Las cloacas de Cataluña

Manuel Trallero
5 min

La rajada del juez Vidal ha puesto al descubierto su existencia más allá de cualquier sospecha. Ese punto de no retorno en que los gobiernos actúan creyendo que los fines justifican los medios traspasan una frontera y penetran en un territorio en donde ya todo es posible. Quizás las peroratas del ex senador tengan un halo de fantasía, quizás ya nos imaginábamos algo así, pero como bien dijo Janet Malcolm, "siempre algo de verdad se filtra en todo lo que se escribe o se dice".

Los vídeos de las pláticas alcanzan el clímax cuando el orador afirma que el Gobierno catalán posee los datos de todos los ciudadanos, conseguidos de forma ilegal. Es entonces cuando la concurrencia rompe en carcajadas e incluso en algún conato de aplauso mientras desde la tribuna se remacha: "Tontos no somos". Es el triunfo de la astucia reclamada por Artur Mas, el triunfo de David sobre Goliat. El público presente, todos aquellos que conocían el contenido de sus palabras, sin decir nada estaban asintiendo como ante el Gran Hermano de George Orwell o el control panóptico de Michel Foucault, quien describe una sociedad como una gran prisión en donde se vigila desde una garita central, como la estructura de la cárcel Modelo de Barcelona, de ahí su nombre, a todas las celdas, a todos los prisioneros, a todos los ciudadanos. Hoy el control se realiza a través de las redes sociales de las que la supuesta "sociedad civil" catalana es la dueña del éter. A base de encuestas e inscripciones va confeccionado el fichero de las adhesiones al régimen y descartando a los renegados de la causa en otra lista aparte.

Hemos vuelto a la noche de los tiempos, cuando se concedía fiesta en los colegios, en los órganos de la administración, así como en las empresas, y se fletaban autocares para que los productores pudieran ir a recibir a Franco en sus visitas a Barcelona

Los ciudadanos de Cataluña asistimos a un juego de trileros donde, en lugar de una bolita, está la legalidad. Ahora está, ahora no está, ahora es la española, ahora la catalana... Se destila una alquimia, rodeada del mayor secretismo, de una nube de misterio que aumenta la percepción de que Cataluña puede ser una República, pero hoy por hoy es un Reino de las tinieblas. Hemos vuelto a la noche de los tiempos, cuando se concedía fiesta en los colegios, en los órganos de la administración, así como en las empresas, y se fletaban autocares para que los productores pudieran ir a recibir a Franco en sus visitas a Barcelona.

Ahora se convocará una magna concentración a las puertas del Palacio de Justicia, con motivo del procesamiento de Artur Mas y compañía, como los habitantes de los pueblos del Lejano Oeste iban hasta las puertas de la oficina del sheriff, no para presionar a la justicia, sino para hacerle la manicura al detenido. Y, para deshacer cualquier suspicacia, Artur Mas en persona ha declarado que "no se hará ninguna lista de quién ha ido y quién no ha ido... esto lo puedo asegurar". A mí me gustaría saber de qué poderes goza el actual ex presidente del Gobierno catalán, como por ejemplo, poder garantizar que no se controlarán a los funcionarios del mismo. ¿Otro secreto más?

Ya pueden ir tirando paletadas de tierra para enterrar el asunto a base de recordar los GAL, las conversaciones entre De Alfonso y Fernández Díaz, el caso Bárcenas o a la mismísima Bárbara Rey. Porque ya se sabe que mal de muchos es consuelo... Pero, por lo visto, tontos no somos.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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