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Perdonen las molestias

Cacería humana en Cataluña, eso sí, de terroristas

Manuel Trallero
5 min

Según el diccionario de la Real Academia Española, abatir es "hacer caer sin vida a una persona o animal". El relato imperante en Cataluña, tras los atentados, reclama la unanimidad y no admite la discrepancia. No cabe ni un "sí, pero", ni mucho menos plantear un "¿por qué?". Hay que tragarse el pack entero, sin rechistar. La gestión del Gobierno de la Generalitat eyacula triunfalismo. El sheriff Trapero aparece convertido en el nuevo caudillo de esta guerra. Porque de eso, por lo visto, se trata. Ha colocado a Cataluña donde los yihadistas querían, igual que Hollande, que tras los atentados de París solo se le ocurrió enviar el portaviones Charles de Gaulle para bombardear Oriente Medio. Ya conocemos de sobra el resto.

Como señalaba Xavier Salvador, los periodistas no han tenido ningún reparo en utilizar el término "abatir" para dar cuenta de la muerte de cuatro presuntos terroristas en Cambrils y del presunto conductor de la camioneta de Las Ramblas, entre viñedos, tras el aviso de una vecina. Curiosamente, la prensa de Madrid explicó rápidamente que el policía autor de los disparos era un exmiembro de la Legión, en donde se había formado, información que fue contrarrestada afirmando que el policía llevaba once años en los Mossos d'Esquadra. Nadie quería perderse al justiciero, llanero solitario de semejante hazaña tal que si fuera el Messi de las pistolas.

¿Hemos vuelto a los métodos de Miquel Badia con los miembros de la FAI? ¿A Fraga Iribarne con aquello de que "no hay mejor terrorista que el terrorista muerto"? ¿Estamos en un Estado de derecho o en las películas de Harry el Sucio?

Esta sociedad ha recibido con absoluta indiferencia la muerte de los presuntos terroristas que en ningún momento consta que llevasen armas de fuego sino cuchillos y supuestos cinturones bomba que han resultado ser de guardarropía. Si el buenismo de Obama era óbice para matar a Osama bin Laden --Amnistía Internacional denunciaría la ilegalidad de la operación-- sin detención ni juicio previo, ¿por qué la policía catalana no podía hacer lo mismo? Si la policía franquista hubiera matado a Puig Antich --que iba armado--, ¿qué calificativos le hubiéramos puesto a la operación? ¿También habría sido abatido? ¿Hemos vuelto a los métodos de Miquel Badia con los miembros de la FAI? ¿A Fraga Iribarne con aquello de que "no hay mejor terrorista que el terrorista muerto"? ¿Estamos en un Estado de derecho o en las películas de Harry el Sucio? Ni siquiera la CUP, siempre tan mirada con las actuaciones policiales, ha dicho una sola palabra al respecto. Ni pío.

El mayor Trapero ha pedido respeto para los familiares de las víctimas, incluso la policía autonómica nos estuvo adiestrando a los ciudadanos sobre lo que se podía difundir y aquello que era mejor no hacerlo. Sin embargo, la cara entumecida del conductor de la camioneta apareció muerta colgada en la red. Tan solo un policía podía haber tomado esa macabra imagen. ¿Acaso los familiares de los supuestos terroristas no merecen también un respeto? Por lo visto, no. Algunos han confundido Cataluña con el Far West, donde la única ley que impera es la de quien dispara primero.

Isaiah Berlin ya nos advirtió del peligro: "Felices los que viven bajo una disciplina que aceptan sin hacer preguntas, los que obedecen espontáneamente las órdenes de sus dirigentes cuya palabra aceptan sin vacilación, puede proporcionar satisfacción pero no una comprensión de lo que es el ser humano".

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.