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Cataluña, ¿el Vietnam de España?

Manuel Trallero
6 min

De la misma forma que Ava Gardner, quien estuvo casada con Frank Sinatra, al conocer el matrimonio de este con la joven y andrógina Mia Farrow exclamó que "siempre creí que Frank se acabaría yendo a la cama con un chico", yo pienso que Salvador Sostres, por muchos aspavientos que haga en las páginas de ABC, sigue siendo un hiperventilado separatista. Nunca ha sido más cierto que aquello de que, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. O lo que se tiene de pequeñito no se pierde con los años. En el diario Avui afirmó mondo y lirondo que "en Barcelona queda muy hortera hablar en español, yo solo lo hablo con la criada y con algunos empleados. Es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel". Remataba la faena proclamando que "hemos de escoger modelo: Noruega o unirnos a la caravana de la miseria. El independentismo en Cataluña está absolutamente justificado aunque solo sea para huir de la caspa y el polvo, de la tristeza de ser español".

Hace pocos días Sostres publicó en el diario fundado por los Luca de Tena que "España podría tener su Vietnam en Cataluña". Es un simple refrito de lo que publicó también en el Avui su amigo Enric Vila, actualmente en la cuadra de Pepe Antich y su digital de la postverdad, cuando en el mismo Avui escribió que "deberíamos convertir Cataluña en un Vietnam para los españoles". Le faltó tiempo a Vila para tuitear el artículo de Sostres en ABC y añadir una sola palabra: "Exacto". Quien fuera director de La Vanguardia, Juan Tapia, asiduo cliente del establecimiento de la abuela de Sostres a gastos pagados, se creyó en la obligación de demostrar su agradecimiento indicando también en Twitter que era muy interesante sobre todo teniendo en cuenta los lectores habituales de ABC.

La revolución de las sonrisas ha pasado a mejor vida. Siempre sostuve que esto de Cataluña podía acabar de dos formas: mal o muy mal. No había otra 

Mònica Terribas, en la emisora oficial del independentismo catalán, cerraba el dominó llamando al personal a tomar la calle. Iu Forn le daba otra vuelta al manubrio en el digital de Antich bajo el inodoro título de "¿Rajoy está dispuesto a asumir un Vietnam? (metáfora)". Forn es el mismo que clamaba contra la actuación de la policía española el pasado 1 de octubre por la vulneración de los derechos humanos pero que no tuvo empacho alguno en afirmar que una hostia (sic) a un detenido no era ninguna tortura. Siempre y cuando el detenido estuviera en manos de los Mossos d'Esquadra​. Es bien sabido que las porras catalanas para desalojar la plaza Cataluña o los accesos al Parlamento en tiempos del consejero Felip Puig eran indoloras y no como las españolas.

La revolución de las sonrisas ha pasado a mejor vida. Siempre sostuve que esto de Cataluña podía acabar de dos formas: mal o muy mal. No había otra. También advertí del peligro de un estallido de la violencia en medio de la más absoluta incredulidad de mis interlocutores. No creo que muchos la descarten ahora. Incluso La Vanguardia advierte en un editorial de que está en peligro "la convivencia. Y quien sabe si el de algunas vidas". ¡A buenas horas mangas verdes! Incluso el propietario del diario Ara, el señor Rodés, defensor a ultranza de la independencia, publicó un artículo en dicho periódico --bajo el elocuente título de "La autoridad de la gente de paz"-- en uno de cuyos párrafos podía leerse: "Quien la altere [la paz social], aunque sea sujeto pasivo de la violencia, perderá autoridad moral". Ni que decir tiene que los miembros de la Academia Serbia de Cataluña y los inflamados independentistas se han puesto de los nervios. El auténtico sueño húmedo de estos es hacer un Maidán o una Tiananmén. Vietnam queda lejos mientras que Yugoslavia está más cerca y no hace tanto tiempo. El odio en Cataluña hacia España es muy parecido.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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