Menú Buscar
Pásate al modo ahorro

Patriotas versus globalizadores

Francesc Moreno
5 min

El Frente Nacional ha lanzado sus redes sobre los votantes de Mélenchon argumentando que la división entre izquierda y derecha hoy carece de sentido y lo que marca la división política es el enfrentamiento entre patriotas y globalizadores. El lenguaje está bien escogido. Ser nacionalistas, que es lo que son, no suena bien en Europa --Cataluña es en este sentido una de las excepciones--. En cambio, en Francia, patriotas fueron los que se opusieron al nazismo, o sea que el odio a los alemanes es lo que se quiere inocular a la población.

Este planteamiento populista, ni de derechas ni de izquierdas, utilizado entre nosotros por Podemos y los nacionalistas catalanes, se abre paso porque, efectivamente, el discurso entre la extrema derecha y la extrema izquierda solo diverge, formalmente, en el discurso xenófobo de unos frente a la retórica buenista de los otros. Digo retórica porque, por ejemplo, en Cataluña las campañas de nuestros nacionalistas en favor de los refugiados contrasta con llamar colonos a muchos conciudadanos que se resisten a perder su identidad, incluidos los padres o abuelos de algunos de ellos que reniegan de sus orígenes para camuflarse en el ambiente dominante.

¿Por qué hemos llegado a esta situación? La respuesta es la incapacidad de la izquierda para dar amparo a los perdedores de la globalización, la digitalización, la robotización y en general los avances tecnológicos. La izquierda socialdemócrata se ha desdibujado porque su gran aportación de postguerra --el Estado del bienestar, las políticas redistributivas, la defensa de los trabajadores-- no se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos. En lugar de dar soluciones a los excesos de la globalización, a los paraísos fiscales, al abuso de los poderosos, instituciones financieras y multinacionales, han desdibujado su discurso hasta confundirse con el de la derecha. Por su parte, la izquierda de inspiración comunista --la palabra ya no se usa por el hundimiento político y económico del comunismo-- ha optado por olvidarse de los valores característicos de la izquierda --la solidaridad, la igualdad, la libertad, la fraternidad-- y apuntarse al estatalismo más pedestre y al nacionalismo, que es lo que preconiza sin citarlo expresamente cuando defienden la soberanía nacional frente a Europa, el proteccionismo.

¿Por qué hemos llegado a esta situación? La respuesta es la incapacidad de la izquierda para dar amparo a los perdedores de la globalización, la digitalización, la robotización y en general los avances tecnológicos

Si queremos preservar la globalización, que ha sacado de la pobreza a decenas de millones de personas en muchos países, y que para una persona de izquierdas, al menos en mi concepción, debería ser un objetivo nuclear, es necesario que la izquierda renueve su discurso y dé respuesta a los problemas de los perdedores de la globalización para que no acaben siendo instrumentalizados por el populismo-nacionalismo más pedestre, que puede llevarnos a la Europa de la primera mitad del siglo pasado, de infausto recuerdo.

Por eso es trascendente que la experiencia de Macron --espero que gane la segunda vuelta de las presidenciales-- sea un éxito. Y para ello es necesario que no olvide a los perdedores de la globalización y ponga fin a los abusos de los más poderosos. La izquierda socialdemócrata supo repartir la riqueza, ahora hay que buscar nuevas fórmulas para no dejar desamparados a los más débiles, a los menos preparados para beneficiarse del nuevo orden económico y político. Pero no sirven las recetas del pasado.

La dicotomía no es entre patriotas y globalizadores sino entre los que quieren preservar el modelo de sociedad nacido en la Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial y los que, siendo o no conscientes de ello, nos pueden devolver a los enfrentamientos, nacionales pero al final también ideológicos, de la primera mitad del siglo XX. Votantes de Bernie Sanders apoyando a Trump. Maduro enarbolando una estelada y financiando la toma de posesión de Trump. Putin y partidarios de Mélenchon alinedos con Le Pen... De este batiburrillo no saldrá un mundo mejor. Los que pueden deberían esforzarse en abordar con urgencia y rigor los muchos problemas de nuestra sociedad antes de que sea demasiado tarde.

Artículos anteriores
¿Quién es... Francesc Moreno?
Francesc Moreno

Licenciado en Derecho. Ha sido profesor de Derecho financiero en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de Derecho mercantil en la Universidad de Barcelona (UB). Ha sido vicepresidente de La Seda de Barcelona. Fue el editor de El Debat y Tribuna Latina.