¿Será Cataluña un nuevo Qatar?

Manuel Trallero
6 min

Una de las pruebas más evidentes de la incomprensión de todo cuanto sucede en Cataluña, tanto de los unos como de los otros, es el ninguneo a las recientes declaraciones Xavi Hernández, exjugador del Fútbol Club Barcelona y de la selección española. Más allá de los mentideros futbolísticos, han quedado relegadas a la categoría de simple anécdota, cuando en realidad desvelan bien a las claras los mecanismos y los marcos mentales utilizados por el independentismo. Inicia su perorata el chico de Terrassa asegurando que su pronunciamiento es fruto de "la pura actualidad". Es la dinámica de la acción-reacción y el presente, lo inmediato, lo que supuestamente "está pasando, lo está viendo" como escenario plasma visto desde Qatar. Tiene sin embargo una coartada: "Han sucedido cosas que te llevan a pronunciarte. Ha habido tensión, la gente ha salido a la calle y yo he decidido postularme". En otras ocasiones, con motivo del 11-M, por ejemplo, hubo tensiones y gente en la calle y el señor Hernández no tuvo necesidad de postularse. Ahora sí.

Añade: "Yo he decidido postularme. No a favor de la independencia, sino a favor del derecho a decidir. ¿Qué problema hay?". En primer lugar, su postulado --tal como él lo describe-- no deja de ser relevante. Y por ello lo hace, máxime cuando el independentismo es, por encima de cualquier otra consideración, una política-espectáculo basada en la popularidad mediática, de la misma forma que se opta por el también exfutbolista Carles Rexach para anunciar el alquiler de pisos. Simple mercadotecnia. La pretendida inocente declaración está en realidad concebida como munición para las redes sociales, una balística de gran calibre, allá en dónde se dirime la batalla decisiva del proceso catalán. Cosa de la cual todavía muchos no se han enterado.

Andamos metidos de lleno en la posverdad, en las mentiras que una y otra vez repetidas alcanzan esa seudorealidad más creíble cuando la enuncia un ídolo alzado sobre su pedestal de la opinión pública

Por lo demás, el argumentarlo es de manual del relato que prosigue entre los tópicos archisabidos como "las piedras que nos han ido poniendo a los catalanes" --enésima versión del victimismo catalán--. ¿Por qué la violencia el día 1 de octubre? ¿Por qué el artículo 155? --chitón para la flagrante vulneración de la legalidad-- ¿Por qué los presos políticos? --Ni los reconoce como tal Amnistía Internacional--. Hemos votado otra vez y hay una mayoría clara que quiere el referéndum. Hemos votado hasta el color de la moqueta, pero esa mayoría no ha aparecido nunca, salvo en encuestas. Andamos metidos de lleno en la posverdad, en las mentiras que una y otra vez repetidas alcanzan esa seudorealidad más creíble cuando la enuncia un ídolo alzado sobre su pedestal de la opinión pública.

Reconoce al enemigo exterior: "A veces pienso, Xavi, si hablas te van a criticar en Madrid". ¿Por qué le importa tanto lo que diga en la capital del Reino?  Y remata diciendo: "Chicos, solo se está pidiendo un referéndum", con la misma presunta naturalidad de quien pide una caña en la barra del bar. Para llegar al mantra conocido: "Hay un déficit democrático del Gobierno". Sin embargo, todo son pelillos a la mar porque en Qatar "no hay un régimen democrático, pero la gente es feliz" y las cosas están mejorando --sólo habrá 66 trabajadores muertos por cada partido del mundial del 2022--. Sabe de qué habla: "Formo parte de una oenegé que hace actividades con trabajadores nepalíes, indonesios...". Pier Paolo Pasolini ya estableció que "las personas más adorables son las que no saben que tienen derechos; también son adorables las que, pese a saber que los tienen, renuncian a ellos; son suficientemente simpáticas también las personas que luchan por los derechos de los demás, sobre todo por aquellos que no saben que los tienen".

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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