es tal la interiorización del odio a España que el alcalde --socialista para mayor inri-- de la población de Blanes, para justificar el referéndum, comparó a Cataluña con Dinamarca y al resto de España con el Magreb. El señor Lupiáñez, que así se apellida el edil, es oriundo de un pueblecito de la provincia de Granada. Es un odio comparable al que se profesaban a los serbios a los bosnios, o los hutus a los tutsis. Hemos pasado de la conllevancia resignada de Ortega y Gasset al estado de encabronamiento.

Por medio de una presunta memoria histórica se ha hecho creer que el franquismo ha quedado inconcluso, que continúa ahí mismo

Desde el modelo educativo catalán, que es una simple formación del espíritu nacional, hasta los medios de comunicación en catalán, en donde la ridiculización y escarnio se hace o bien con personajes españoles o en lengua española. Para el resto de la programación no existe tal idioma, ni existe España sino el Estado español, denominación franquista de España. Los españoles todavía llevamos boina, somos bajitos y bebemos en botijo.

Hemos pasado de la "España subvencionada" con nuestro dinero y del "España nos roba", a que "la democracia española es una democracia de baja intensidad", "España es como Turquía", "España es una anomalía". "Los catalanes hoy somos víctimas de un Estado que ha puesto en marcha una persecución política impropia de una democracia en la Europa del siglo XXI", dijo Pep Guardiola. Y Anna Simó, de ERC: "Ganaremos al franquismo porque también ejerceremos nuestra democracia".  He ahí el quid de la cuestión. Por medio de una presunta memoria histórica se ha hecho creer que el franquismo ha quedado inconcluso, que continúa ahí mismo. "La deriva nazi del Partido Popular", escribió el maestro Josep Fontana. Y así, aquella derrota que los franquistas supuestamente infligieron a Cataluña --y quien dice los franquistas puede decir Felipe V y así sucesivamente-- hoy podrá ser resarcida con el tocomocho ese del referéndum de marras.

El Premio Nobel de Economía Friedrich Hayek aseguraba que "los pueblos aprenden del desastre producido por sus errores". Por lo visto, los catalanes no.

Artículos anteriores
¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

¿Quiere hacer un comentario?