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Peiró y los separatismos

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Juan Peiró está fuera de la memoria histórica de la gran mayoría de españoles. Es una lástima, nosotros nos lo perdemos. Barcelonés, nacido en Sants, dirigió en un par de ocasiones la CNT. Por un plato se salvó de morir asesinado junto a su camarada y amigo El noi del sucre, en 1923. Unas tres semanas después de la proclamación de la República, el 14 de abril de 1931, Peiró publicó un artículo en Solidaridad Obrera sobre el principio de las nacionalidades ibéricas. Comentaba las posiciones adoptadas al respecto por el reciente Pleno de la central anarcosindicalista.

Denunciaba el "delirio de grandezas" de los separatistas, sazonado con el "fanatismo por las fronteras". Contra esto "se levanta la CNT para decir que por encima de los exclusivismos egoístas de Cataluña están las libertades y los principios internacionalistas de todo el proletariado español". Diametralmente alejado de la hispanofobia de los propagandistas de ‘Nosaltres sols’, Peiró se refería a las "libertades hispanas". Proponía "defender, como punto de partida hacia un mundo mejor que el presente, la máxima libertad para todos los pueblos hispanos dentro de la solidaria federación de los mismos". Aceptaba el principio de las nacionalidades ibéricas, "pero sin fronteras, de forma que un castellano, que un gallego, que cualquier individuo de más allá del Ebro no sea jamás un extranjero en Cataluña".

Entre sus objetivos declarados estaba "evitar el peligro del absolutismo que consecuentemente deriva de todos los separatismos, puesto que jamás ningún ideario nacionalista ha dejado de conjugar con el sentido reaccionario e inhumano de la política de los pueblos".

En otro párrafo de ese escrito señalaba que "la línea divisoria que separa el nacionalismo del federalismo y de la libertad basada en la solidaridad universal entre los pueblos, es el fundamento de la posición de la CNT frente al balbuciente separatismo catalán, que, si en apariencia puede significar la libertad nacional de Cataluña, por la experiencia histórica de los nacionalismos no representa la más pequeña garantía para las más permanentes libertades políticas, económicas y sociales de los catalanes". Como se puede comprobar, su modo de expresarse estaba plenamente liberado de la preocupación por llegar a ser señalado con etiquetas malditas, falsas o malintencionadas.

Heterodoxo a machamartillo, quien fuera durante medio año ministro de Industria del Gobierno de Largo Caballero formulaba a finales de 1937, mediada la Guerra Civil, unas preguntas que aún son actuales y que hay que plantear con vigor y en cualquier ocasión: "¿En quin dret parlen de nacionalitats oprimides els qui volen l’alliberament nacional i per a res no es preocupen de l’alliberament dels Municipis? I si no es preocupen de l’alliberament dels Municipis, que són unitats amb personalitat pròpia com les mateixes nacionalitats, ¿quan es preocuparan de l’alliberament de l’individu? ¿Què pot importar-li al proletariat l’alliberament de les nacionalitats, si els mateixos que el demanen, ensems volen tenir a les seves mans l’instrument de centralització i opressió contra el Municipi i contra l’individu?". En efecto, el separatismo es centralista.

La cuestión es que, hoy como ayer, muchos nos entendemos perfectamente con nuestro paisano Peiró frente a las exacerbaciones nacionalistas, y compartimos su firme decisión de rebatir sin complejo alguno las proclamas de gente ufana, soberbia e insaciable; tanto da del lado que sean.