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¿Quién colocó la bandera de España en el programa del Gran Wyoming?

Manuel Trallero
4 min

A mí no me la dan con queso, ya pueden ir diciendo lo que quieran, pero yo veo ahí una mano negra, una conspiración, una conjura. Porque, vamos a ver, ¿qué demonios pintaba la enseña nacional en ese programa de La Sexta? Pues, nada. Eso fue una provocación, una artimaña, una trampa que le tendieron a ese pobre chico​, quien ante una irremediable necesidad fisiológica no tuvo más remedio que recurrir a la rojigualda para limpiarse la mucosidad nasal, vulgo los mocos.

No es que yo sea propenso a los arrebatos patrióticos ni que las banderas despierten en mi ningún tipo de entusiasmo, pero debo reconocer que coincido plenamente con el Papa Francisco cuando, en cierta ocasión, explicó de un modo muy gráfico y en un italiano perfectamente macarrónico que, si alguien se metía con "la mia mamma" --dirigiéndose, creo recordar, al jefe de prensa-- hizo un amago de propinarle un croché en la boca del estomago. Aquella humanísima reacción de Su Santidad fue motivo de escándalo, pero ya se sabe que para gustos colores y yo, por ejemplo, suelo comerme el hueso de las olivas y escuchar a Schubert

Y sin embargo no deja de ser sorprendente que pasearse con una bandera española por una ciudad como Barcelona se haya convertido en un deporte de riesgo y, como resultado, a uno puedan partirle perfectamente la crisma los mozalbetes de los CDR, los mismos a quien Pilar Rahola califica como pacíficos --ya se sabe que le gustan mucho los animales-- y a quienes el presidente Torra animaba a que “apretasen” porque hacen bien en apretar. No deja de ser curioso que lo mismo que ocurría con los grises en tiempos de Franco con quienes lucían la bandera catalana en las manifestaciones, suceda ahora al revés. Eso debe de ser la memoria histórica bien entendida, digo yo.

Las amenazas y los boicots que ha sufrido Dani Mateo por parte de la extrema derecha son abominables y no dejan de ser una forma como otra cualquiera de linchamiento, como lo son las declaraciones de personas non grata, las reprobaciones parlamentarias o las elaboraciones de listas negras o blancas. Sin embargo, lo que me ha llamado poderosamente la atención ha sido la supuesta rectificación del Gran Wyoming a la cual, claro está, no le ha faltado el sabido sonsonete de “si alguien se hubiese sentido ofendido”, que yo creo que es lo que precisamente ofende más. La izquierda, y ya no digamos la izquierda española, no se equivoca nunca, no se ha equivocado jamás a lo largo de la historia. Tienen el monopolio absoluto de la verdad. Quien se ha equivocado y, en ocasiones mucho, ha sido la realidad. Sólo así puede ignorarse que para muchos ciudadanos la bandera española es un símbolo respetabilísimo, sin necesidad alguna de ser tratados como si fueran unos perfectos carcamales, una especie de dinosaurios en vías de extinción, unos perfectos garrulos. Eso también es una forma de hacer de populismo y no precisamente inofensivo.

Sólo le pido al Señor que me dé los años suficientes de vida como para ver a Pablo Iglesias pedir perdón por haber convertido a José María Aznar en el primer presidente de la III Republica Española. Y si no, al tiempo.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

​Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. Me he dado de baja del fútbol y del gintonic. Me gusta Schubert, aunque empiezo el día con Bach, mi ídolo fue Cassius Clay. Leo libros de historia en la cama. No soporto los restaurantes, las novelas ni el cava. Jamás veo la televisión ni oigo a Jordi Basté en RAC1. Practico la siesta del carnero y el boxeo.  

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