¿Saben aquel que dice que los catalanes somos como los negros de Alabama en 1955?

Manuel Trallero
4 min

Entre los solemnes actos programados para celebrar este año el 11 de septiembre en Cataluña hay uno que me ha llamado poderosamente la atención, presentado por el clarividente cerebro pensante del consejero Turull que servirá para "recordar algunas acciones tanto individuales como colectivas que han representado avances cruciales y muy importantes en las condiciones de vida de toda la humanidad". Entre los recordatorios figuran cosas tan dispares como las sufragistas femeninas, la superviviente a un campo de exterminio nazi Neus Català, los colectivos LGTBI y la afroamericana Rosa Parks, que se negó a levantarse para ceder su asiento a un blanco por lo que fue detenida y encarcelada. Es un revoltillo que tiene en común que se trata de la vulneración de derechos individuales y guardan la misma relación que un huevo con una castaña con el llamado "derecho a decidir". Sin embargo, convertir Cataluña en una persona no es nada extraño. La independencia a menudo se plantea --por ejemplo, Josep Cuní--como una pareja que quiere divorciarse: Cataluña de España. Incluso un economista de Harvard --Sala i Martín-- es capaz de compararla con una mujer maltratada por su marido, es decir por España.

Es muy poco ejemplarizante tratar de comparar la Cataluña actual con la situación de la población afroamericana en los Estados del sur en el año 1955 (como si aquí hubiéramos actuado mucho mejor con los "murcianos")

Me ha sobresaltado el recuerdo de Rosa Parks. En mi lejana juventud había un grupo de folk que interpretaba canciones de protesta norteamericanas ya por los derechos civiles de los negros ya por la guerra de Vietnam. De las primeras recuerdo vagamente el estribillo de una que hacía referencia a ir delante del autobús, zona reservada para los blancos, y no ir detrás donde iban los negros. Es muy poco ejemplarizante tratar de comparar la Cataluña actual con la situación de la población afroamericana en los Estados del sur en el año 1955 (como si aquí hubiéramos actuado mucho mejor con los "murcianos"). O la de internos en los campos de extermino nazi, o la lucha de los homosexuales.

Tiene cierta gracia porque todavía en 1856 un barco de una compañía catalana --no todo se acaba todo con los Güell-- fue apresado y conducido a la colonia británica de Sierra Leona, donde fueron juzgados y condenados... por tráfico de esclavos. Algunas renombradas familias catalanas --y más de una relacionada con Convergència-- amasaron una fortuna gracias a las explotaciones de cacao en la colonia española de Guinea. Amén del trato que dispensaban a los boys del servicio, eran frecuentes las palizas a los braceros nigerianos que trabajaban en un régimen de semiesclavitud para sus amos. En el momento presente no hay ni un solo mosso d'esquadra negro, ni apenas alumnos de la enseñanza pública escolarizados en castellano (claro que esto es por su bien, lo de la inmersión lingüística, por supuesto). No sé si ternemos demasiados motivos de orgullo ni en nuestro pasado ni en el momento presente como para convertirnos en unos abanderados de los derechos humanos.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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leborgne 10/09/2017 - 16:57h
Sr. Trallero: está claro que todo vale para el convento, en la consideración de estos atrabiliarios y provocadores indepes...
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